Chico Mendes muere cada dia


La lucha por el control estratégico de los recursos en la región amazónica, diseñada en los centros de poder del capitalismo mundial, es la proyección de un futuro no muy lejano que debemos tener presente. Es conocido el potencial de esta área suramericana, gracias a su biodiversidad, la presencia de minerales y el caudaloso Amazonas, considerado como la mayor fuente de agua dulce del planeta. Mientras hoy, el mundo arde por las ansias de controlar el petróleo; mañana, la escasez del agua –privatizada y derrochada por muchos– se presenta como el móvil de grandes enfrentamientos bélicos.

Fue en medio de estos intereses transnacionales que el luchador brasileño Chico Mendes logró ejemplares reivindicaciones sociales y ecológicas. Su lucha era por la defensa de los árboles de seringa, de castaña y de la propia cultura de los seringueiros, quienes durante mucho tiempo llevaron a cabo la extracción del látex en forma sustentable y respetuosa de los ciclos de regeneración del bosque, siendo sólo una amenaza para los hacendados, cuyo objetivo era talar hectáreas por año para plantar pastos que sirvieran a la ganadería.

Fue obra de Chico Mendes defender la Amazonia y a los desposeídos en estas desventajosas relaciones del capital explotador. Enseñó a los seringueiros la estrategia del “empate”, consistente en la persuasión de los trabajadores de las haciendas a través de la protesta sin armas, con el propósito de que no desmontaran el bosque. Con esta estrategia consiguió que el Frigorífico Bordon, firma que movilizaba ya en 1985, alrededor de 140 millones de dólares en exportaciones, vendiera su propiedad.

Llevó su batalla al corazón del imperio, denunciando ante el foro del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, la construcción de la carretera BR 364, concebida según el interés de los latifundistas, logrando frenar en 1988 la tala y el pavimentado hacia la zona de Xapurí.

Su muerte vendría como consecuencia de la última de las luchas que emprendió. Al proponer la figura administrativa de la “reserva extractiva”, evitó que el seringal Cachoeira se vendiera, pues pertenecía de ahora en adelante a la nación, siendo expropiadas un total de 15 mil hectáreas al hacendado Darly Alves, quien juró matar a Chico por ello.

Chico Mendes fue asesinado el 22 de diciembre de 1988. Su triunfo atentaba contra los especuladores de la tierra. Su legado sigue recordándonos el compromiso de articular con los pueblos de Bolivia, Brasil, Colombia, Guyana, Ecuador, Perú, Surinam y Guayana Francesa, una voluntad y visión común para defender la Amazonia.

Cuidemos nuestro ambiente (entero)


Por estos días calientes del verano 2012 el agua, que desde siempre ha corrido
libremente por la piel de la tierra, fertilizando la vida y convirtiendo a los territorios, sean las llanuras, las montañas, mesetas y cuencas, en reserva interminable para que los sentidos existencia les de los ecosistemas naturales y la diversidad infinita y enriquecedora de las culturas, re-existan, y para que el canto a la vida siga siendo el latido nutricio del planeta, ha sido aprisionada por el pensamiento de la racionalidad instrumental para que el productivismo que genera, la convierta en barro contaminado.
Ocurre, y no tan repentinamente, que por las regiones del Paraná, el río ha descendido descontroladamente su caudal en su ciclo de creciente. Este hecho coincide con la lucha por las aguas vida en contra de la instalación de las megamineras, marcando estas tensiones los crujidos de un conflicto en cuyo fondo se encuentra la crisis ambiental. Ahí, en ese rincón de la crisis, se aloja el Pensamiento Único, pensamiento totalitario, como el pensamiento científico de la Modernidad Insustentable “que objetivó a la naturaleza y cosificó al mundo”1. Afirmamos que la Modernidad se autoimpuso una misión salvífica y se autoinstituyó como referencia de lo político, lo social, lo cultural, configurando al unísono a los sistemas educativos y científicos y dándole un único sentido a la propia cotidianeidad, naturalizando, de un modo claustrofóbico, la metafísica de un conocimiento universal, totalizador, totalitario y negador de las diferencias.
Las aguas han sido repensadas por el capital instrumental depredador y la ciencia sin conciencia como un banal mecanismo cuya finalidad solo consiste en generar rápidos beneficios, acelerando vertiginosamente la producción agraria mediante la biotecnologización fundada en el anegamiento de la vida con océanos de agrotóxicos, y la explosiva producción minera a cielo abierto, que cierra los caminos de la vida y los cauces del agua con una racionalidad fáustica y deserotizada, dejaron a la naturaleza montañosa con la mera compañía del vacío del ser. Esta perversión arropada con el titulejo de Progreso, Desarrollo, Crecimiento para generar riqueza y eliminar la pobreza y la desigualdad, descuartizó la relación de los

ecosistemas, rompió el tejido articulador de los territorios y quebrantó el sentido de la naturaleza desnaturalizando al ser.
Durante un recital histórico de Calle 13, René arengó contra la “Minería Contaminante”:
http://www.diariouno.com.ar/vendimiatmp/Calle-13-arengo-contra-la-mineria–contaminante-en-un-recital-historico–20120205-0069.html
Compartimos con los lectores, un videoclip de la canción “Vamo a portarnos mal” que alude a la lucha contra la minería contaminante y que Calle 13 interpretara hace unos días en el festival de Vitivinicultura en Luján de Cuyo:

