“Los chicos del oeste mueren o van presos”


La noche del día en que enterró a Brian, Elizabeth soñó que lo veía jugando al ping-pong. Todavía no sabe por qué se le vino esa imagen, si su hijo nunca practicó ese deporte. Brian quería ser guardafauna, porque imaginaba que así podría andar libremente por paisajes maravillosos. Callejeaba, como él mismo decía. Tenía tanta energía y ganas de vivir que no podía quedarse quieto. Ruidoso, alegre, estaba lleno de amigos de su edad. Nunca conoció los problemas “de nosotros, los grandes”, dice su madre. En febrero iba a cumplir un sueño: conocer el mar.

Y era buen alumno: “Has demostrado ser muy capaz. Éxitos en la nueva etapa. ¡Felices vacaciones!” es la última anotación del maestro en su boletín, el 18 de diciembre, cuando terminó la primaria como escolta de la bandera y con un premio a su esfuerzo.

Pero no hubo próxima etapa. El día siguiente a las 3 de la mañana su vida feliz y despreocupada se cruzó con el contexto del barrio del oeste en el que vivía. Esa zona de la ciudad donde, dice su madre Elizabeth, “los chicos están condenados a vivir en la miseria y tienen dos opciones de vida: morir o estar presos”. Por eso se pregunta “por qué el gobierno gasta millones de pesos en autos para la policía y ni uno en un lugar para que los chicos no anden todo el día en la calle”.

Brian se había escapado de su casa mientras la madre dormía y se subió con amigos de su edad al auto del padre de uno de ellos. Una travesura tonta: tuvieron que ir a buscar a uno más grande para que lo manejara. Se cruzaron con un patrullero. El que manejaba se asustó. Un policía disparó. La bala le cruzó la cabeza y el futuro.

“Río Negro” visitó a Elizabeth en su casa del barrio San Lorenzo, donde vive rodeada de recuerdos y de afectos familiares. “Los chicos andan ahora como perdidos. Brian era una especie de líder de la manada”, cuenta.

El adolescente, que el 4 de enero cumpliría 15 años, fue asesinado por el oficial subinspector Claudio Salas en la calle Casimiro Gómez al final. El policía confesó ser el autor del disparo, pero dijo que reaccionó ante lo que creyó que era una agresión de parte de los amigos de Brian. Elizabeth lo niega, y asegura que el arma que encontraron en la cupé Fuego del vecino fue plantada.

Ante la pérdida, la mujer aspira a convertir el dolor en proyectos. “No hay lugar para los chicos. Las cosas son inaccesibles, entonces se aburren, andan en las plazas y la policía los corre. No se pueden pagar un gimnasio, una cancha de fútbol 5. No hay espacio para ellos”.

La pobreza “es un dato, y uno se acostumbra a los datos, pierden significado”.

Elizabeth se pregunta: “¿tanto cuesta hacer una plaza con un árbol, un salón con wifi para que los chicos puedan usar las computadoras que les dan en la escuela? ¿Tanto cuesta hacer bajar a los psicólogos que tiene el gobierno encerrados en oficinas para que vengan a charlar con los pibes?”. Por eso quiere reunirse con otros padres y madres del barrio para pensar en soluciones y pedir que llegue la contención a los adolescentes. “No sé si estoy exagerando. Pienso en Brian como un mártir de los chicos del oeste. Es hora de empezar a hacer algo por ellos”

Fuente: Diario Rio Negro

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Seguiran los saqueos


Saquean un LCD o un LED, saquean televisores de alta agama, electrodomésticos, play stations, tablets, celulares a los que solo les falta saber cocinar. De los que no saquean el resto lo mira por teve y se indigna. Hablan de delincuencia, de que no hay hambre, quieren policías bien armados, quieren represión  quieren que se haga justicia y que todos vayan presos. Alguien graciosamente ha dicho que algún saquedor incluso a llegado a su casa ha colgado el LCD y se ha indignado frente al televisor mirando TN y los saqueos. Parece que Solo se saquea aquello que se publicita.

La palabra saqueo  remite casi inmediatamente a los sucesos del 2001 o a los de 1989 durante las administraciones de los radicales Alfonsin y De la Rua, hechos que fueron imputados por la historia a la colaboración  en la organización de integrantes del partido justicialista, con un nombre propio resaltando; Eduardo Duhalde. Sin embargo cada uno de los hechos han tenido sus particularidades y quizás precisamente el reduccionismo en el análisis realizando una analogía con los hechos de 89 y 2001 no permite la rigurosidad necesaria para llegar al fondo de la cuestión. Dice Norbert Elias que, a la hora de investigar, hay proyectar un análisis que evite las descripciones estáticas y reificantes. Su mirada se centra primeramente, en lo que dio en llamar los procesos de entramado. Estos procesos, si bien tienen su correlato histórico, deben basarse en la investigación teórica e intentar aproximar su comprensión a las interrelaciones sociales y procurar un saber fiable acerca de esas interrelaciones. Sin este tipo de investigaciones  y un cauto rigor científico, podríamos llegar a decir que un caballo y una mesa son la misma cosa porque ambos se apoyan sobre cuatro extremidades.

Nadie, sin embargo, ha hecho un estudio pormenorizado de los saqueos, donde se de cuenta de aspectos y variables intervinientes en el antes, el durante y el después de los hechos. Pese a ello distintas facciones del espectro político-gremial se achacan culpas y responsabilidades. Que los radicales, que los sindicalistas opositores, que el propio gobierno. Los cruces en cuanto a la inacción ante la eventualidad de los saqueos se derivan desde los ámbitos municipales a los provinciales y viceversa o a reparticiones de un lado y del otro. Los saqueos le pegaron de atrás a la sociedad que lo mira por TV y que estaba mas preocupada por la profecía maya que por lo que sucede a cuadras de su casa.

