La ClaseMedia en tiempos de Macri


9 meses lleva ya el gobierno nacional que dirige Mauricio Macri y muy pocas han sido las medidas favorables a la economía domestica, al bolsillo de la gente “de a pie”; más bien se ha realizado una tremenda transferencia de recursos de los sectores bajos y medios hacia el capital concentrado beneficiando a la burguesía local y a las empresas trasnacionales. Esto sucedió mediante nuevos cuadros tarifarios, exención o reducción de retenciones, valorizaciones sectoriales a partir de decisiones de funcionarios con acciones en las empresas beneficiadas y promociones comerciales (algunas increíbles como la eliminación del gravamen a las bebidas espumantes y a ciertos autos de alta gama) entre otras medidas que terminan configurando un gran cuadro confiscatorio. Es decir que durante este corto lapso los ricos se han hecho más ricos y los pobres más pobres. Pero… y los del medio?

En un contexto de desarticulación social como el actual, con una combinación perversa entre inflación y recesión, caída del consumo, deterioro de grandes ramas de la actividad productiva, inversiones que no llegan, segundo semestre peor que el primero, entre otros varios males diversos, las clases medias han sufrido una fragmentación típica de un escenario político económico como el actual donde las ideas neoliberales se combinan con los intereses corporativos de quienes detentan el gobierno. Ante esta situación a algunos integrantes de las clases medias les ha ido muy bien, a otros les va igual, a unos cuantos mal y a muchos muy mal.

Antes de entrar en detalle de los bienes y los males hagamos una apretada definición de quienes integran las clases medias, mas allá de que algunas encuestas revelan que más del 60% de los argentinos dice pertenecer a estas clase, bien podemos decir que abarca, analizando  el plano ocupacional, a profesionales, docentes, comerciantes, cuadros técnicos de la industria y los servicios, empleados administrativos, entre otros (Luzzi y del Cueto)

Dicho esto y siguiendo la definición dada  vemos como, por las medidas que mencionábamos más arriba, quienes han sido perjudicados son los pequeños productores autónomos, comerciantes, trabajadores especializados , cuadros técnicos ligados al modelo anterior, docentes y, finalmente empleados administrativos y de comercio asalariados. Mientras que el grupo de quienes se han visto beneficiados, más reducido, corresponde a las llamadas clases de servicio, dado que se trata de ocupaciones en las que se ejerce autoridad o bien se controla información privilegiada. Esta franja estaría conformada por las élites planificadoras, los sectores gerenciales y profesionales y los intermediarios estratégicos. En suma, franjas que protagonizan trayectorias de ascenso social beneficiadas por una mejor articulación con las nuevas estructuras del modelo económico actual (Luzzi y del Cueto). Incluso hay algunos que siguen igual: perdieron con algunos recortes pero ganaron con las exenciones o viceversa y vienen empatados.

Uno de los indicadores mas practicos para observar el cambio de situación tiene que ver con  el consumo. Al registrarse una merma en el ingreso a partir de la depreciación salarial generada por la devaluación provocada por “sinceramiento” económico y al encarecerse los bienes y servicios por la inflación y la indexación de tarifas; aunque también hay casos donde directamente el jefe de familia ha perdido su puesto de trabajo, todos los aspectos de la organización de la vida cotidiana y de las relaciones familiares ligados a lo económico son puestos en cuestión y obligados a una adaptación al nuevo contexto. Ocurrido esto, nulo el ahorro, hay una restricción familiar, en el consumo, que se vuelca a aquellos productos de demanda inelastica como  comestibles y medicamentos, menguando la compra de  productos de demanda elástica como los bienes durables y servicios de todo tipo. Esta disminución del consumo afecta a otros pares de la propia clase media como comerciantes y proveedores de diferentes servicios por lo que el plano recesivo desarrolla un espiral descendente  donde todos los actores de la clase media van dejando de comprarse entre si y ayudan a la perdida de ganancia del resto.

Una vez más, como ya ocurriera con gobiernos anteriores pero sobre todo luego de la dictadura del 76 y la década menemista, las clases medias han sufrido una gran fragmentación e incluso un empobrecimiento que no calcularon a la hora de votar en primera vuelta (en el ballotage las opciones en cuanto al modelo económico eran similares) para buena parte de ellas, según lo que también expresan Luzzi y del Cueto, la expectativa de movilidad social ascendente, tradicionalmente constitutiva de su identidad como grupo social, ha dejado de marcar el horizonte: el desafío principal ya no es progresar, sino evitar la caída.404894

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UNA PROMESA CON BOCA


Una promesa con Boca

Por Ariel Scher

TEVEZ

Lo mejor del amor es amar y lo peor son las promesas.

No se entusiasmen. No vayan a creer que semejante idea salió de alguno de nosotros. Ni cerca. Nosotros, en una buena tarde (y buenas tardes no son todas las tardes), a lo sumo acertábamos en darnos cuenta de si un pibe era número 4 o número 8 o si, en los viernes de lluvia, a los córners desde la esquina izquierda convenía patearlos con la pierna derecha. Y con eso nos considerábamos semigenios.