La vida ha quedado aprisionada en el frío obsceno del Pensamiento único, corazón impiadoso de occidente, que se realiza bajo el imperio de teorías productivistas que imponen barreras descomunales para que otras voces puedan ser escuchadas, de modo tal que la voz del amo cientificista bajo los dictados de la ley de mercado, impidan que el agua y otros saberes tengan derecho a ser, desmoronando el proyecto existencial de la diversidad y construyendo diques inmensos para sepultar las racionalidades diferentes, las racionalidades ambientales opuestas a la devastación engendrada en el útero de la Racionalidad Instrumental que habrá de tornar árida la vida tanto en las cuencas donde se cultiva el monocultivo de la soja transgénica, o en la cordillera donde la minería a cielo abierto arrasa montañas, cursos de agua y glaciares.
Frente al atropello al que son sometidas poblaciones que luchan por la conservación de la plataforma de la vida con el agua como sustento irreemplazable del ser, reprimidas hoy, desde la acción directa y desde la detestable humillación simbólica; nosotros nos paramos desde la Ética de la Sustentabilidad, y le decimos a esas voces del poder empresarial y político, que será la conservación de la diversidad la que impida el holocausto, mientras se conjugue el ethos de las diversas culturas. Esta ética alimenta una política de la diferencia, decimos en el Manifiesto por la Vida. Es una ética radical porque va a la raíz de la Crisis Ambiental para mover los cimientos filosóficos, culturales, políticos y sociales de esta civilización hegemónica, homogeneizante, jerárquica, despilfarradora, sojuzgadora y excluyente. Justamente todos atributos contaminados por el productivismo más cerril y que fuera cacareado por gobernadores y empresarios mineros. Poseen la lengua veloz para desprestigiar, descalificar, acusar y poner a los defensores del ambiente en el lugar de embajadores al servicio de la pobreza, la exclusión, mediante la práctica de engendros totalitarios. Ya es conocido el método del Poder para impedir que sus ganancias infames y devastadoras puedan ser perturbadas, menoscabadas y debilitadas. Debemos recordar que en 1939 se creó por primera vez en laboratorio una sustancia química sintética que fue usada tanto en tiempo de guerras, como en la producción agraria para aumentar los rendimientos y combatir las plagas. A su inventor se le otorgó el Premio Nobel de Medicina, y en su entrega, se lo glorificó como el salvador de la humanidad porque ese producto desterraría la enfermedad y el hambre. Una mujer, bióloga, comenzó a observar al poco tiempo que las voces de la vida se silenciaban. Investigó, y denunció que ese producto era perjudicial para la vida, intentó publicar sus investigaciones, era la década del cincuenta. La descalificaron, quedó separada de la academia, era insultada desde los medios de comunicación y desde las patronales agrarias del centro de los EEUU. El Poder personalizado, entonces en John F. Kennedy, la ignoró. Pero, obstinadamente, en contra de la inmensidad del Poder, siguió investigando y demostró la toxicidad de ese producto fatal para la vida y escribió uno de los más bellos libros de ciencia, “La Primavera Silenciosa”. El inventor del Producto, Peter Müller, Premio Nobel de Medicina 1948, un cínico despiadado, siempre ignoró estas denuncias. La Bióloga, Rachel Carson, murió de cáncer en 1962. El producto que iba a salvar a la humanidad y que generó la humillación, exclusión, amenazas violentas contra esta valiente mujer, el DDT, fue prohibido en 1975. Era hijo de la ciencia mecanicista de la Modernidad Insustentable y produjo ganancias inmensas en sintonía con la lógica del mercado. No curó, por el contrario, generó más enfermedades. No eliminó el hambre, lo aumentó, pues muchas regiones se desertificaron. Por eso, le decimos al poder que ignora y humilla a los que luchan contra las megamineras, que las amenazas y descalificaciones no son nuevas para los que defienden el ambiente. Una vez más, aparece, en su esplendor, la cultura xenófoba, individualista, conservadora y capitalista arrasadora que es la fe de los grupos de poder norteamericanos. En este sentido, resulta ilustrativo el video realizado por Michael Moore, Breve Historia de los Estados Unidos de América:

Parecida a la patética admonición de Gioja, gobernador sanjuanino, tildando de nazi a todos los opositores a la megaminería, es la caricatura del personaje de la última película del genial Clint Eastwood, “J. Edgar” que etiquetaba de comunistas a todos quienes se opusieran al modo de vivir yanqui fundado en la doble moral: ese sentido conservador religioso, individualista, sobreexplotador de los obreros y al servicio del capital. Desde ese punto de vista, Rachel Carson, era nazi. Chico Mendes, primer mártir del ambientalismo latinoamericano, que luchaba contra los latifundistas que arrasaban la selva, y fue asesinado por uno de estos patrones, era nazi. El Teólogo de la Liberación Leonardo Boff, que condena el modo irracional de explotar los bienes y la vida natural, es nazi.
«Aquel que crea que el crecimiento exponencial puede continuar perpetuamente en un mundo finito: o es un imbécil o un economista.»
relato sanjuanino, la epopeya del pueblo entrerriano que luchó en contra de la construcción de la megarepresa Paraná Medio y logró que la legislatura declarara a Entre Ríos Territorio Libre de Represas. Como nazi ha sido el formidable proceso realizado por el pueblo misionero que, enfrentando a todo el establishment político y mediático, confluyendo desde todos los horizontes como afluentes primorosos de vida, expresado a través de los movimientos ambientalistas, el obispado de Monseñor Piña, los docentes, estudiantes y padres, los Pueblos Originales, en un plebiscito histórico dijeron NO a Corpus. Y cómo no recordar a ese acontecimiento epopéyico del NO al Basurero Nuclear en Gastre, en pleno corazón de la Patagonia argentina. También sus luchadores habrán sido nazis… ¡Cuánto desatino! La Racionalidad Instrumental, como veneno que anida en el corazón de las explosiones a cielo abierto para que sangre la tierra y el agua se desagüe, ha colonizado el pensamiento con los barros putrefactos del Pensamiento único. De ahí que deconstruir, desuniversalizar, desabsolutizar, los cimientos del Paradigma Mecanicista, tan fragmentador y reduccionista, está en los afanes de la Escuela Chico Mendes, para que los sentidos existenciales de la vida, vivan y para que el pensamiento, ante la encrucijada que le imponen los productivistas, pueda saltar el cerco de la lógica de mercado, y señale los nuevos mapas de la Racionalidad Ambiental.
Pero dónde nace el Pensamiento Único, ese pensar que engendró la crisis ambiental, crisis civilizacional, que es la crisis de un modelo económico, tecnológico y cultural que ha depredado a la naturaleza y negado a las culturas alternas, tanto aquí en las riberas del Río Paraná, donde el monoproductivismo sojero arrasó con la diversidad y aumentó el Calentamiento Global y aceleró el Cambio Climático que, hoy, y no sólo de ese modo, se manifiesta con la disminución del caudal del agua en la época de creciente; y en la región montañosa depredará de modo impiadoso la vida del agua, con la minería a cielo abierto, proceso inmundo y contaminante. Tanto en el caso de la sojización como en la megaminería, la furia destructora, deviene de la visión mecanicista del mundo que, ignorando los límites biofísicos de la naturaleza y los estilos de vida diferentes de las diversas culturas, está acelerando el calentamiento global del planeta. (Manifiesto por la Vida).
Desterritorialización y soberanía alimentaria
Mas ¿cuándo y cómo erramos el camino? Cuando sonó la “alarma ecológica” (como algunos la denominaron) a fines de los años 60 e inicios de los 70, vivíamos en la certeza del progreso, en el ilusionismo de un crecimiento sin límites que se mantiene hasta ahora. El desarrollo científico y tecnológico, ha sido interpretado como un designio y un destino, como la razón y el modo auténtico de ser de esta humanidad. El mundo moderno se mueve –como bien predijo Galileo– pero no sólo impulsado por las fuerzas cósmicas del universo, sino cada vez más por la racionalidad tecno-económica basada en el dominio científico de la naturaleza y en el control social. La construcción del mundo y de nuestros mundos de vida ha sido acarreada por la racionalidad de la modernidad –la objetividad de la ciencia, la innovación tecnológica, el crecimiento económico–, que habría de conducir la evolución de la vida humana siguiendo una lógica: la lógica del descubrimiento científico (K. Popper), la tecno-logía (H. Marcuse) y la “lógica” del mercado que han generado un mundo logocéntrico. El “descubrimiento científico” ha producido el encubrimiento tecnológico del mundo moderno (M. Heidegger); el conocimiento ha generado un desconocimiento del mundo. Esta teleología metafísica de la historia, que ha desembocado en un sistema-mundo cerrado en su jaula de racionalidad (M. Weber) y en el fin de la historia (F. Fukuyama), nos han llevado al borde del precipicio ambiental. El “progreso de la humanidad” ha conducido el proceso de evolución hacia la intervención tecnológica de la vida, por una voluntad de dominio de la naturaleza que se ha instituido y ha modelado al mundo, absorbiendo paso a paso las diversas formas de vida; constriñendo y determinando el sentido de lo humano (E. Leff).
El Pensamiento Único Occidental, antes que un proceso de globalización del mundo, produce un veloz proceso de occidentalización de las culturas y la producción, que reconoce antecedentes y tiene fecha de nacimiento. Acudimos al filósofo Sergio Bergallo, entrerriano, docente de la Universidad Nacional de Entre Ríos, quién en su estupendo libro “La desaparición de los dioses”3, editado por Arriba la Luna, nos dice que el 28 de Febrero del año 380 los emperadores Teodosio, Graciano y Valentiniano II, éste último un niño de 9 años, promulgaron el Edicto de Tesalónica, por el cual la religión cristiana y católica se convirtió en la única religión oficial del imperio romano, con carácter obligatorio para todos los pueblos del imperio, precisando que quienes no la profesaran u osaran combatirla serían considerados “dementes y delirantes”, y por ende, serían perseguidos y exterminados. El proceso avanzó. Se convirtió en dogma y se persiguieron las herejías de quienes llegaran a pensar diferente. Se eliminaron y destruyeron todos los templos de los dioses de otras religiones a quienes se les denominaba paganos. El fanatismo teológico hizo estragos, por ejemplo, el papa san León I, manifestó que había que empuñar la espada refulgente contra todos los impuros, expresando: “La impiedad de los paganos, la ceguera de los judíos, los hombres de pensamiento carnal, lo prohibido de las artes ocultas, la magia, en fin el sacrilegio y la blasfemia, son una letrina, una inmundicia que debe ser exterminada”. La ola de terror inundó todas las ciudades del imperio, cuyos ejecutores fueron soldados, monjes y las turbas fanatizadas. León I fue declarado doctor de la Iglesia por Benedicto XIV. Hoy, el fanatismo teológico neoliberal contribuye a construir las bases del Pensamiento único que aún, sigue perturbando a la humanidad.