Es que para poder tener una aproximación a la explicación de los saqueos no se ha tomado  verdadera nota de la exclusión social y marginalidad que sufren cientos de miles de argentinos que habitan verdaderos bolsones de pobreza en los barrios alejados del centro. En estos lugares de la periferia  , los medios de comunicación y los analistas en general, además de muchos politicos, determinan livianamente que el principal flagelo que deben soportar en esas barriadas es la adiccion a las drogas, cuando en realidad dia a dia deben convivir los habitantes de estas zonas con desnutrición, baja escolaridad,  violencia familiar, de genero e infantil, abusos sexuales, embarazo infantil y adolescente, escasa prevención en salud, enfermedades, desocupación, sub ocupación, explotación, discriminación laboral, trabajo no registrado y como si esto fuera poco adicciones desde edad temprana e incorporación en la niñez y la adolescencia  a los ejércitos de narcotraficantes que los reclutan a cambio de sustancia entre otras cuestiones. Desde una visión no demasiada profunda si el flagelo fuera solo la drogadicción se supone que cualquier gobierno serio ya hubiera tomado cartas en el asunto y combatido el mal.

como si esto fuera poco quienes habitan en los barrios mas postergados sufren constantemente la represión desde el aparato estatal y la violencia física y simbolica de las diferentes instituciones que componen el Estado. Además la simbología social los coloca en el papel de sospechosos o culpables de cualquier delito generalmente  a jóvenes de los barrios marginales, que anden con indumentaria deportiva, pelo largo, en motos de baja cilindrada con pasamontañas o gorros lo cual degenera en una asechanza constante hacia estos jóvenes, en las escuelas, en los hospitales y en las calles incluso. El temor de la gente “común” hace que haya una persecución permanente y que incluso halla llamados a los diferentes comandos radioeléctricos o comisarias para denunciar la presencia en los alrededores de sus casa de personas con las características antes nombradas, a lo cual sigue la detención por averiguación de antecedentes, los golpes dentro de las comisarias y muchas veces la muerte de estos jóvenes a manos de los grupos de seguridad. Esta estigmatización hace que incluso les sean de difícil accesibilidad los trabajos, los ingresos a clubes, a boliches, a escuelas y todo lugar donde haya algún tipo de selectividad.

Precisamente, La escasa posibilidad de conseguir trabajo, provoca un desmembramiento familiar porque algunos padres de familia o jóvenes integrantes del núcleo familiar deben migrar hacia otras ciudades o provincias en busca de mejores oportunidades laborales y salariales; en nuestro país la mejor oferta va in crescendo de norte a sur y asi se producen intercambios friccionales o estructurales de trabajadores golondrinas del norte a las zafras del centro y del centro a las producciones extractivas del sur. La diferencia entre lo que perciben en sus lugares de trabajo y el costo de vida de sus ciudades de origen hace que convenga el nuevo destino y el envío permanente de remesas a sus hogares. En muchos casos los trabajadores  permanecen en sus nuevos destinos aun en la parte baja de la temporada de producción y ya no regresan a sus ciudades de origen. La falta de planificación en viviendas y la imposibilidad de adquisición de terrenos hace que prontamente pasen integrar  las tomas de terrenos o los barrios marginales constituyendo un nuevo ejercito de reserva para todo tipo de puestos laborales y compitiendo con los residentes  por ellos con el agravante de vivir en lugares inhóspitos , carentes de servicios , en viviendas de materiales precarios y abandonados de casi toda protección estatal, excepción hecha , claro esta, del hospital y sus paliativos que los deben recuperar rápidamente de sus dolencias para que se reincorporen a sus trabajos.

En este contexto, estos jóvenes y otros marginales han sido senialados como delincuentes y victimarios por la mayoría de la sociedad obvservadora y las grandes cadenas de supermercados, las cadenas de electrodomésticos y otras empresas similares han sido los “perjudicados” por los saqueos del 21-22 de diciembre. Sin embargo este perjuicio no asoma como tal, ya que desde el Estado les han asegurado compensaciones por las perdidas, además de los seguros que poseen, las exenciones impositivas, los beneficios de la flexibilidad laboral, beneficios aduaneros y la posibilidad de fijar precios sin ningún tipo de control e incluso, en ultima instancia, la policía  que ha recuperado partes de lo sustraído, por lo que de perjudicados han pasado una vez mas a ser grandes beneficiados.

la fuerte impronta que genera la televisión en cuanto  impacto en la opinión de quienes la ven, va dejando de a poco su lugar a internet con las redes sociales como motores de búsqueda. Sin embargo en la población mayoritariamente activa la televisión sigue siendo aquel lugar donde se revelan las verdades, donde se adoptan las frases típicas que adornan cualquier  tipo de conversación trivial  donde se denota la impregnación sufrida mediante clichés y estados que proporciona la televisión. La temperatura, los últimos dichos de algún político y las extrañas noticias sui generis ocurridas en otros puntos del globo son motivo de comentario permanente. Lo que no pasa en la televisión no sucede y si la televisión lo dice es así, sin entrar en consideración que estamos informándonos a través de una cámara manejada por una persona de la cual no se sabe que intenciones o motivaciones pueda tener para filmar esto y no lo otro. En cuanto a los saqueos todos pudimos ver una imagen clara de lo sucedido pero al instantes miles de comentaristas quisieron decirnos que era lo que habíamos visto y porque lo habíamos visto. Dice un viejo adagio del periodismo que “los hechos son sagrados, las opiniones son libres” lo cual tampoco se cumple a raja tabla pues siempre estamos a merced de las subjetividades de un cronista.