No, la idea era del Bochi, justamente el mejor número 4 que tuvimos, gracias a que le avisamos que ni intentara ser número 8. Y se le ocurrió porque se enamoró.

Se enamoró de una dama, de una hermosa dama, hincha de Boca y de los libros. De Boca y de los libros, pero no del Bochi, que se enamoró de ella y no de Boca. El Bochi, igual que nosotros, vibraba por otro equipo que no era Boca, pero ese dato ya no importa.

Lo que importa es lo que prometió.

Le prometió a ella, a ella que no era hincha de él, que le iba a entregar un poquito de literatura de Boca cada uno de los días que siguieran. Literatura de Boca día por día hasta un día. Hasta el día en que ella se volviera hincha de él.

El Bochi no estaba seguro de si la promesa la había copiado de la canción de Alberto Cortez que anuncia lo de “te llevaré una rosa cada día” o le había quedado guardada entre las lágrimas que soltó al ver Cinema Paradiso, película entre las películas, en especial en la secuencia en la que Totó, uno de los protagonistas, se enamora y, por amor, promete erigirse un montón de noches consecutivas, haya tormenta o no haya nada, a los pies de la ventana de la muchacha que le fracturó el corazón a la espera de ser correspondido. El Bochi lagrimeó más o menos la misma cantidad de llantos que al ver Cinema Paradiso cuando se apareció delante de su dama y le adjudicó, no así nomás sino recubierto en papel de regalo, este párrafo que el maestro Ricardo Piglia tipeó para Página/12: “Empecé a ir a la cancha en 1954 (ese año con mi padre seguimos toda la campaña de Boca Juniors, donde jugaba de enganche –o número 10– el uruguayo Roselló y en el medio de la cancha –con el número 5– el gran Eliseo Mouriño)”.

Y, a partir de Piglia, no paró.

En el atardecer posterior, consiguió otro papel de regalo, se esmeró en darle un uso prolijo y metió adentro, preciosura, el verso ese que hace más bonitas a las bellezas de Horacio Salas en Memoria del tiempo: “Con paciencia repito al acostarme/ la delantera de Boca en el cincuenta”. Y, como las promesas de amor y la impaciencia suelen acompañarse, agrandó el regalo -sí, sí, ese mismo día- y añadió la poesía siempre abierta al lunfardo de Jorge Melazza Muttoni en su “Boca Juniors”: “Un frío de miseria/ se le colaba entre los lompas/ y le llegaba casi hasta la sangre/ de Boca Juniors”.

Lo mejor del amor es amar y lo peor son las promesas. En la tercera de sus jornadas de promesa, de Boca y de literatura, nos musitó el Bochi esa frase: lo mejor del amor es amar y lo peor son las promesas. Lo comprendíamos con las arterias tan lastimadas como Totó en Cinema Paradiso o como el Bochi durante cada hora en la que escarbaba papeles a la caza de referencias de Boca: ella le agradecía presente tras presente, le reiteraba que Boca es extraordinario y que la literatura por supuesto también, pero no por eso le retribuía ni un residuo de amor.

Probó con Arnoldo Liberman, escritor de aquellos. Fue con otro envoltorio elegantísimo y con un texto en el que Liberman se dirigía a Julio Cortázar: “Yo, querido Julio, argentino cien por cien, intelectual pequeño burgués, judío entrerriano y culto, psicoanalista heterodoxo y melómano insaciable, admirador de Mariano Moreno y del general Justo José de Urquiza, hincha de Boca y del polaco Goyeneche”. Y, como si una maravilla no bastara, veinticuatro horas después escaló en su apuesta literaria-boquense, con Cortázar de nuevo, pero ya no como destinatario de las confesiones de otro narrador sino como narrador, él mismo, de Boca. Un volumen completo de la novela Los premios migró hacia los brazos de la dama con un subrayado finísimo en la oración en la que el Pelusa argüía “las razones por las cuales Boca Juniors tenía que hacer capote en el campeonato”.

Ella extendió los brazos para cautivarse con Cortázar. Y con Liberman. Y con unas líneas de Horacio Pagani (conmovedor para los tímpanos con su “empezó a tronar el festejo único en esa caja de resonancia inigualable que es la Bombonera”). Y con otras de Juan José Panno (en particular, esas de Diccionario Fóbal Club, en las que para definir “túnel” entrecruza a Sabato con el caño de Juan Román Riquelme a Mario Yepes). Y, ya que rememoramos a ese caño, con El caño más bello del mundo, más que un ensayo de Diego Tomasi para poner a un jugador y a Boca en palabras notables. Y con el libro Desde el alma, de Marina Zucchi, azul y amarilllo en cada coma. Y nada. Esos brazos se poblaron de más literatura y de más Boca, pero no florecieron para enredarse con el cuerpo y con la pasión persistente y frustrada del Bochi.