Otro modo de imponer el Pensamiento único fue el acontecimiento ocurrido en el año 415, cuando fue asesinada la sabia Hipatia de Alejandría por una horda de monjes que respondían a san Cirilo. Era hija del famoso matemático Theón y había logrado reconstruir la Biblioteca de Alejandría, con los libros salvados de la expoliación efectuada hacia el año 391. Los monjes, dirigidos por el clérigo Pedro, la descubrieron en la calle, la arrastraron, la desnudaron y le dieron muerte despedazándola con trozos de cristal. El cadáver fue quemado, finalmente con todos sus libros.
Y en América, Abya Yala, debemos recordar tantas cosas para la imposición del Pensamiento Único. No olvidemos que América fue la mina inmensa que se tragó decenas de millones de indios y negros, y construyó los ríos de riqueza que alimentaron al capitalismo y aceleraron la formación del aparato tecnocientífico de la Modernidad Insustentable, expresión acuñada por H. Leiss 4.
Luego de que Francisco Pizarro destruyera Cusco y asesinara, junto a miles a Atahualpa en Cajamarca, su hermano Gonzalo, se lanzó en busca del País de la Canela (Ospina, W., 2008)5. Quería explotar la riqueza de la canela tan apreciada en la Europa de entonces. Cruzó las montañas, le habían dicho que detrás de ellas estaba la riqueza soñada. Armó una expedición con más de cuatro mil indios. Llegaron a la región amazónica. Había árboles de canela. Pero él quería que la selva fuera solo de canela. Amenazó a los indios y les exigió que le dijeran la verdad. Dónde estaba la selva sólo de árboles de canela. Los incas de la montaña no pudieron darle la información… y entonces sucedió lo increíble: el triunfo del Pensamiento Único mediante el calvario y sangre derramada sin compasión. De a diez eran convocados los indios y se les exigía la verdad sobre la canela. Como no escuchó lo que deseaba los aperreaba. Había llevado consigo tres mil perros, y entonces, los lanzaba contra los indios para que los descuartizaran. El Pensamiento Único no anda con miramientos, los perros se comieron tres mil hombres.