Y esa televisión nos devuelve dos imágenes, que no son otra cosa que partes de la pelea tan mentada entre el monopolio de medios lo cual se podría caracterizar como una pelea interna entre dos facciones de la clase dominante. Para esta caracterización debemos partir de una división sintética de la sociedad  donde observamos la oposición binaria entre los que trabajan y los que viven de los que trabajan. En el primer grupo se encuentran ambas facciones de la disputa mencionada los cuales pelean por el control de lo que Gramsci llama bloque histórico es decir es decir unidad entre la naturaleza y el espíritu (estructura y superestructura), unidad de los contrarios y de los distintos»
El segundo grupo, el de los que trabajan es compelido a tomar partido por un lado u otro sin recibir ningún tipo de beneficio por engrosar las filas de uno u otros. La Ley de Medios es un punto nodal en esta disputa y a su vez en la busqueda  de consenso y legitimidad dentro de  las clases postergadas. Ambos sectores  de la clase dominante, se arrogan la defensa de la libertad de expresión en favor de los desposeídos. Esta lucha vana, por intereses económicos particulares, saca de agenda a la inflación, la desocupación, la precariedad laboral, los defectos de la escolarización, el cuadro impositivo entre otros temas que afectan el bolsillo y la vida diaria de las clases subalternas que en lugar de unirse para luchar por sus cuestiones comunes por las cuales se sienten afectados, toman parte simbolica en una lucha por el poder económico entre  dos parcialidades que se apropian del plusvalor que generan los trabajadores. Recuerdo aquellas viejas pintadas universitarias. “nos cuentan dos mentiras y nos hacen pelear para ver cual es verdad”.

esta situacion, mas el egosimo del sistema capitalista y la mentira de la movilidad social pone frente a  frente a personas o grupos de personas del sector de los que trabajan. Por aquello de la movilidad que permitiría  todos alcanzar el mismo status, se mira casi con devoción, con admiración a los grandes autos, las grandes casas y las fiestas de gala de los que viven de los que trabajan. Se trata de imitar en menor escala todo lo que hacen ellos. Dice Sloterdijk que la sociedad dominante habita un Palacio de Cristal  que se constituye con el objetivo de resguardar a este selecto grupo de las de amenazas provenientes del exterior. No obstante aquello, la transparencia del Palacio genera la ilusión en los habitantes de los márgenes de poder participar de su confort y seguridad. Precisamente la lucha de pobres contra pobres es solo para poder ver el Palacio desde afuera , pero la ilusión es la de algún día estar ahí adentro y en pos de ello hay que eliminar competidores o defenestrarlos: o también marcar cuanto no se parecen a la periferia y cuanto se parecen a los habitantes palaciegos. Así muchos protestan por los beneficiarios de planes sociales por ejemplo, como si ellos fueran  los culpables de su pobreza  y no protestan contra quienes sostienen un sistema clientelar desde los gobiernos para mantener su alícuota de poder o contra quienes los subemplean, los explotan, los mantienen fuera de los registros laborales, les pagan salarios ínfimos o directamente  no los emplean. Por el contrario, la carga de la culpa se invierte y los beneficiarios de limosnas son culpables de recibirla.  A quienes creen en la movilidad social y económica les tengo malas noticias. Solo se llega al Palacio de Cristal explotando gente, traficando armas, drogas o personas, robando en grandes escalas o haciéndose político de alto rango, también casándose con el Príncipe Azul. Todos los demás mortales a veces tienen un poco mas y otras un poco menos de acuerdo a los vaivenes del mercado, pero lo concreto es que trabajando nadie hace plata.

Hay salida para la exclusión mas alla de planes sociales y leyes que le dan solución de derecho a cuestiones de hecho? Pues si, aunque descartado el cambio de sistema de producción, la aparición de un gobierno nacional y popular, además de cumplir con cuestiones de forma debería actuar sobre el fondo de la cuestión y así por ejemplo cambiar el cuadro impositivo actual para que deje de ser regresivo, grava igual a los que tienen mas y a los que no tienen nada, con el IVA como paradigma y presentar uno que vaya contra las grandes fortunas, la renta exagerada, las grandes empresas y un sinfín de negocios que generan utilidades no registradas. esto permitirá una gran recaudación, una verdadera regulación a partir de la intervención estatal para luego derramarse en salud preventiva, en seguridad preventiva y en educación necesaria. Hasta tanto estas acciones no se realicen las exclusiones sociales serán un volcán a punto de erupcionar y las cámaras dispuestas a trasmitir en vivo ese humo que se ve sin poner en consideración el fuego que lo provoco.

SIN JUSTICIA NO HAY FELICES FIESTAS


Documento de la Multisectorial contra la Represión y la Impunidad
REPRESION, MILITARIZACION Y CRIMINALIZACION

ES LA RESPUESTA DE ESTE GOBIERNO

El estallido social no es un problema de seguridad

El 20 de diciembre pasado en Bariloche estalló por unas horas la severa y profunda crisis social que sufren las familias sin trabajo y sin ingresos dignos desde el triunfo del modelo económico y político impuesto por la última dictadura militar en Argentina, perpetuado por las distintas variantes del neoliberalismo a partir de entonces. Millares de padres y madres de familias jóvenes jamás conocieron un empleo formal, ni el modo de vida que un ingreso estable y justo permite construir en un espacio comunitario que no esté sofocado por las redes criminales permitidas por el Estado.

En nuestra ciudad confluyen el malestar profundo producido por el modelo de exclusión y acumulación de riquezas desigual e injusto con la violencia estatal instalada a partir del 17 de junio de 2010, cuya vigencia e impunidad se manifiestan a diario en total violación a los derechos y garantías consagradas por el estado de derecho.

Llamamos a profundizar el análisis de algunas de las causas locales del estallido ante las simplificaciones porteñas que buscan eliminar, ignorar y negar el proceso local en una maniquea defensa de la democracia con los fantasmas del 2001.

El estallido social no es un problema de seguridad –como coincidieron en caracterizar los gobiernos nacional, provincial y municipal-, ni se resuelve militarizando la ciudad ni criminalizando la protesta social.