“Deporte típico: football. Balompié es peor. Boca Juniors”, incluyó Abelardo Castillo en su cuento “Crónica de un iniciado”, y el Bochi se lo ofrendó un lunes. “El Pepe y Susini retomaron la conversación, algo sobre el clásico Boca-Huracán, que yo no había visto y entonces no podía opinar”, contextualizó Bernardo Kordon, en uno de sus relatos de Los navegantes, y el Bochi se lo cedió embelesado un martes. “Y jugamos contra la Tercera de River, de Boca, y ya ahí se sabe que el que tiene gamba tiene gamba”, retrató Manuel Puig en La traición de Rita Hayworth, y el Bochi lo dejó empaquetado como una gloria en la puerta de la casa de ella un miércoles. “El que te explica por qué perdió Boca/ o por qué River no emboca”, rimó Rodolfo Taboada en “Si mi taxi hablara” y el Bochi se lo recitó como si tuviera el paladar de Pavarotti un jueves. “Dale Boca, viva Boca, el cuadrito de mi amor”, entonó Julio Musimessi, arquero de Boca, arquero chamamecero, arquero cantor, y el Bochi contrató un grupo de intérpretes litoraleños para que lo afinaran de frente a esa misma casa un viernes de lluvia mientras nosotros meditábamos sobre cómo patear los córners -claro, los viernes de lluvia- desde la esquina izquierda.

Ella, un primor, vestidita de Boca, más poética que todas las poesías que encontraba el Bochi en las bibliotecas de cualquier parte, aceptó tributo más tributo y ni amagó con dibujar una sonrisa, con desenfundar una caricia o con parpadear con seducción como para que el Bochi se convenciera de que, de mínima, estaba menos lejos del amor que al comenzar con la promesa. De los únicos amagues en torno de los que charlaban eran los primeros de Maradona, con la 10 de Boca, en la ruta que terminó con la vuelta olímpica de 1981.

Lo mejor del amor es amar y lo peor son los promesas, pero, como consuelo, podemos aseverar que gracias a la persistencia del Bochi en transitar arriba de la cornisa de su promesa nos enteramos de que hasta Roberto Arlt había aludido a Boca. Lo cristalizó en el diario El Mundo del 22 de febrero de 1938, en una nota enfocada en el tobogán existencial del boxeador italiano Primo Carnera, sobre quien apuntó: “Lo veremos repartiendo apretones de manos a los futbolistas de Boca y de River”. Deslumbrado, desbordado, desmedido, descocado, el Bochi invirtió todos sus ahorros y una porción de los nuestros para adquirir el único ejemplar de esa edición que pervivía en Buenos Aires y lo depositó, enmarcado, en las muñecas de su dama soñada. “¡Arlt!”, exclamó ella, con una energía idéntica a la de los suspiros de Ingrid Bergman frente a Humphrey Bogart en “Casablanca” (casi tan fabulosa como “Cinema Paradiso”, de acuerdo con los ranking filmográficos del Bochi) o con un eco similar al que se lanza -en las películas o fuera de ellas- cuando se pronuncia “te quiero” o “besame”. Sin embargo, ella ni quiso nada ni besó nada. Apenas repitió esas cuatro letras sobre las que se puede sostener el edificio de la literatura argentina: ¡Arlt!. Y las pegó a sus otras cuatro letras dilectas: Boca.

Una vez Martín Caparrós bordó Boquita, la más bostera de las sagas de Boca: el Bochi resaltó con un lápiz todas las presencias de la palabra Boca en ese libro y se las exhibió a ella. Una vez Rodolfo Braceli concibió “Señor Labruna”, magistral cuento, y situó allí a Ángel Labruna, bandera de River, en espléndidos diálogos con el docente boquense Estupor Corcuera: el Bochi contrató a dos afamados actores y les pidió que encarnaran, ante las pestañas de ella, los intercambios de ambos personajes. Una vez Ernesto Sabato le explicó a un vecino de su Santos Lugares -bueno, eso le mintieron al Bochi- por qué hay continuidad entre las citas a Boca de Sobre héroes y tumbas y las citas a Boca de Abbadón el exterminador: el Bochi localizó a un presunto sobrino nieto de ese vecino y lo sentó a reproducir las citas delante de ella. Una vez Sergio Olguín insertó en Filo, una de sus novelas, a un personaje que domina de memoria múltiples formaciones de Boca: el Bochi, desde luego, amplió en letras gigantes ese fragmento y formuló un llamamiento para que simpatizantes de diversas décadas desagregaran, apellido por apellido y ante los oídos de ella, las más honorables formaciones de Boca.

Imposible desconocerlo: una larga tentación humana procura asociar al amor con las noticias dulces o con la fe en que habrá noticias dulces. Por ejemplo, nosotros, futboleros en cada poro, hubiéramos sido capaces de soportar que nos confundimos en algún verano entre la condición de número 4 o de número 8 de un joven con voluntad de fútbol. En cambio, prepararnos para resistir el divorcio entre las noticias dulces y el amor constituía una exigencia inalcanzable. Jodida cuestión el amor: el Bochi nos hablaba del suyo (y de libros y de Boca), pero jamás, a pesar de sus esfuerzos, traía un éxito o una aproximación al éxito.