Luego vino la invención del occidente moderno, heredero del occidente europeo, construido en torno al derecho romano canónico, arquitectura técnica jurídica del orden nuevo. La teología nueva pasó a ser la ciencia y no admitió otro pensamiento que el suyo, y así se realizó un inmenso epistemicidio. A partir de entonces, qué significa Occidente. Seguimos a Legendre y decimos que se trata de una inmensa petrificación fragmentada entre ciencias naturales, ciencias sociales y las artes y una bola estratosférica donde se inflama el reino de la libertad para que el hombre flote envuelto en un diálogo desolado con la Ética, la Política y la Trascendencia, vinculándose con el suelo petrificado de la naturaleza con el individualismo y la propiedad privada (Legendre, P. 2008)6. Así nació la nueva versión dogmática del Pensamiento Único. Megaordenada por la Lógica de Mercado. Legitimada con la Ciencia, el Progreso, el Desarrollo, palabras mágicas que nunca han producido otra cosa que violencia y destrucción. En nombre del Progreso y de la organización nacional se llevó a cabo la Conquista del Desierto, comenzó el genocidio en nuestras pampas y Patagonia, y surgió el latifundio. De este modo, el Progreso, desde el saber que no sabe, se eleva esclavizando a la naturaleza, violando su sacralidad y produciendo riqueza que se concentra y desolación que se expande.
Como Escuela de Educación y Formación Ambiental, y ante el escenario depredador que nos propone el productivismo agrario genetizado y la megaminería, confrontamos con la Racionalidad Instrumental destructora, estamos con los que se oponen desde las asambleas populares, desde organizaciones ambientalistas, desde los Pueblos Originales, desde los intersticios de la Academia, con todos aquellos que apuestan a la Racionalidad Ambiental, “para abrir la complejidad del mundo de lo posible, al poder-ser, al por-venir” (Leff, E., 2007). Sostenemos que el AMBIENTE debe ser valorizado por la cultura y no por el mercado y las empresas. El productivismo, tanto agrario como minero debe ser gobernado por un sentido ético en el proceso de transformación de la vida. Como expresamos en el “Manifiesto por la Vida”, “sin desconocer los aportes de la Ciencia para transitar hacia la sustentabilidad, es necesario repensar la globalidad desde la localidad del saber, arraigado en un territorio y en una cultura, desde la riqueza de su diversidad y singularidad; y desde allí, reconstruir el mundo a través del diálogo de saberes intercultural y la hibridación de conocimientos científicos con los saberes locales”.

Imaginar el mundo desde Latinoamérica, desde Abya Yala, en tiempos turbulentos, es pensarlo desde otro lugar del pensamiento. Debemos hacer como hace unos días hicieron los estudiantes, en la cueva de la economía neoliberal que torturó al mundo durante las últimas décadas, descuartizando la interculturalidad y destruyendo ecosistemas complejos, que le dieron la espalda a los profesores y exigieron su renuncia, “que se vayan”, gritaban los jóvenes. Porque sus ideas habían sido las que llevaron al mundo al borde de la catástrofe. No podemos aplicar en nuestra casa común otro proyecto que el emancipatorio, ése, que nos legaron los fundadores, en un proceso de diálogo intercultural. De ahí, nuestra oposición a la sojización y a la megaminería. Por estos días, los caminos latinoamericanos desde Panamá, pasando por Perú y llegando a Argentina, están siendo recorridos por las tensiones generadas por la megaminería a cielo abierto y en estos contextos, los pueblos afirman, con pasión y compromiso su aspiración de ser escuchados, y que su grito: “Si al Agua, Si a la Vida”, sea la bandera de una visión del desarrollo y la ética.
Ambientalizar el desarrollo y los modos de vida significa descolonizar el conocimiento y descontaminarlo de las inmundicias que naturalizó el engañoso fenómeno del Progreso. Justamente en esta idea de currículo popular y cultural, ante el avance de las multinacionales que están decididas a cumplir el mandato arrasador de occidente, es imprescindible construir otro concepto de sujeto, reencantado en la práctica de una nueva racionalidad que dialoga con otras racionalidades, obstinado en la construcción del Saber Ambiental, donde se redefinirán las antiguas y siempre subordinadas relaciones entre Saber y Poder, para construir otras representaciones del Mundo, de la Naturaleza, de la Ciencia, de la Vida y de la propia Cotidianeidad.
Parafraseando los decires del Presidente de la Confederación Indígena del Ecuador (CONAIE), Luis Macas: para nosotros la cuestión ambiental es un proyecto simultáneamente político y epistemológico. Y desde esa encrucijada hablamos de la megaminería, de la sojización, del productivismo depredador y de los espacios que, supuestamente se han creado y desarrollado para resolver la Crisis Ambiental, perceptible desde comienzos de los 70 del durante el pasado siglo. La Cumbre de Río de Janeiro, en 1992, fue uno de esos tantos espacios para reorientar el camino del mundo que por la aplicación de una concepción economicista entrópica y utilitarista, tenía como parada final las honduras oscuras del abismo. Y la Cumbre de la Tierra fue un fracaso. Como lo fueron últimamente Copenhague o Durban. Y lo será Río+20, que, de antemano sabemos será revestido por los Estados, y el occidente de OTAN – USA, en particular, con ropajes verdificados, de una economía verdecita pero que conserve los rendimientos descomunales de beneficios y de producción de basura. Y eso no sirve. Como no han servido los Partidos Verdes, creados a partir de los 60 en el siglo XX. Hace poco, en Europa, los hemos visto apoyando las políticas de genocidios contra los pueblos indefensos de Libia, Irak, Afganistán y acordando con la invasión a Irán. Por eso, y sabiendo que esa no es una herramienta política liberadora, Marina Silva, quien fuera Ministra de Ambiente de Lula, renunció al Partido Verde en Brasil, donde obtuvo en las últimas elecciones más del 22% de los votos, y formó un Movimiento por la Ética y la Política, que arraiga en la Ética para la Sustentabilidad, inscripta en el Manifiesto por la Vida, que ella también acordó en Bogotá durante el año 2002.
Qué pueden decir algunas universidades de la lucha de los pueblos si están subvencionadas por quienes devastan su hábitat. Las universidades del país que están programando Seminarios para Río+20, generando aportes para el debate sobre un supuesto desarrollo sustentable y de protección de los bienes naturales, y de “uso prudente de los recursos naturales”, como dice el pensamiento hegemónico, subestimando nuestra inteligencia, pretendiendo que creamos que están preocupados por los equilibrios ecosistémicos, se encuentran en las tierras oscuras de la inmoralidad si aceptaron los fondos de financiamiento de las Mineras, o acordaron, como algunas facultades, convenios con Multinacionales nefastas y genocidas de la biodiversidad, por ejemplo, la insuficientemente mentada, Monsanto. Esos fondos tienen las marcas irreversibles de la represión, del encarcelamiento de los luchadores sociales y de la sangre derramada por las sendas latinoamericanas que, obstinadamente, se oponen, como en la región andina argentina, a que las multinacionales caven el hoyo mortífero para vaciar al ser, con explosiones que implosionan sobre la vida y el agua.