En el caso concreto de Bariloche, además, ese modelo de control social representa el perdón estatal a los crímenes cometidos por la policía provincial en junio de 2010 y su regreso legitimado a las calles de los barrios pobres. La implementación de ese modelo en su forma más preocupante son los allanamientos masivos en los barrios que esta semana realiza el juez penal de Bariloche Ricardo Calcagno con un dispositivo de efectivos armados jamás visto ni para buscar arsenales de armas de guerra, secuestrando plasmas, sidras y pan dulce.

El poder económico y político instaló la idea que el saqueo se produce desde el campo del pueblo. Encontró una oportunidad para volver a endiosar el valor de la propiedad privada –vulnerada en las apropiaciones violentas en los supermercados y comercios-, cuando no accede a discutir los saqueos masivos a los bienes de la naturaleza por parte de multinacionales extranjeras, el uso sin límites de las rentas comunes, el flujo de ayuda económica discrecional a sectores de la industria local y los emprendimientos inmobiliarios de élite, entre otros destinos de privilegio de los recursos públicos cuyo impacto económico habría que comparar con el valor de una beca o de un plan Argentina Trabaja.

A la vez, el discurso oficial busca demonizar a los supuestos iniciadores del conflicto como si un estallido de esta magnitud fuera posible sin un malestar profundo de fondo.

El discurso dominante moralista se toma la atribución de cuestionar la dignidad de la pobreza (“se llevan un plasma y no comida”), pero calla estratégicamente sobre la presunta dignidad de la riqueza y la acumulación desigual de bienes.

Pongamos en duda ¿qué es un saqueo? ¿quiénes son los saqueadores? ¿qué representa un plasma en la casa de una familia en el umbral de la subsistencia? ¿por qué el estado le suma más violencia a la pobreza con los allanamientos en Navidad? ¿quién tiene derecho a una celebración digna y en paz?

La policía de RN provocó y reprimió el 20 de diciembre

Después del mediodía del jueves 20, cuando todos los organismos del Estado ya tenían un panorama concreto del conflicto en la ciudad, como Multisectorial pudimos ver y vivir en la calle la acción de la “nueva” policía de siempre.

La policía provincial provocó sistemáticamente a los jóvenes en las calles para generar las condiciones para la represión masiva primero y, después, el desembarco de las fuerzas de seguridad nacionales (Gendarmería, Prefectura y Policía Aeroportuaria) militarizando la ciudad.

Por su parte, la gente del pueblo adulta intentó en la calle disuadir a la policía, asumiendo el papel que el propio Estado y los gobiernos no cumplieron.

La policía protagonizó uno de los mensajes políticos más originales y perversos de la jornada: en forma masiva y abierta desató una lluvia de piedras contra la población civil y las viviendas, como un modo simbólico de cuestionar no poder usar armas de fuego contra los manifestante, gesto muy bien recibido e interpretado por los sectores que exigen “mano dura” contra la protesta social.

En todo momento actuó como patota rabiosa y politizada. Atacó a la prensa, lanzó lluvia de piedras sobre casas con niños, destruyó con las mismas piedras un vehículo particular y salió de cacería por todos los barrios buscando pibes. Actuaron agentes de civil en vehículos oficiales y otros comunes sin patentes.

Vimos detener en la calle y en medio del conflicto por lo menos a un joven en un horario en que no hay registro de detenidos.

“Tenemos 18 policías heridos. La van a pagar”, amenazaron ese mismo día a viva voz.

Al caer la noche, cuando la acción de protesta estaba calmada, al menos dos policías atacaron a un jovencito de 15 años. Primero, una mujer policía lo golpeó en la cabeza haciéndole saltar tres dientes; luego, otro le disparó un escopetazo a quemarropa en el tórax a un metro y medio aproximadamente. La propia víctima sostiene que fue la policía quien lo atacó.

Esa misma noche los funcionarios públicos conocieron el hecho. Aún así el propio gobernador Weretilneck, su ministro de Gobierno y funcionarios de la cartera de Seguridad actúan públicamente como si no hubiera habido represión ni prácticas terroristas de parte de dispositivos del estado contra la población civil.

Tristemente, además, el ministro de Gobierno Di Giácamo dijo que “no hubo excesos”, un concepto que no tendría que tener lugar en una democracia de vigencia real de derechos y garantías.

La justicia del plasma y del pan dulce

Ricardo Calcagno, el mismo juez que busca con docenas de gendarmes y policías denodadamente los plasmas de los super en los barrios populares, es el mismo que no encuentra a los policías que el 17 de junio de 2010 asesinaron a Nino Carrasco primero y a Sergio Cárdenas un ahora después, en el barrio Boris Furman de El Alto de Bariloche.

El mismo que analiza y pide videos y fotos es el mismo que no ve delito en decenas de fotos que prueban el uso de munición de guerra contra la población civil ese 17 de junio.

El mismo que debe investigar la privación ilegal de la libertad y torturas sufrida el 13 de diciembre un tío de Nino Carrasco.

La Fiscalía de instrucción, la misma que asegura no tener instrumentos jurídicos de protección de la identidad para las víctimas del terrorismo policial, instrumentó un número de teléfono para la delación, a la vez que instauró un gravísimo antecedente por el que se hace partícipe a la sociedad de un dispositivo de hostigamiento y persecución contra los más débiles a la medida de los deseos y necesidades del poder.

La Fiscalía ahora atiende las 24 horas a los delatores del plasma, cuando no es posible encontrarla un fin de semana para denunciar apremios o torturas.

La misma justicia que busca “manos negras” detrás de los grupos de los supermercados es la misma que no encuentra ni busca a los responsables políticos e institucionales de los crímenes de junio, cuando los hallaría con un organigrama o leyendo la prensa al ex gobernador Saiz, al ex ministro Larreguy y al ex secretario de Seguridad Víctor Cufré.