Malherido, el Bochi procedió con tradición argentina: como los malheridos de tantas épocas, recurrió al tango. No para rendirse y sí para procurar variantes. Dos por cuatro, amor: eso conjeturó. Un amanecer portó los compases de “Muchachos, yo soy de Boca”, de Felipe Berra y Reinaldo Yiso. Un mediodía bailó en soledad, como evidenciando que le faltaba su dama, los acordes de “Boca Juniors Club”, joya de 1916 que parió José Quevedo y grabó la orquesta de Roberto Firpo. Y en un atardecer de desesperaciones descerrajó una colección de tangos lindos hasta arribar a los que el paso del Diego por la Bombonera inspiró a tantos compositores. Un viento movió las persianas del hogar de ella cuando dos bandoneonistas amigos del Bochi eslabonaron las notas de “El mago”, de Quito Figueroa y Marcelo Boccanera, pero detrás de esa esperanza no aconteció nada diferente a una desesperanza más. Los dos bandoneonistas se mantuvieron en sus lugares ensanchando su instrumento para que sonara “Todos los días”, de Virgilio Expósito, pero ni siquiera el fraseo con “algún día si Boca ganó bien/ si River tuvo mala suerte” auxilió al Bochi a que lo suyo quebrara la frontera del territorio de las promesas.

Lindo libro Con el corazón en la Boca, pleno de cuentos xeneizes, con escritores como Juan Becerra o como Martín Kohan, entrenadísimos en poner su devoción de Boca en muchas páginas. Once ejemplares, uno por cuento, compró el Bochi para ella. Y ni así. Ni así ni con “La música de los domingos”, de Liliana Heker, tan entrañable en el instante en el que evoca: “Ni hablar de cuando jugaba Boca: se zampaba la camiseta azul y oro y ni el tío Antonito, que es fanático de River, podía decir —valga la contradicción— esta boca es mía”.Y ni tampoco con una de la suma de maravillas del gran Antonio Dal Masetto: “-Cuando mi padrino se puso mal lo fui a ver a la clínica, no reconocía a nadie, le tomé la mano y me quedé un rato sentado al lado de la cama, le hablé al oído: ‘Padrino, ayer le ganamos a Ferro y el domingo nos toca con Boca, ya estamos a un punto del primero'”.

Lo percibimos sufrir, lo miramos encanecer, lo extrañamos porque respiraba cada aire sólo en función de su promesa. Y no lo vimos renunciar. Con “El partido”, de Eduardo Averbuj, que se acaba con “un dale Boca tan intenso como ningún oído hubiese escuchado jamás”, evaluó que proponía algo más incitante que un boleto para dar la vuelta al mundo. Con “Ángel Clemente Rojas”, de Alfredo Carlino, que pinta a ese crack al que “en cada movimiento le aparece un bailarín fatal que lo clava en el armado de la estética dominguera”, estimó que eso hasta sobrepasaba el valor de ver a Rojitas. Con “Unos días de desconcierto”, ese cuento en el que Bernardo Verbitsky describe “La calle estaba desierta y Santiago se sentó en el umbral. Boca había perdido. Eso no lo esperaba. También Ricardo era de Boca”, ni dudó de que halagaba a su destinataria con algo más elocuente que un anillo de boda. Y con “Retrato de un amor infinito”, de Osvaldo Wehbe, sintió todo lo que es posible sentir cuando se traen y se llevan invocaciones así: “Miramos la fiesta desde la ventana y no vamos a entrar, todos estos años son suyos, de Boca y usted. Por eso se mueve el salón, por eso tiemblan las montañas y las sierras, hace olas altas el mar. El grito es ‘sí, sí señores…’”.

Más que promesa, se trataba de una cárcel. Ella no sólo no le retornaba un sí: tampoco le confirmaba un no.
Uno de nosotros, resquebrajado a causa de la obstinación del Bochi, hasta revisó antiguas guías telefónicas para detectar el número del Yaya Yotivenko, el querible y asombroso protagonista de “El caso Yotivenko”, cuento de Juan Sasturain. Nadie como Yotivenko: un ruso de fugaz y curiosa experiencia con la camiseta de Boca que se recicló como director técnico de clubes del ascenso. Coincidimos en que Yotivenko, apto para lidiar con amores complejos, con espías de la KGB y con dirigentes de fútbol, podía guarecer la fórmula secreta para que el Bochi venciera en su pedregoso camino hacia el amor. Nos cansamos de buscar en esas guías telefónicas e, inclusive, en archivos tirados a la basura por la propia KGB, pero no hallamos a Yotivenko durante el mes entero en el que el Bochi, sin transgredir el hábito de envolver lecturas cumbres en papel de regalo, trasladó los segmentos más de Boca de ese relato mágico rumbo a los confines donde ella vivía sin hacerse hincha de él.

No descarten a Yotivenko. O a un número 4 flamante que forjó sus ilusiones de marcador de punta tratando de imitar al Bochi. O a Cortázar, o a Rojitas, o a Riquelme, o a Liberman, o a un tango, o a Musimessi. O a mil más: porque, por fin, un día llegó el día.