Río+20 debe ser un proceso en marcha, hasta junio del 2012, para entender que la Crisis Ambiental no es una cuestión que pueda abordarse desde perspectivas biologicistas, economicistas, ecologistas, tecnológicas, sino que el problema ambiental, como crisis civilizatoria, es un problema de la cultura, que debe referenciarse y fraguarse como decires en la Complejidad Ambiental. Y allí, ante ese paisaje nuevo y luminoso, habrán de sucumbir el pensamiento unidimensional, la razón instrumental que despojó de vida al ser, cosificando todas sus dimensiones. Río+20, deberá ser un atractor para que el despojo de las culturas y ecosistemas naturales de Latinoamérica sucumba ante las luchas y reclamos populares, que se han convertido en verdadero Diálogo de Saberes y caja de resonancia emancipatoria que recupera las voces de Abya Yala y el mandato emancipador de los libertadores que imaginaban, como Bolivar, una sola nación. En todo caso, hoy, podemos seguir pensando en el espacio común de la UNASUR.

Acordamos con los principios planteados en Porto Alegre para elaborar nuestra propuesta rumbo a Río+20, tal como lo propone Boaventura de Souza Santos para la Cumbre de los Pueblos, en oposición a la conferencia organizada por la ONU:
Primero, la centralidad y la defensa de los bienes comunes de la humanidad como respuesta a la mercantilización, privatización y financierización de la vida, implícita en el concepto de “economía verde”. Los bienes comunes de la humanidad son bienes producidos por la naturaleza o por los grupos humanos, a nivel local, nacional o global, que deben ser de propiedad colectiva, a diferencia de lo privado y lo público (estatal), aunque le compete al Estado cooperar en la protección de los bienes comunes. Entre los bienes comunes están el aire y la atmósfera, el agua, los acuíferos, ríos, océanos, lagos, las tierras comunales o ancestrales, las semillas, la biodiversidad, los parques y las plazas, el lenguaje, el paisaje, la memoria, el conocimiento, el calendario, Internet, HTML, los productos distribuidos con licencia libre, Wikipedia, la información genética, las zonas digitales libres, etc. Los bienes comunes presuponen derechos comunes y derechos individuales de uso temporal. Algunos de estos bienes pueden exigir o tolerar algunas restricciones al uso común e igualitario, pero deben ser excepcionales y también temporales. El agua comienza a ser vista como el bien común por excelencia, y las luchas contra su privatización en varios países son las que han tenido más éxito, sobre todo cuando se combinan luchas campesinas con luchas urbanas.
Segundo, el pasaje gradual de una civilización antropocéntrica a una civilización biocéntrica, lo que implica reconocer los derechos de la naturaleza; redefinir el buen vivir y la prosperidad de modo que no dependan del crecimiento infinito; promover energías verdaderamente renovables (no incluyen a los agrocombustibles) que no impliquen el desalojo de campesinos e indígenas de sus territorios; diseñar políticas de transición para los países cuyos presupuestos dependen excesivamente de la extracción de materias primas, ya sean minerales, petróleo o productos agrícolas de monocultivo, con precios controlados por las grandes empresas monopólicas del Norte.
Tercero, defender la soberanía alimentaria, el principio de que, en la medida de lo posible, cada comunidad debe tener control sobre los bienes alimentarios que produce y consume, acercando a consumidores y productores, defendiendo la agricultura campesina, promoviendo la agricultura urbana, de tiempos libres, prohibiendo la especulación financiera con productos alimentarios. La soberanía alimentaria, junto con la idea de los bienes comunes, exige la prohibición de la compra masiva de tierras por parte de países extranjeros como pasa en Argentina, Africa, China, Japón, Arabia Saudita, Kuwait o multinacionales (el proyecto de la surcoreana Daewoo de comprar 1,3 millones de hectáreas en Madagascar), en busca de reservas alimentarias.
Cuarto, un vasto programa de consumo responsable que incluya una nueva ética del cuidado y una nueva educación para el cuidado y el compartir: la responsabilidad ante los que no tienen acceso a un consumo mínimo para garantizar la supervivencia; la lucha contra la obsolescencia artificial de los productos; la preferencia por los productos producidos por las economías sociales y solidarias basadas en el trabajo y no en el capital, en el florecimiento personal y colectivo y no en la acumulación infinita; la preferencia por consumos colectivos y compartidos siempre que sea posible; mayor conocimiento sobre los procesos de producción de los productos de consumo, para que se pueda rechazar el consumo de productos realizados a costa del trabajo esclavo, la expulsión de campesinos e indígenas, la contaminación de aguas, la destrucción de sitios sagrados, la guerra civil, o la ocupación de tipo colonial.
Quinto, incluir en todas las luchas y en todas las propuestas de alternativas las exigencias transversales de profundización de la democracia y de lucha contra la discriminación sexual, racial, étnica, religiosa, y contra la guerra.
Recordamos para finalizar, un escrito anónimo, que recuperó el Teólogo de la Liberación Jesús Olmedo, en Humahuaca, tierras mineras si las hay, y que dice:
Un día pregunté en casa,
Abuelo, dónde está Dios,
Mi abuelo se puso triste,
Y así me contestó:
Tu Padre murió en la mina,
Sin doctor, ni confesión,
Lo enterraron los indios
A golpe de pala y tambor.
Tu hermano vive en el bosque
Y no conoce la flor.
Roja sangre de un minero
Lleva el oro del patrón.
Y que nadie me pregunte
Si es que acaso existe Dios,
Pero es seguro que almuerza
En la mesa del patrón.
Hay una cosa en el mundo
Tan importante como Dios y que nadie escupa
Lo que para otro sirve para que viva mejor, como el agua.
Yo canto la voz del Pueblo,
Que canta mejor que yo
Roja sangre del minero
Lleva el oro del patrón.
Por último, les proponemos compartir con Uds. este material realizado por actores argentinos contra la megaminería contaminante:
http://www.concienciasolidaria.org.ar/noalamineria.html

La izquierda marron


Está quedando en claro que para los gobiernos progresistas o de la nueva izquierda, las cuestiones ambientales se han convertido en un flanco de serias contradicciones. El decidido apoyo al extractivismo para alimentar el crecimiento económico, está agravando los impactos ambientales, desencadena serias protestas sociales, y perpetúa la subordinación de ser proveedores de materias primas para la globalización. Se rompe el diálogo con el movimiento verde, y se cae en una izquierda cada vez menos roja porque se vuelve marrón.
Una rápida mirada a los países bajo gobiernos progresistas muestra que en todos ellos hay conflictos ambientales en curso. Es impactante que esto no sea una excepción, sino que se ha convertido en una regla en toda América del Sur. Por ejemplo, en estos momentos hay protestas frente al extractivismo minero o petrolero, no solo desde Argentina a Venezuela, sino que incluso en Guyana, Surinam y Paraguay.