El poder judicial de RN es parte activa del proceso que se materializó el 17 de junio de 2010. Toda su acción criminalizadora de hoy es parte del ajuste de cuentas contra el pueblo por todas las denuncias hechas por las prácticas de terrorismo de estado, las torturas, las amenazas, las golpizas, la cobertura a los policías asesinos que hacen guardia en tribunales.

Las respuestas de los gobiernos y el Estado

A la pobreza responden con asistencialismo discrecional; al estallido social con represión, militarización y criminalización masivos contra los sectores más vulnerables del pueblo.

¿Qué cambió en Bariloche, qué razones políticas e institucionales llevaron a disponer que 400 efectivos de Gendarmería patrullen la ciudad, colaboren a la justicia local en los allanamientos masivos en barrios populares? El propio gobierno provincial había rechazado esa opción hace unos meses atrás.

En Río Negro el gobierno redobló la apuesta de violencia simbólica y material contra el estallido:

El delegado local de la secretaría de Derechos Humanos Raúl Prytula reeditó la teoría de “los dos demonios”: anunció que acompañará al padre del menor baleado por la policía, a la vez que investigará los ataques a los policías por parte de los manifestantes. Posiciones como la de esta oficina pública alimentan la confusión entre la gente sobre los alcances de la protección de los derechos humanos, ya que el mismo estado que ataca (a balazos con la policía) después acompaña a hacer la denuncia penal.
El gobernador anunció que promoverá demanda penal contra los autores materiales e intelectuales de “los saqueos”, en una opción criminalizadora que lo sitúa en la peor tradición persecutoria al igual que su par neuquino Jorge Sapag.
El secretario de Seguridad y Justicia Miguel Bermejo calificó de “raros” a los estallidos en una confesión de extrema pobreza de capacidad de análisis político, a la vez que anunció la posibilidad de crear una fuerza de reservistas especialmente entrenados para actuar en este tipo de manifestaciones públicas y protestas sociales. Cuando todavía no conocemos la diferencia entre el ex BORA y el nuevo Coer ya se prepara otro cuerpo especial.
· Nuestra solidaridad con Luciano, el jovencito atacado por la policía de RN el 20 de diciembre en Bariloche;

· Nuestro acompañamiento a la distancia con las familias de las cuatro víctimas fatales que arrojó la jornada de protesta en el país;

· Rechazamos el camino de la judicialización del estallido social y de la criminalización de la gente del pueblo que intervino;

· Exigimos que los sectores del poder político y económico no diriman sus luchas en el seno del pueblo con sus necesidades.

La impunidad de junio de 2010 atravesará todos y cada uno de los reclamos del pueblo hasta que no haya verdad y justicia.

SIN JUSTICIA NO HAY FELICES FIESTAS

Que las suelten ya


Por Maximiliano Montenegro
En febrero de 2011 volvían de un boliche y se toparon con el acosador, que estaba obsesionado con la mayor de las chicas. Intentó abusarlas, y una de las jóvenes usó un cuchillo. El hombre no murió, pero ellas están apresadas.
Llevan 22 meses presas por defenderse de abusador

El 19 de febrero de 2011, las hermanas Aylén (21) y Marina (20) Jara regresaban de madrugada a su casa en la localidad de Moreno tras concurrir a un boliche con su grupo de amigos. Como viven a 15 cuadras de la discoteca, volvían caminando.

En un momento se quedaron solas, y fueron abordadas por un vecino que estaba obsesionado con la mayor de las chicas, y que hizo todo lo posible por consumar un abuso sexual. No pudo, porque una de las jóvenes se defendió con un cuchillo que llevaba en la cartera, justamente como protección. El hombre resultó levemente herido, y las hermanas se fueron asustadas del lugar. Pero fue el inicio de una pesadilla, porque la justicia las imputó por ‘homicidio en grado de tentativa’, y están presas desde hace 22 meses en penales de máxima seguridad, donde fueron golpeadas y hostigadas brutalmente. ‘Es el machismo de la justicia lo que tiene a mis hijas presas’, dijo Elena Salina, madre de las protagonistas.

Esta semana había expectativas respecto a una audiencia preliminar del debate oral y público al que serán sometidas ambas chicas en marzo próximo en los tribunales de Mercedes, en el marco de una figura penal que tiene penas de entre 8 y 15 años. ‘En principio, pedimos el cambio de carátula, para que pase al menos a lesiones graves, y así lograr la excarcelación de las chicas, que ya no pueden estar detenidas ni un minuto más. Son 22 meses de pesadilla, porque en el medio pasó de todo, les hicieron de todo. Pero nos rechazaron ese pedido, así que todo el verano seguirán detenidas, y al juicio se llega con esa acusación absurda’, dijo Elena a Diario Popular.

‘Está claro, no sólo para mí que no sé nada de derecho penal, sino para toda la gente que nos apoya en esta lucha, que las chicas se defendieron de una agresión sexual, de un acoso permanente, y que a lo sumo podría ser caratulado como exceso en la legítima defensa. Pero no. El día que fueron a la comisaría, horas después del episodio con el acosador, yo misma presencié cuando la fiscal preguntaba qué tipo de figura penal aplicaba al expediente, y un hombre de traje le dijo “ponele homicidio en grado de tentativa y que estas pendejas se caguen”.

Desde ese momento, quedó marcada la vida de Aylén y Marina. Primero fueron alojadas en la Unidad Penal 51, que es de máxima seguridad. La pasaron muy mal ahí. Luego las pasaron a la Unidad Penal 8, donde mejoraron sus condiciones. Pero siguen presas, no tiene lógica. Les están arruinando sus vidas. Son chicas jóvenes, que nunca hicieron nada malo, no delinquieron jamás, y son tratadas como asesinas, peligrosas’, sostuvo Elena.