Es cierto que el amor pertenece a la intimidad y que la intimidad no debe ser contada. Pero un episodio como este habilitaría una excepción. De modo que si no contamos no es por pudor sino por otra razón más indiscutible: no sabemos cómo fue. Sólo nos percatamos de que, desde un domingo al que, por error, intuimos calcado de los demás domingos, el Bochi ya no acudió a compartir sus penas, sus indagaciones sobre Boca y sus descubrimientos literarios. Y el número 8 de un equipo rival nos avisó, como se avisan las minucias, que lo había visto, en el anochecer y de lejos, marchando de la mano de una dama. De ella.

El amor siempre es muchas cosas y, entre esas cosas, siempre es un misterio: lo único que logramos verificar fue que el desenlace de la historia se produjo durante las fiestas generadas por una nueva consagración de Boca, bajo el liderazgo de Carlos Tevez.

Llamamos al Bochi. Llamamos con la misma testarudez desde la que lo habíamos respaldado día por día y sufrimiento por sufrimiento hasta recalar en ese día. Nos contestó, compañero al cabo, no con la voz pero sí con una esquela. Venía en papel de regalo y desgranaba: “Así, de Boca en boca/ lo inconsolable tiene/ consuelo de domingo por la siesta:/ léxico libre, loco levantado, potrerío de fiesta”. Era un pedacito del poema “Boca Juniors”, de Mario Jorge de Lellis.

Desde entonces, nosotros lo sustituimos con un número 4 que, nunca más adecuado el término, representaba toda una promesa. Porque el Bochi no vino más a jugar.

Como todos los de Boca, con un título en el alma y con ella como hincha, seguro que ahora andaba en lo mejor del amor.

Scioli y Macri , dos caras de una misma moneda


No tan distintos
No tan distintos

Daniel Scioli y Mauricio Macri se enfrentaran en un mano a mano histórico en el balotaje por la primera magistratura argentina para determinar quien sucederá a Cristina Fernández, la actual mandataria nacional, a partir de diciembre en la conducción de los destinos de la nación.

A simple vista, una obviedad, los dos candidatos están enfrentados políticamente, y supuestamente encarnan proyectos distintos. En los últimos años Scioli ha apoyado todas las medidas de los Gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, mientras que Macri  prácticamente no ha apoyado ninguna. Sin embargo, ambos comparten un recorrido de vida parecido: provienen de familias de empresarios y, hasta que irrumpió el kirchnerismo en 2003, eran liberales y con una estrecha relación política y de amistad con el ex mandatario Carlos Menem que gobernó el país entre 1989 y 1999.

Scioli nació en 1957 en Buenos Aires, hijo del dueño de una famosa casa de electrodomésticos y accionista minoritario de un canal de televisión. Macri lo hizo dos años después en el seno de una familia más rica. Nació en Tandil, municipio de la provincia de Buenos Aires en el que su madre tenía tierras. Su padre es un poderoso empresario de la construcción que también hizo negocios en la industria del automóvil y el correo oficial y estuvo vinculado a onerosos contratos con el Estado argentino a partir de la década de los 80 como así también durante la época de las privatizaciones en los 90.

Scioli se hizo famoso en las décadas de los ochenta y los noventa como campeón mundial de lanchas, una disciplina que interesaba muy poco a los argentinos pero que la cadena de televisión de su padre difundía día y noche. Macri se hizo conocido en 1991, cuando trabajaba en las empresas de su padre y fue secuestrado por una banda de delincuentes y policías. Estuvo 14 días en lo que él define como “un ataúd” hasta que su padre pagó el rescate. Scioli había negociado en 1977 la liberación de su hermano, secuestrado por la guerrilla peronista Montoneros.

El principal candidato opositor también cobró fama por el deporte. En 1995, entre recelos con su padre por la gestión de las empresas, emprendió una carrera aparte: se postuló a presidente de Boca Juniors y ganó las elecciones. En 12 años logró que Boca obtuviera dos de sus tres títulos mundiales.

En 1997, el mencionado entonces presidente argentino Carlos Menem, un peronista transformado en neoliberal, invitó a Scioli a sumarse a su partido y ese año fue elegido diputado. Macri anunció su ingreso en política en 2001. En 2003 creó su propio partido, Propuesta Republicana (PRO), y perdió los comicios a jefe de gobierno de Buenos Aires. Ese año Scioli fue elegido vicepresidente de Argentina, como número dos de Néstor Kirchner, que hizo girar el peronismo hacia el centro- izquierda.

Desde hace ocho años, Macri gobierna la capital argentina, donde vive el 7% de los argentinos, y Scioli administra la provincia de Buenos Aires, distrito separado del primero, tan extenso como Italia y que concentra al 39% de los habitantes de este país. Macri, ingeniero de toda la vida, está procesado por presunto espionaje. Scioli, graduado en mercadotecnia hace menos de un mes, casi al mismo tiempo se libró de una causa sobre supuesto enriquecimiento ilícito en la que no llegó a estar imputado. El kirchnerismo los separó en estos 12 años, pero vienen de mundos similares y se definen como buenos amigos.

Ambos comenzaron su campaña para el balotaje alrededor de las 21hs. del domingo 25 de octubre pasado tan solo tres horas después de cerrados los comicios y cuando aún no había datos oficiales. Sus estrategias han sido muy claras desde el primer momento de conocidos los resultados y en las primeras 48 horas post primer vuelta.