En Argentina se registran conflictos ciudadanos frente a la minería en por lo menos 12 provincias; en Ecuador, la protesta local ante la minería sigue creciendo; y en Bolivia, poco tiempo atrás finalizó una marcha indígena en defensa de un parque nacional y ya se anuncia una nueva movilización. En estos mismos países, los gobiernos progresistas alientan el extractivismo, sea amparando a las empresas que lo hacen (estatales, mixtas o privadas), ofreciendo facilidades de inversión o reduciendo las exigencias ambientales. Los impactos sociales, económicos y ambientales son minimizados. Los gobiernos en unos casos enfrentan la protesta social, en otros la critican ácidamente, y en un giro más reciente la criminalizan, y han llegado a reprimirlas.

La contradicción entre un desarrollo extractivista y el bienestar social acaba de alcanzar un clímax en Perú. Allí, el gobierno de Ollanta Humala decidió apoyar al gran proyecto minero de Conga, en Cajamarca, a pesar de la generalizada resistencia local y la evidencia de sus impactos. Esto generó una crisis en el seno del gabinete, la salida de muchos militantes de izquierda del gobierno, y una fractura en su base política de apoyo. El gobierno se alejó de la izquierda al decidir asegurar las inversiones y el extractivismo.

Posiblemente el caso más dramático está ocurriendo en Uruguay, donde en unos pocos meses, el gobierno de José Mujica está decididamente volcado a cambiar la estructura productiva del país, para volverlo en minero. Se propicia la megaminería de hierro, a pesar de la protesta ciudadana, sus impactos ambientales y sus dudosas ventajas económicas. Paralelamente, se acaba de aprobar un controvertido puente en una zona ecológica destacada, cediendo a los pedidos de inversiones inmobiliarios, y por si fuera poco, ahora amenaza con desmembrar el Ministerio del Ambiente. El gobierno Mujica no está rompiendo promesas de compromiso ambiental, ya que la coalición de izquierda es un caso atípico donde en su programa de gobierno carece de una sección en esos temas, sino que deja en claro que está dispuesto a sacrificar la Naturaleza para asegurar las inversiones extranjeras.

Estos son sólo algunos ejemplos de las actuales contradicciones de los gobiernos progresistas. Estas resultan de estrategias de desarrollo de intensa apropiación de recursos naturales, donde se apuesta a los altos precios de las materias primas en los mercados globales. Su macroeconomía está enfocada en el crecimiento económico, atracción de inversiones y promoción de exportaciones. Se busca que el Estado capte parte de esa riqueza, para mantenerse a sí mismo, y financiar programas de lucha contra la pobreza.

Bajo ese estilo de desarrollo, la izquierda gobernante no sabe muy bien qué hacer con los temas ambientales. En algunos discursos presidenciales se intercalan referencias ecológicas, aparece en capítulos de ciertos planes de desarrollo, y hasta hay invocaciones a la Pacha Mama. Pero si somos sinceros, deberá reconocerse que en general las exigencias ambientales son percibidas como trabas a ese crecimiento económico, y que por ellos se las considera un freno para la reproducción del aparato estatal y la asistencia económica a los más necesitados. El progresismo se siente más cómodo con medidas como las campañas para abandonar el plástico o recambiar los focos de luz, pero se resiste a los controles ambientales sobre inversores o exportadores.

Se llega a una gestión ambiental estatal debilitada porque no puede hincarle el diente a los temas más urticantes. Es que muchos compañeros de la vieja izquierda que ahora están en el gobierno, en el fondo siguen soñando con las clásicas ideas del desarrollismo material, y están convencidos que se deben exprimir al máximo las riquezas ecológicas del continente. Los más veteranos, y en especial los caudillos, sienten que el ambientalismo es un lujo que sólo se pueden dar los más ricos, y por eso no es aplicable en América Latina hasta tanto no se supere la pobreza. Tal vez algunos de esos líderes, como Lula o Mujica, llegaron muy tarde a ocupar el gobierno, ya que esa perspectiva es insostenible en pleno siglo XXI.

¿Estas contradicciones significan que estos gobiernos se volvieron neoliberales? Por cierto que no, y es equivocado caer en reduccionismos que llevan a calificarlos de esa manera. Siguen siendo gobiernos de izquierda, ya que buscan recuperar el papel del Estado, expresan un compromiso popular que esperan atender con políticas públicas y generar cierto tipo de justicia social. Pero el problema es que han aceptado un tipo de capitalismo de fuertes impactos ecológicos y sociales, donde sólo son posibles algunos avances parciales. Más allá de las intenciones, la insistencia en reducir la justicia social a pagar bonos asistencialistas mensuales los ha sumido todavía más en la dependencia de exportar materias primas. Es el sueño de un capitalismo benévolo.

Parecería que el progresismo gobernante sólo puede ser extractivista, y que éste es el medio privilegiado para sostener al propio Estado y enfrentar la crisis financiera internacional. Se está perdiendo la capacidad para nuevas transformaciones, y la obsesión en retener los gobiernos los hace temerosos y esquivos ante la crítica. Esta es una izquierda al fin, pero de nuevo tipo, menos roja y mucho más progresista, en el sentido de estar obsesionada con el progreso económico.

Este tipo de contradicciones explican el distanciamiento creciente con ambientalistas y otros movimientos sociales, pero también alimentan la generalización de una desilusión con la incapacidad del progresismo gobernante en poder ir más allá de ese capitalismo benévolo. Muchos recuerdan que en un pasado no muy distante, cuando varios de estos actores estaban en la oposición, reclamaban por la protección de la Naturaleza, monitoreaba el desempeño de los controles ambientales, y apostaban a superar la dependencia en exportar materias primas. Esas viejas alianzas rojo–verde, entre la izquierda y el ambientalismo, se han perdido en prácticamente todos los países.

Llegados a este punto, es oportuno recodar que, desde la mirada ambiental, se distingue entre los temas “verdes”, enfocados en áreas naturales o la protección de la biodiversidad, y la llamada agenda “marrón”, que debe lidiar con los residuos sólidos, los efluentes industriales o las emisiones de gases. La mirada verde apunta a la Naturaleza, mientras que la marrón debe enfrentar los impactos del desarrollismo convencional.

Bajo este contexto, el progresismo gobernante en América del Sur se está alejando de la izquierda roja y al obsesionarse cada vez más con el progreso, se vuelve una “izquierda marrón”. La “izquierda marrón” es la que defiende el extractivismo o celebra los monocultivos. Frente a esa deriva, la tarea inmediata no está en la renuncia, sino en proseguir las transformaciones para que la izquierda sea tanto roja como verde.