En la causa, figura como víctima de las chicas Juan Antonio Leguizamón Avalos, que no se presentó a las audiencias preliminares del juicio. ‘Esta persona tiene antecedentes por delitos, se sabe que usa armas de fuego y es pesado. Por eso tuve miedo de salir a pedir ayuda, de contar lo que nos estaba pasando como familia. Pero en agosto me cansé de tanta impunidad y ver que mis hijas pueden salir muertas del penal. A partir de ese momento, se acercaron profesionales, organizaciones, personas de todos lados. y están tomando el caso profesionales del Ministerio de Justicia”.

“Está claro que las chicas fueron víctimas”

‘En esta causa, absolutamente bizarra pero que siempre se repite con víctimas de barrios humildes, intervienen diversas cuestiones. Una es el entramado de la connivencia policial, que es muy fuerte, así como la violencia de género y el machismo de la justicia. El sujeto al que supuestamente quisieron matar las chicas es el transa del barrio, y por eso la protección. Es un perejil, pero así funciona el sistema. Hablamos de un capanga que acosaba a las chicas, que las sentía de su propiedad, y que pretendía dominarles la vida, incluso con agresiones.

Lo que ocurrió en febrero del año pasado fue el final de una larga serie de episodios violentos. Las chicas se defendieron’, dijo Gabriela, integrante de la Comisión por la Liberación de Aylén y Marina. Otro colaborador, Bernardo, sostuvo que ‘estamos pidiendo al menos una morigeración de la prisión preventiva, para que termine este injusto encarcelamiento, hasta el juicio, donde está claro que se probará que las chicas fueron víctimas’.

Las cartas que enviaron desde la cárcel Aylén y Marina 

“Lo que no comprendo es a esta Justicia que defiende lo indefendible y por eso gente como nosotras, de pocos recursos económicos terminan pagando con la libertad, mientras otros solo la pagan con billetes. Tampoco comprendo qué es lo que estoy pagando. Pienso que le están quitando tiempo a mi vida en vano. Mientras estoy acá hay mucha gente que necesita ayuda y no poder dársela se siente horrible. Paso mis días ocupados para no pensar y encontrarme en esta realidad que vivo todos los días, sobretodo para poder lograr y cumplir con mi meta que es poder ir a la universidad de medicina y ser pediatra, salvarle la vida a todos aquellos chicos que lo necesitan y que no tengan que sufrir como sufrió mi hijo y yo a su lado. Con mi hermana y mis compañeras anhelamos tener nuestra propia biblioteca. Para poder leer durante nuestros tiempos libres” (Aylén).

‘Ellos nos juzgan por lo que hizo cada una, pero nunca se ponen a ver cómo realmente fueron las cosas. Solo juzgan y te condenan. Siempre le ven el lado malo, pero nunca toman conciencia y no consideran lo que es justo. No se ponen a pensar, a analizar por qué lo hizo. Solo dicen: Lo hiciste, sos culpable. Pero bueno yo estoy de este lado y voy a hacer todo lo posible para que ahí se vea como son realmente las cosas, y cuando vean que se equivocaron al juzgarme me voy a sentir libre de cuerpo y alma. Ahora estoy libre de pensamientos y de expresión porque sé que muchos de ustedes me van a escuchar y me están escuchando. Solo espero que les hayan gustado mis líneas. Fue una linda forma de expresarme para que de alguna manera me sepan entender. ¡Que se abran o que se rompan estas rejas! Aguante la calle o mejor, la libertad!’ (Marina).