Scioli buscara despegarse del kirchnerismo que lo ungió como candidato a regañadientes (no tenían un candidato propio  al que le dieran los “números” para postularse) sobre todo a partir de la catastrófica derrota del Frente para la Victoria en la provincia  de Buenos Aires, bastión gobernado por el peronismo de 1987 donde se presentaba como candidato a gobernador uno de los principales exponentes del kirchnerismo a la sazón Jefe de Gabinete del gobierno de CFK, Aníbal Fernández. Su declaración sobre que a partir de ahora será “más Scioli que nunca” hablan de la nueva estrategia del candidato de alejarse del pesado lastre del grupo que gobierna. Scioli emulara al macrismo buscando un perfil de mayor dialogo e incluso ha propugnado la realización de un debate entre los dos candidatos de cara al 22 de noviembre aun cuando él fue el único que falto en el anterior debate al que concurrieron todos los presidenciables.

Mientras tanto, Macri vive una pequeña primavera a partir de los resultados del domingo porque mas allá de haber sido derrotado en primera vuelta, la diferencia fue mucho menor  a la esperada y además cuenta con el resonante triunfo de María Eugenia Vidal, su vice jefa de gobierno en la Ciudad de Buenos Aires, quien gano la gobernación de la provincia de Buenos Aires y será la primera mujer en conducir los destinos de la provincia económicamente  mas importante del país y el distrito con mayor caudal electoral de todo el territorio. El candidato de “Cambiemos” buscara potenciar la imagen de Vidal como representación del estilo que deberá signar la política en el próximo lustro. Macri se peronizara en estos días de campaña buscando captar, sobre todo, los votos que obtuviera Sergio Massa quien fue el tercer candidato más votado (21%) en la primera vuelta.

Resta saber que harán quienes votaron a los otros candidatos en primera vuelta, además de Massa, Del Caño y Rodríguez Saa quienes, seguramente, no podrán influir demasiado en sus electores de cara al balotaje tomando en cuenta que se ha demostrado claramente que en Argentina los votos no son transferibles y que no permanecen cautivos. Antes bien, el electorado argentino parece dar señales  de la búsqueda de un nuevo modelo en las formas de ejercer los cargos políticos buscando alejarse de la formas confrontativas y de constante división  entre quienes apoyan y quienes no, que han signado al kirchnerismo. La inclinación pareciera ser hacia alguien más moderado en sus discursos y estilos y hacia el fortalecimiento de esa imagen apuntaran ambos candidatos. Lo que no parece vislumbrar el electorado, y pasa desapercibido para muchos por acción u omisión, es que la moderación de Scioli y de Macri comenzara con la política para luego, probablemente, trasladarse a la economía dando un giro hacia el neoliberalismo tan temido.

Quienes mas festejaron el domingo tras la elección fueron los nostálgicos de los 90 pues los dos candidatos que disputaran el balotaje guardan una estrecha relación desde lo afectivo y lo ideológico con el menemismo que destruyo los cimientos productivos del país e instalo la mayoría de los males que hoy aquejan al país como la inseguridad social, el narcotráfico y la precarización laboral. Macri y Scioli, Scioli y Macri no son ajenos a estas definiciones. Son dos caras de la misma moneda.

Marcelo Guerrero Roman

marce_lamarque@hotmail.com

@marcemontecrist

El gol mas impresionante que vi


hoy es un buen dia para recordar este gol

Bajo el parral

En los pueblitos del interior de nuestro país, como Valcheta donde yo nací y me crié allá en la Región sur de la provincia de Río Negro, distante unos 100 Km. por la ruta nacional 23 de la costa atlántica, los hombres de distintas edades que salen de sus trabajos, ocupaciones o simplemente de sus casas pasan a hacer la tarde por el bar del pueblo que invariablemente esta frente a la plaza.

Un Gancia, un Cinzano, una partida de mus, una serie de pool o de billar con los amigos son las débiles excusas esgrimidas ante las patronas que se quedan en la casa mirando la novela de las 7 de la tarde.

Las conversaciones giran alrededor de innumerables tópicos que tienen que ver con la idiosincrasia territorial aunque el tema central, como en cada rincón de nuestro país, es el fútbol. Boca, River, la selección, la ultima fecha…

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MANUEL CASTELLS – ¿UNA IGLESIA FRANCISCANA?


Bajo el parral

MANUEL CASTELLS – ¿UNA IGLESIA FRANCISCANA?

“Un hospital para el alma”. Así definió el papa Francisco su proyecto de Iglesia, enlazando con la tradición franciscana a la que quiso asociarse. Una Iglesia que salga de sus burocracias y oropeles y vaya a buscar a la gente, restañe sus heridas cotidianas, aporte esperanza y sentido de vivir.