Eduardo Gudynas es investigador en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social).

Te tiñe con te


De acuerdo a revista Nylon, el té es un excelente colorante natural. Desde su salón de belleza del Meatpacking Distric de Nueva York, el estilista , resaltador del brillo y protector del cabello. Philp Pelusi está experimentando con ingredientes naturales para teñir el cabello sin la necesidad de químicos que contaminen el agua y compartió una sencilla técnica para que las personas puedan hacerlo en su casa.

En lo que respecta a coloración, el té puede teñir las capas externas de la cutícula del cabello, lo que resalta el color existente y lo puede aclarar u oscurecer según el tono elegido. Por ejemplo, para tonos más cálidos se pueden usar tés que tengan colores más suaves como el de manzanilla, naranja o mango; y para tonos más fríos hay que optar por té negro o el tradicional té inglés.

Básicamente el color que veas en la bebida te va a decir hacia qué tipo de tono va a tender el color.

Con respecto al brillo, el té baja el PH de la cutícula externa, lo cual ayuda a sellarla y mantener la superficie exterior del pelo suave y luminosa. Además, el té contiene antioxidantes que ayudan a prevenir que el color natural se vaya.

Por último, lo más interesante es que el té no te va a teñir permanentemente tu pelo, sino que va a actuar como una ayuda a resaltar el color. Lo importante es no elegir un color muy oscuro sobre pelo muy claro, sino tratar de acercarse lo más posible al color natural.

El tutorial de Pelusi es el siguiente:

1. Hervir el té que hayas elegido. Dejarlo enfriar a temperatura ambiente o menor mientras te lavás y enjuagás el pelo.

2. Sobre el pelo limpio y mojado, volcar té sobre mechones de pelo y esparcirlo por algunos minutos con los dedos.

3. Cuanto más tiempo dejes el té en tu pelo y más frecuentemente lo apliques, mayor el efecto. Por esta razón no hay que hacerlo todos los días ni por demasiado tiempo.

4. Enjuagar y aplicar desenredante para peinar.

Ya no se columpian los elefantes


Hay preocupación en Camerún ante la ola de tráfico de marfil. Ahora aparecieron 200 cadáveres de elefantes en el Parque Bouba N´djida, un lugar turístico muy popular en el país africano.

 

 
Los cazadores provenientes de Chad y Sudán matan a los animales para traficar el marfil, mientras que las autoridades avisan que de seguir a este ritmo, ya no quedarán elefantes en el Parque.
Pese a los constantes informes en periódicos, y a las denuncias de las ONG internacionales, hay reclamos hacia las autoridades del país africano que aún no tomaron medidas en el asunto.

Según informa el diario local Cameroon Tribune, la masacre se inició a comienzos del mes de enero, luego de que militares que llegaron desde Sudán y Chán ocuparan la reserva ecológica, un popular destino turístico de la región.

De acuerdo a la prensa, los responsables forman parte de una red de cazadores furtivos que matan a los animales para luego traficar el marfil, cuya demanda en los últimos años ascendió a niveles estratosféricos, en especial por parte de compradores del continente asiático, no solo para emplearlo en la construcción de objetos de lujo, sino porque allí se cree que la materia blanca posee propiedades medicinales.

A pesar de los múltiples informes en la prensa alertando sobre la dramática situación, las autoridades todavía no han siquiera comentado sobre la matanza, generando críticas por parte de las oenegés internacionales, que lamentan la “impotencia” del gobierno para resolver el tema.

La población de paquidermos en el Parque Bouba N’djida está calculada en 400, y los locales temen que si continúa la masacre a este ritmo, en unos días podría ser aniquilados la totalidad de los elefantes en la region

No regales flores en San Valentin


Flores,Chocolates,Osos de peluche,Globos de elio,Tarjetas,Tarjetas virtuales, anillos, remeras… en todos aquellos luagres donde haya enamorados estos son los típicos regalos de San Valentin  y los podes comprar en cualquier centro comercial o tienda de tu ciudad,por lo regular no son muy caros y siempre te sacaran de un apuro. Sin embargo regalar flores no es ecologico lo siento por los amigos de la naturaleza que planeen regalar flores el próximo 14 de febrero, pero he de decirlo: los ramos son muy poco ecológicos. Románticos, naturales, huelen a fresco: inspiran todo eso y mucho más …pero, por desgracia, también son un auténtico atraco al medio ambiente.
Evidentemente, no hablamos del típico ramillete de flores silvestres, de flores artificiales ni de las cuatro docenas de rosas que cortamos cada año en nuestro jardín, sino de la señora industria de la horticultura, que mueve cifras billonarias en todo el planeta.

Pero no siempre es fácil renunciar a este significativo y bonito gesto, por mucho que se nos diga que producir flores es altamente contaminante, una polución que viene por su habitual cultivo intensivo, utilizando costosas técnicas de crecimiento rápido en invernaderos, muchos plaguicidas químicos y un elevado consumo de agua. Resultado: la actividad produce una contaminación que supone un impacto perjudicial para la salud humana.

Gran parte de las flores que se regalan durante San Valentín no respetan el medio ambiente ni la dignidad de quienes las cultivan, según diversas organizaciones. Frente a ellas, diversos productores y floristerías comercializan flores ecológicas, conetiquetas ambientales, aunque en muchos lugares del mundo todavía es algo difícil encontrarlas. Los consumidores son esenciales para que se vendan más este tipo de flores.Como alternativa, los enamorados también pueden cultivar sus propias flores o “fabricarlas” con papel reciclado.

Por lo tanto amig@os enamorad@s a aguzar el ingenio y regalar algo que nos haga quedar bien sin perjudicar a nadie

Coincidencias


 

Coincidencias…

 

Parece la trama de una película futurista con ribetes apocalípticos…

Un puñado de hombres y mujeres llegan a una hermosa isla, rica en árboles, aves, animales de diferentes especies y bellisimos paisajes.

Deciden que allí se quedarán y desarrollarán su civilización, haciendo “progresar” al pueblo.

En pocos años, 20000 personas habitan ya esa isla y, enceguecidos por la competencia entre las diversas tribus, en la loca carrera por ver quien se “desarrolla” mas y mejor, construyen estatuas para honrar a sus dioses, mientras arrasan con los bosques, exterminando la diversidad biológica, entrando en una etapa de luchas internas que les llevan al borde de la extinción.