Tres hipótesis y una realidad


Por Maristella Svampa

Cuesta reflexionar sobre la ola de saqueos que ha recorrido el país en estos últimos días y no quedar preso de las imágenes y las declaraciones de coyuntura. Sin embargo, sin contar con un panorama del todo claro al respecto, hay por lo menos tres hipótesis interpretativas sobre las cuales me gustaría detenerme un momento.
Hay una primera hipótesis, que podemos llamar “catastrofista”, que suele asociar los saqueos al fin de época. Así ocurrió en 1989, cuando la hiperinflación arrasaba con el país, y lo mismo sucedió en 2001, cuando la desocupación y el hambre se conjugaron explosivamente con medidas restrictivas (el corralito). En la Argentina de hoy, las brechas de la desigualdad continúan siendo enormes y el deterioro de la situación socio-económica, en amplias franjas de los sectores populares, es mucho mayor que el que el Gobierno nacional estaría dispuesto a reconocer, cualquiera fuera la circunstancia. Pero 2012 no es 2001 ni tampoco 1989. No estamos viviendo un “fin de época”, pero tampoco un “freno a la paz social”, como declaró el funcionario Abal Medina. Tampoco éstos son, como se ha leído por ahí, los “saqueos de la abundancia”. Estos, como los dichos poco afortunados del funcionario más arriba citado, constituyen un insulto a la inteligencia, además de un acto de ceguera política.
La segunda es la hipótesis “conspirativa”: todo saqueo es organizado, y éstos aparecen asociados al incorregible peronismo, cuya base está en el conurbano bonaerense y otras grandes periferias urbanas. Lo particular en este caso sería, como bien apunta en este mismo diario Pablo Stefanoni, que por primera vez dichos dispositivos conspirativos (¿o serán llamados destituyentes?) buscarían atentar contra la estabilidad de un gobierno también de signo peronista.
Más allá de las internas peronistas, hay que tener en cuenta que, por lo general, la hipótesis conspirativa apunta a estigmatizar y descalificar a quienes son vistos como el “enemigo principal”. Algunas declaraciones gubernamentales se orientaron en esta dirección, acusando nada menos que a la CGT comandada por Moyano. No faltarán quienes comiencen a hablar de maniobras ocultas y manipulatorias por parte de un debilitado Duhalde (a quien se liga a los saqueos de 2001). Sin embargo, el problema de esta hipótesis es que tiende a tomar la parte por el todo, ya que en alguna de sus modalidades –peronismo partidario, sindical o punteros– habría, más temprano que tarde, una explicación reduccionista, que apunta, en última instancia, a la tesis del Responsable Político e Intelectual. Aunque probablemente haya episodios de saqueo promovidos por punteros y dirigentes peronistas alineados en una feroz interna, propias del peronismo infinito, lo cierto que esta tendencia a tomar la parte por el todo, acusando al “enemigo principal”, nunca alcanza a explicar el meollo central de estos sucesos.
Una tercera hipótesis plantea que los saqueos constituyen un repertorio de acción colectiva –espontáneo u organizado, según los casos, y a veces de modo sucesivo y combinado– de los sectores populares, asociados a momentos de crisis. El sociólogo Javier Auyero ha hecho interesantes trabajos sobre el tema y ha hablado de los saqueos como una “zona gris”, señalando que no habría discontinuidades entre práctica cotidiana y violencia colectiva, aun si el autor coloca demasiado el acento en la articulación entre saqueos, punteros y dirigentes partidarios (del Partido Justicialista) en sus análisis de lo sucedido a finales de 2001. Desde nuestra perspectiva, esta tercera hipótesis –como recurso de los sectores populares en tiempos de crisis, ya instalado en la memoria colectiva– debe ser puesta en perspectiva socio-geográfica, esto es, tener en cuenta el lugar donde se originaron los saqueos. Se trata nada menos que de Bariloche, la ciudad turística más emblemática de la Patagonia y, a la vez, paradigma de la fractura socio-espacial. No es la primera vez que Bariloche nos sorprende  con sus imágenes extremas. Ya lo hizo en 2010, cuando la policía asesinó a tres adolescentes y hubo fuertes manifestaciones de xenofobia y racismo por parte de los comerciantes del Bajo, en apoyo a la policía del gatillo fácil… La impunidad y la desigualdad fueron potenciadas por la situación de emergencia económica que, desde 2011, atraviesa la ciudad (y otras regiones de la provincia de Río Negro y Neuquén) como producto de las cenizas del volcán Puyehue.
Así, quienes conocen Bariloche saben que en realidad es la ciudad-country de la Patagonia: por un lado, está la ciudad del Bajo, la de los operadores turísticos y las chocolaterías con sonoridades centroeuropeas, protegida por las fuerzas de seguridad; la ciudad blanca, racista y xenófoba, la de los chalets suizos que se despliegan de modo barroco por los kilómetros, al borde de uno de los lagos más hermosos de la Patagonia.
Por otro lado, está el Alto, de corte mestizo y de raigambre mapuche, con sus sonoridades chilenas e indígenas, hundido en la pobreza y la marginalidad, cuyas imágenes urbanas tienen más de campamento permanente de refugiados que de extinto barrio proletario.
Punto de arranque de una situación perturbadora que, sin llegar a ser leída como “fin de época”, pero tampoco como mera “conspiración”, Bariloche vuelve a poner en el centro de la agenda pública tanto la vigencia de la fractura social, en sus formas extremas, como el evidente y rápido deterioro socio-económico de amplios sectores populares a lo largo del país

Europa en bancarrota: Cerdos y Gitanos


Por qué la deuda pública no debe pagarse

Vicenç Navarro

Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

La deuda pública acumulada por los países de la Eurozona es impagable. Ha alcanzado un nivel que los Estados no podrán pagar. Esto aplica prácticamente a todos los países, pero muy en especial a los países antes llamados PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y Spain), y ahora GIPSI (con el añadido de Italia). En todos ellos la deuda pública está por encima de los niveles permitidos en el Tratado de Maastrich, que estableció las condiciones que los países debían seguir para entrar y permanecer en el euro.

Frente a esta situación deberían hacerse dos preguntas. Una es ¿cuál es la consecuencia de que los Estados no paguen la deuda? Y la otra, ¿debería pagarse tal deuda? En realidad, los Estados no deberían pagar la deuda, incluso en el caso de que pudieran hacerlo, pues esta deuda es exagerada y la cantidad de intereses que se ha forzado a los Estados a pagar para poder conseguir dinero, es decir, para que la banca comprara bonos públicos del Estado, es artificialmente alta e inmoral. Y digo inmoral porque esta exigencia de que los Estados paguen intereses altos se basa en que ha sido la propia banca, a través de su lobby, el Banco Central Europeo, la que ha creado la situación intolerable en la que los Estados no tenían otro remedio para conseguir dinero que pagar tales intereses exageradamente altos, pues el Estado no podía pedir prestado dinero del BCE (mientras que los bancos sí que podían). Es como si una persona robara dinero a otra y luego tuviera la osadía de prestarle el dinero robado (porque no había dinero disponible de ninguna otra fuente) a la persona robada, a unos intereses elevadísimos. El ladrón robaría dos veces a la persona robada. Esto es lo que la banca ha hecho. Ha eliminado el instrumento que los Estados tenían para protegerse de la especulación de sus bancos, y así han conseguido intereses de los bonos altísimos (ver mi artículo “La estafa de la deuda pública” en El Plural, 29.11.12)

Por otra parte, es importante que se informe a la ciudadanía que los Estados pueden conseguir recursos y que pueden conseguirlo sin necesidad de endeudarse. La negación de esta posibilidad justifica las políticas de austeridad y los recortes de gasto público, incluyendo el gasto público social. Ahora bien, los Estados tienen enormes recursos que no se están tocando. Por ejemplo, si analizamos la propiedad pública que cada uno de estos Estados tiene, la cantidad total representa muchas veces el valor de la deuda pública. Y éste es el filón de oro donde los acreedores, es decir, los bancos, quieren meter mano. Tales Estados deberían resistirse a ceder a esta demanda, pues una vez vendida tal propiedad, ya no tienen donde apoyarse en el futuro.