Dirigiéndose prioritariamente a los marginados y a los jóvenes incomprendidos por las instituciones, como hizo explícito en julio de 2013 en Brasil fustigando a los obispos atónitos por la llamada papal a la insubordinación de los jóvenes contra los pastores que no ejercen como tales. No fue por casualidad que escogió Brasil, el mayor país católico del mundo. En donde los católicos disminuyeron de 125 a 123 millones entre el 2000 y el 2010 mientras que los evangélicos aumentaron de 26 millones a 42 millones. Un fenómeno global, puesto que aunque los católicos representan…

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Discurso de Pepe Mujica


Autoridades presentes de todas la latitudes y organismos, muchas gracias. Muchas gracias al pueblo de Brasil y a su Sra. presidenta, Dilma Rousseff. Muchas gracias también, a la buena fe que han manifestado todos los oradores que me precedieron. Expresamos la íntima voluntad como gobernantes de apoyar todos los acuerdos que, esta, nuestra pobre humanidad pueda suscribir. Sin embargo, permítasenos hacer algunas preguntas en voz alta. Toda la tarde se ha hablado del desarrollo sustentable. De sacar las inmensas masas de la pobreza. ¿Qué es lo que aletea en nuestras cabezas? ¿El modelo de desarrollo y de consumo que queremos es el actual de las sociedades ricas? Me hago esta pregunta: ¿qué le pasaría a este planeta si los hindúes tuvieran la misma proporción de autos por familia que tienen los alemanes? Cuánto oxígeno nos quedaría para poder respirar? Más claro: ¿tiene el mundo los elementos materiales como para hacer posible que 7 mil u 8 mil millones de personas puedan tener el mismo grado de consumo y de despilfarro que tienen las más opulentas sociedades occidentales? ¿Será eso posible? ¿O tendremos que darnos otro tipo de discusión? Hemos creado esta civilización en la que hoy estamos: hija del mercado, hija de la competencia y que ha deparado un progreso material portentoso y explosivo. Pero la economía de mercado ha creado sociedades de mercado. Y nos ha deparado esta globalización, cuya mirada alcanza a todo el planeta. ¿Estamos gobernando esta globalización o ella nos gobierna a nosotros? ¿Es posible hablar de solidaridad y de que “estamos todos juntos” en una economía que basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad? No digo nada de esto para negar la importancia de este evento. Por el contrario: el desafío que tenemos por delante es de una magnitud de carácter colosal y la gran crisis que tenemos no es ecológica, es política. El hombre no gobierna hoy a las fuerzas que ha desatado, sino que las fuerzas que ha desatado gobiernan al hombre. Y a la vida. No venimos al planeta para desarrollarnos solamente, así, en general. Venimos al planeta para ser felices. Porque la vida es corta y se nos va. Y ningún bien vale como la vida. Esto es lo elemental. Pero la vida se me va a escapar, trabajando y trabajando para consumir un “plus” y la sociedad de consumo es el motor de esto. Porque, en definitiva, si se paraliza el consumo, se detiene la economía, y si se detiene la economía, aparece el fantasma del estancamiento para cada uno de nosotros. Pero ese hiper consumo es el que está “agrediendo” al planeta. Y tienen que generar ese hiper consumo, cosa de que las cosas duren poco, porque hay que vender mucho. Y una lamparita eléctrica, entonces, no puede durar más de 1000 horas encendida. ¡Pero hay lamparitas que pueden durar 100 mil horas encendidas! Pero esas no, no se pueden hacer; porque el problema es el mercado, porque tenemos que trabajar y tenemos que sostener una civilización del “úselo y tírelo”, y así estamos en un círculo vicioso. Estos son problemas de carácter político. Nos están indicando que es hora de empezar a luchar por otra cultura. No se trata de plantearnos el volver a la época del hombre de las cavernas, ni de tener un “monumento al atraso”. Pero no podemos seguir, indefinidamente, gobernados por el mercado, “sino que tenemos que gobernar al mercado”. Por ello digo, en mi humilde manera de pensar, que el problema que tenemos es de carácter político. Los viejos pensadores –Epicúreo, Séneca y también los Aymaras- definían: “pobre no es el que tiene poco sino el que necesita infinitamente mucho”. Y desea más y más. “Esta es una clave de carácter cultural” Entonces, voy a saludar el esfuerzo y los acuerdos que se hagan. Y lo voy acompañar, como gobernante. Sé que algunas cosas de las que estoy diciendo “rechinan”. Pero tenemos que darnos cuenta de que la crisis del agua y de la agresión al medio ambiente no es la causa. La causa es el modelo de civilización que hemos montado. Y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir. Pertenezco a un pequeño país muy bien dotado de recursos naturales para vivir. En mi país hay poco más de 3 millones de habitantes. Pero hay unos 13 millones de vacas, de las mejores del mundo. Y unos 8 o 10 millones de estupendas ovejas. Mi país es exportador de comida, de lácteos, de carne. Es una penillanura y casi el 90% de su territorio es aprovechable. Mis compañeros trabajadores, lucharon mucho por las 8 horas de trabajo. Y ahora están consiguiendo las 6 horas. Pero el que tiene 6 horas, se consigue dos trabajos; por lo tanto, trabaja más que antes. ¿Por qué? Porque tiene que pagar una cantidad de cosas: la moto, el auto, cuotas y cuotas y cuando se quiere acordar, es un viejo al que se le fue la vida. Y uno se hace esta pregunta: ¿ese es el destino de la vida humana? ¿Solamente consumir? Estas cosas que digo son muy elementales: el desarrollo no puede ser en contra de la felicidad. Tiene que ser a favor de la felicidad humana; del amor a la tierra, del cuidado a los hijos, junto a los amigos. “Y tener, sí, lo elemental” Precisamente, porque es el tesoro más importante que tenemos. Cuando luchamos por el medio ambiente, tenemos que recordar que el primer elemento del medio ambiente se llama “felicidad humana”