 

Este relato no es ciencia ficción.. Ni visión futurista.. Es la historia de lo que ocurrió en la Isla de Pascua, a partir de la llegada del príncipe polinesio Hotu Matu’a y su séquito a la misma.

 

En todos estos años, la humanidad parece empecinada en repetir la historia, de la mano del tan cantado “progreso y desarrollo”.

 

¿Esta es la idea de “Progreso” que se nos propone?

 

Los modelos de producción extractivistas, sean mineros, agroindustriales, portuarios, son eslabones fundamentales en el armado de la cadena de exterminio de los cinco mil millones de seres humanos que estamos “sobrando” en este mundo en el que algunos pocos pretenden construir sus “nuevas arcas de noe”.

 

La lógica impuesta por el pensamiento hegemónico de la modernidad, que nos hace creer que el sentido de la vida de los seres humanos es contribuir al “crecimiento” y al “desarrollo” de nuestras sociedades, asociando éstos a los modelos de explotación, extracción y extinción, está dejando ver, cada día con mas claridad, que ese camino solo conduce al bienestar de unos pocos a expensas de la vida de muchos.

 

Asistimos en estos días a una escalada de visibilizaciones de movimientos locales de vecinos que se organizan para defender sus vidas, a partir de las defensas de sus territorios.

Estos movimientos, ponen en jaque los intereses de empresas solo interesadas en una alta rentabilidad a corto plazo, posible a partir de la externalización de los costos ambientales y sociales que, en el mejor de los casos, son absorbidos por el Estado, es decir, por las mismas víctimas. ¿O no es acaso a partir de los impuestos de los ciudadanos que los diferentes Estados recaudan sus dineros?

 

Claramente lo que se está definiendo en estos tiempos, es quien se queda con los elementos esenciales para la continuidad de la vida humana…

 

El anuncio del Banco Mundial, que en 1991 establecía la conveniencia de trasladar los modos de producción extractivistas y contaminantes a los países del tercer mundo, no era ciencia ficción.

Paso a paso, la propuesta que hiciera por primera vez Henry Kissinger a fines de la década del 60 del siglo pasado, fue tomando cuerpo.

Los golpes de estado en la década del 70 en los países de América Latina, cuyos gobiernos, sostenidos en las ideas de defensa de la soberanía nacional y los derechos de los ciudadanos a una vida digna, a partir de trabajo, educación, salud, y un estado de bienestar, fueron el primer eslabón de esta cadena, que continuaría con la destrucción y desaparición de personas, pensamientos y organizaciones sociales capaces de poner freno a los avances de un proyecto de endeudamiento y empobrecimiento planificado, para poder hoy, argumentar que hay que aceptar que nos contaminen, enfermen y destruyan los cuerpos y territorios, porque “peor es no desarrollarnos”.

Por eso no podemos entender que antiguos luchadores por los derechos humanos, no adviertan las similitudes de los procesos sufridos en la década del 70 del siglo pasado, con lo que hoy vivimos..

Resulta como mínimo doloroso, ver a legisladores que ayer mostraban con orgullos las cicatrices de sus luchas setentistas, aprobar una ley que transforma en Terrorista a todos los ciudadanos que se decidan a actuar para defender su derecho a una vida digna y saludable para ellos y sus hijos y nietos.

Ni la agroindustria expansionista y dependiente de tóxicos resolvió el problema del hambre en nuestro país, (ni en ningún lugar del mundo), sino que la agravó, ni la explotación minera a cielo a abierto, dependiente del cianuro y el mercurio, van a enriquecer a nuestros pueblos, sino todo lo contrario.

 

Hay, sin embargo otra coincidencia entre ambos modelos de explotación del territorio en pos de rápidas ganancias: LA EXCESIVA NECESIDAD DE AGUA QUE AMBOS REQUIEREN PARA PODER FUNCIONAR.

AGUA que no se puede fabricar… AGUA que depende de los montes y bosques (en franca extinción también) para poder ciclar… AGUA que hoy escasea en el planeta, como consecuencia de la instalación de este modelo explotador que se nos presenta como el único posible, ocultando y destruyendo las expresiones alternativas que son quienes verdaderamente dan de comer a los seres humanos en nuestro planeta, sin poner en riesgo la continuidad de la vida, ni la salud de los ecosistemas de los que somos parte.

 

Nos indigna la Presidenta, con su puesta en escena alentadora de divisiones internas (“Trabajadores vs ambientalistas”) previa a la salvaje represión en Catamarca..

Nos indignan los cínicos que usan politiqueramente el dolor de los pueblos, mientras riegan sus campos con agrotóxicos tan dañinos como el cianuro o el mercurio, o dan la espalda a la vigente lucha contra la instalación de pasteras de celulosa en nuestra región, o pretenden transformar el delta en una planicie rentable..

Nos dan náuseas (y no tristeza) los que, amparados en sus pasados de “luchadores revolucionarios antiimperialistas” hoy son marionetas en el congreso nacional, o en los congresos provinciales, y no dudan en votar leyes que permiten la represión y encarcelamiento de quienes deciden movilizarse para defender la vida, colgándoles el mote de “Terroristas”, tal como el poder económico internacional lo exige…

Nos duelen quienes, cual aves psitaciformes, se suman al discurso que propone “trabajo antes que salud” como única salida posible, y defienden una política de exterminio, que mas temprano que tarde los incluirá, como víctimas.

Nos preocupa que las Universidades sean, en muchos casos, partícipes necesarios en este proceso de exterminio de la vida en pos de la productividad.

 

Como todos con quienes comparto profesión, al recibir nuestro título de médico hicimos un juramento, el Hipocrático… Juramos: ¡“Primero, No Dañar”!

 

Por ello alzamos nuestra voz.

Por ello nos movilizamos, en Solidaridad con los pueblos defensores del derecho a una vida digna y saludable para los de hoy y los de mañana.

 

Porque el primer derecho humano a defender, es el derecho a una vida digna, que solo es posible en un ambiente saludable.

 

En los ’70 la lucha era contra el pensamiento hegemónico que hacía uso del poder de las armas y el poder militar del Estado, para callar las voces del pueblo que se oponía al avance de la lógica de la destrucción de la vida en pos de la ganancia…

En el 2012 la lucha es, dolorosamente, coincidente….

DAMIAN VERZEÑASSI

Médico

Profesor Adjunto Responsable Académico del Ciclo Práctica Final

Responsable Académico de la Materia Salud Socioambiental

Sub-Secretario Académico

FACULTAD DE CS MEDICAS DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE ROSARIO