Existe, sin embargo, una enorme propiedad privada que se ha ido incrementando y concentrando durante estos hechos de recesión, cuando las desigualdades de renta y propiedad han crecido exponencialmente, es decir, muy rápidamente. Así, en Italia, el país de los GIPSI que tiene mayor deuda pública (la OCDE calcula que en 2013 será un 122% del PIB) tiene nada menos que en propiedad privada en inversiones y tierra el 377% del PIB, en inversiones financieras el 237% de PIB, y así un largo etcétera. Stefan Bach, en un interesante artículo, “Capital Levies – A Step Towards Improving Public Finances in Europe”, en Social Policy Journal calcula que un incremento de un 5% de los impuestos sobre tal propiedad privada podría conseguir el equivalente al 15% del PIB, medida que, a la vez que contribuir a reducir las desigualdades, disminuiría su enorme deuda pública. No se conocen estudios semejantes en España pero es probable que las cantidades fueran muy semejantes.

Otra área de ingresos son las rentas originadas del capital, invertidas en actividades especulativas a través de la banca. Incluyo en esta categoría la huída de capitales a paraísos fiscales u otros países, distinta a los de los depositarios. Incluso el Banco Mundial, un organismo de clara orientación conservadora, ha documentado en todos los países de elevada deuda los fondos depositados en el extranjero, que en cada uno de estos países representa una cantidad mucho mayor que el tamaño de la deuda pública (ver el libro Debt, the IMF and the World Bank. Monthly Review Press 2010, escrito por Eric Toussaint y Damien Millet).

España, uno de los países con mayores desigualdades de la OCDE puede y debe conseguir fondos de aquellos que se beneficiaron más de los años de bonanza. Dinero lo hay con gran abundancia entre las grandes fortunas, las grandes empresas y la banca (que ha recibido fondos públicos por una cantidad equivalente nada menos que al 10% del PIB). El problema es que el Estado no los recoge. Influenciado por las grandes fortunas, por las grandes empresas y por la banca, el Estado prefiere endeudarse, beneficiando a la banca, a la cual se le paga más adelante los intereses elevadísimos, con dinero público. Un escándalo.

Los verdaderos peligros del 21 de diciembre


Por Alfredo Silletta
asilletta@gmail.com

Durante años y años falsos gurúes, profetas, maestros del más allá y todo tipo de chantas nos aseguraron a través de libros, revistas, documentales para la televisión y en varias películas que el 21 de diciembre de 2012 el mundo se acabará a partir de lo que supuestamente nos dice el calendario maya.

Millones de hombres en todo el mundo creyeron y creen que un mágico calendario maya anuncia que la humanidad desaparecerá dentro de unos días. Según este calendario el tiempo comenzó a computarse a partir del día 13 de agosto del año 3.114 antes de Cristo y según aburridos cálculos el calendario terminaría el 21 de diciembre de 2012, con lo cual, adiós al mundo.

En la Argentina, miles y miles de ciudadanos irán hasta el cerro Uritorco a esperar el “fin del mundo” -los más pesimistas- o el nacimiento de “una nueva era” -los más optimistas-. Desde hace meses las localidades de Capilla del Monte y San Marco Sierra están agotadas. Se calcula que llegarán unas 20.000 personas para meditar y esperar lo que Dios mande o, mejor dicho, lo que los mayas manden.

Hasta aquí nada malo. En un país libre se puede creer en lo que cada uno quiera. El problema es que, a través de ese camino espiritual, se pueden cruzar con la pesadilla de los cultos destructivos y líderes psicópatas que los intentarán manipular.

De allí que es importante estar alerta ante tanto supuesto “profeta” o “maestro espiritual” que intenta manipular a quienes por alguna razón creen en estas fantasías, que cientos de libros intentan enseñar como la única verdad. Recordemos el caso de la secta Heavens’s Gate (Puertas del Cielo) en los Estados Unidos cuando su líder les hizo creer que “había que abandonar” este mundo para subirse a la nave espacial que navegaba junto al cometa Hale-Bopp. Ellos creían que eran “ángeles” venidos a la Tierra y que el cuerpo era un “recipiente”. En marzo de 1997 todo terminó en el suicidio de 39 miembros de la secta junto a su guía Marshall Applewhite.

En los últimos días han aparecido en las redes sociales invitaciones peligrosas: “Se invita a todos los creyentes, seres y guerreros de luz a un suicidio espiritual en masa en el Uritorco, Córdoba, Argentina, abandonemos nuestra carne impura y transportemos nuestro espíritu a través del portal interdimensional a las 21hs 12 minutos del 21/12/2012 y de esa forma seamos el ejército de luz que salvará a la humanidad…”. Puede ser una tontería, puede ser verdad. Las autoridades de la zona ya han señalado que bloquearan todos los accesos al cerro ese día.

La manipulación mental existe. Algunas personas influyen indebidamente en otras hasta niveles muy significativos. Lo vimos recientemente en el caso de Coronel Suárez, la víctima aceptó todo tipo de humillación para “purificarse” espiritualmente.

El 21 de diciembre no pasará nada. Lo importante es que aquellos que vayan al cerro Uritorco o a tantos “lugares mágicos” que hay en el mundo sepan que muy cerca estarán los reclutadores de sectas y cultos que los querrán convencer de que ellos tienen “la verdad revelada”. Hay que recordar que estos reclutadores trabajarán sobre la amistad, las emociones o las creencias. Las técnicas de manipulación son más poderosas de lo que muchos sospechan, por lo cual no hay que creer en quienes por estos días tratarán de presentarse como los poseedores de la verdad sobre porqué el mundo no se terminó.

La vida es demasiado hermosa para terminar entregándola al líder de alguna secta. La felicitad hay que buscarla en la familia, en los amigos de toda la vida o en donde cada uno elija libremente, pero sin entregarse a encantadores de serpientes que pulularán en estas horas.