Tiene cara de delincuente? Noooo


En el imaginario de la sociedad aparece siempre ese dicho lapidario “tiene cara de ladron” o “me cruce a unos con unas caripelas!!!!!”. En el mundo occidental se inicio una persecucion por portacion de rostro a partir de los estudios de un tal Lombroso,  célebre criminólogo italiano, cuyas teorias tuvieron gran auge desde finales del siglo XIX . Desde entonces la cara ha sido la primera impresion, errada por cierto, para definir una persona. De esa manera tambien en nuestro pais se han colado con su maldad tipos como Robledo Puch y Astiz por tener caras de buenos.

Muchos cientistas han refutado de mil maneras al tano prejuicioso y finalmente un consorcio de investigadores de diferentes países del continente americano demostró a través de un minucioso estudio estadístico que no existe asociación entre los rasgos faciales y el comportamiento. En otras palabras, la ciencia descartó de plano la posibilidad de juzgar a alguien por su apariencia. La investigación, que contó con la participación de especialistas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y el Centro Patagónico (CENPAT), contradice al célebre criminólogo italiano Cesare Lombroso, representante del positivismo criminológico.
Razzias callejeras o averiguación de antecedentes. La policía inventó numerosos eufemismos para justificar las detenciones por “portación de rostro”. Así, las clases populares, inmigrantes o descendientes de pueblos originarios fueron históricamente objeto de abusos policiales por el sólo hecho de ser morochos o no encajar con los patrones de belleza impuestos por las élites. Una práctica tan antigua como la humanidad.
No obstante, los científicos demostraron que la fisionomía y los rasgos de carácter no están relacionados de ninguna manera. Analizaron los rasgos faciales de casi 5000 hombres y mujeres de 94 sociedades humanas modernas de todo el mundo. Incluyeron no sólo comunidades rurales, urbanas e indígenas, sino también poblaciones de presidiarios, para determinar si esos rasgos estaban de alguna forma asociados con diferentes niveles de agresión.
Lo hicieron en respuesta a Lombroso, quien durante el siglo XIX destinó gran parte de su carrera profesional a demostrar la supuesta asociación entre las características físicas, especialmente la forma del rostro, y determinados comportamientos agresivos. También a una serie de estudios realizados en los últimos años que buscaron vincular ciertos rasgos con comportamientos antiéticos. De manera general, proponen que los hombres con caras más anchas que altas son más agresivos y tramposos. Según estas teorías, la supuesta “agresividad” de este tipo de hombres los ubicó en una suerte de dominación sobre otros hombres. En consecuencia, las mujeres los habrían elegido más y por lo tanto habrían tenido más posibilidades de dejar descendencia.
Para Claiton Bau, del departamento de genética de la Universidad Federal de Río Grande do Sul, Brasil, y otro de los autores, asumir que la personalidad de un individuo está determinada genéticamente y que esos caracteres se reflejan en la forma del rostro puede acarrear dos tipos de consecuencias. “Primero”, dice, “aplicar esos falsos ‘indicadores faciales’ puede llevar a una suerte de estigma negativo”; y después, “refuerza el concepto errado de que la influencia de la genética en el comportamiento sería simple y directa, al punto de que se podría predecir por la anatomía facial”.
“Nuestro objetivo fue evaluar en diferentes poblaciones humanas si había rastros de selección que habrían favorecido en el pasado a los varones con caras supuestamente más agresivas o dominantes”, explica Rolando González-José, investigador independiente en el Centro Nacional Patagónico (CENPAT) y coordinador del trabajo, publicado en la revista PLOS ONE. Según Raúl Carnese, director de la sección de Antropología biológica de la Facultad de Filosofia y Letras de la UBA, el hecho de que se hayan analizado diferentes grupos de todo el mundo aporta datos únicos. “Combina información biológica y sociocultural, y como la muestra es muy grande, permitió a los investigadores valorar las variaciones intra e interpoblacionales”, explicó
Estadísticamente, los resultados mostraron que las proporciones de la cara no influyen en ninguno de los dos sexos a la hora de elegir sus parejas. Además, los hombres con rostros más anchos tampoco tienen más hijos, lo que permitiría descartar la hipótesis de que las mujeres los eligen más.
Finalmente, los investigadores aseguran que no hay diferencias significativas entre las caras de hombres condenados por homicidio o robo y el resto de las personas analizadas. “En conclusión”, analiza González-José, “la hipótesis de que las mujeres en períodos históricos o prehistóricos eligieron varones con caras ‘agresivas’ o dominantes, queda descartada”. «

Fuente: Ramiro Barreiro