Visibilizacion y lucha del Pueblo QOM


Casi cinco siglos de destrucción sistemática y de obliteración cultural han contribuido a la desaparición de tumbas, centros religiosos, poblados, y también la extinción de las artes. No hay excusa para quienes pudieron desde sus lugares tratar de frenar ese proceso de involución cultural. No hay excusas, porque vastas generaciones hemos crecido en la equivocada creencia que nuestros indios eran seres bárbaros y sin inteligencia alguna. Pero la verdad aflora siempre, y allí están para reafirmar su alto valor estético algunas muestras del arte cerámico, de la escultura en piedra y los tejidos precolombinos que desde el silencio nos golpean con su callada y misteriosa belleza. ¿Qué hubiéramos sido, si hubiéramos podido ser en toda nuestra plenitud? Podemos todavía, sin embargo, tratar de reconstruir desde las tinieblas las historias de los pueblos, de los que ni siquiera sus huesos han sido respetados. Víctor Heredia(Taky Ongoy)
Han pasado más de 500 años del comienzo de la Conquista del hombre occidental en América latina. Sus hechos y sus instituciones se han reificado y se nos aparecen hoy en día como algo dado, como aquello que siempre estuvo. Este proceso puede considerarse como una institucionalización de un proceso espurio, usurpador, asesino y ladrón. Hoy en día, aquí cerca de donde escribo, “tomar” tierras desocupadas es una mala palabra, y a quienes “toman” un terreno se les llama poco menos que delincuentes y son defenestrados por la mayoría de la sociedad. Sin embargo la toma de un continente entero se ha justificado como algo necesario para que el curso de la historia se desarrolle con el camino que nos ha traído hasta acá. Estos hechos plantean una aproximación al tema desde dos posibilidades. Desde el enfoque de los descendientes de los conquistadores movidos a la aceptación o no de la pluralidad cultural y desde la perspectiva de los conquistados a favor de la recuperación de aquello que les perteneció y de lo que fueron despojados. La tierra y la cultura los dos caminos que convergen en la conformación de su ser. En definitiva como síntesis: la superación de esta injusta reificación por medio de la comprensión más allá del mero conocimiento “Mediado por la interpretación de lo ajeno desde lo propio y su apropiación”
Como emergente en la visibilizacion de estas condiciones “cinquecentenarias“ se da la lucha de los movimientos sociales particularmente los que luchan por recuperar aquello que le perteneció a los pueblos originarios. Los movimientos sociales, tantos los denominados nuevos como sus antecesores, han venido llevando adelante sus acciones, de todo tipo, a partir de la critica a las condiciones político-culturales modélicas que rigen la época contemporánea, es decir todo aquello que veíamos como cosificado y que se ha instaurado como orden mundial a partir del surgimiento del capitalismo; esta crítica, de base cultural, liderada por los movimientos sociales tiene la virtualidad de cuestionar las legitimaciones que garantizan el consentimiento mayoritario sobre el que se basa este orden social que nos aparece dado. Zibechi (2011) habla del El mundo de los “sin” (sin trabajo, sin tierra, sin techo, sin derechos…) quienes a raíz de los cambios sucedidos en el macro mundo económico a partir de la recomposición del capital productivo en capital financiero, se han ido multiplicando intensamente mientras intentan encontrar un lugar en este nuevo mundo. Como respuesta a ello se ha hecho una apelación a la acción colectiva, tal como ha sucedido siempre con las capas más bajas del proletariado.
Entonces es tarea de los movimientos sociales plantear interrogatorios, cuestionar modos y luchar para reconquistar aquello que el modo de producción les arrebato negándose a aceptar meras respuestas de trámite supuestamente basadas en la tradición, la ciencia o la naturaleza. De esta forma van realizando su labor de abrir nuevas oportunidades culturales para la crítica y la protesta.
Zibechi (2011) estima que los nuevos movimientos sociales poseen una serie de novedades respecto del movimiento sindical que históricamente se arrogaba la potestad de ser la primera defensa de las clases subalternas, y en virtud de ello destaca al arraigo territorial, el énfasis en la identidad, la cultura y la autonomía, el destacado papel de las mujeres y las familias, los emprendimientos productivos, de educación y salud, la capacidad de formar a sus propios dirigentes y el empleo de nuevos modos de acción.
Dentro de la multiplicidad y variedad en el reclamo o la necesidad de visibilizacion de los movimientos sociales, aquellos pertenecientes a pueblos originarios se destacan con su propia impronta a partir de de las particularidades que los caracterizan las luchas por la tierra; las luchas contra la exclusión y por la dignidad, y las luchas por la identidad como etnias y nacionalidades. No es caprichoso colocar en primer término al territorio ya que aparece como una centralidad excluyente en la lucha de los pueblos originarios a lo largo y ancho de Latinoamérica. Por lo que la punta del iceberg son los procesos de territorialidad conexos a la luz del paradigma territorial de los últimos siglos. Este vasto proceso de relaciones e interacciones, que a nivel de la subjetividad colectiva implica una permanente circulación de ideas y visiones del mundo, estereotipos e identidades, cultura, saberes y prácticas, representa el desafío de pensar las particularidades de las identidades colectivas de los movimientos sociales, en general, e indígenas en particular, en este contexto.
Particularmente observaremos características y especificidades del pueblo Qom ubicado en el territorio colonizado por España y denominado por los conquistadores como Virreinato del Rio de la Plata, en una de cuyas escisiones por cuestiones económicas conocida actualmente como Argentina. Los Qom son el tercer pueblo originario en tamaño de Argentina (después de los Mapuches y similar en cantidad a los Kollas). En Argentina están ubicados en el oeste de Formosa, en el centro y este del Chaco y al norte de Santa Fe. Este pueblo que ocupara una porción del territorio argentino en forma preexistente al Estado argentino realiza un gran esfuerzo comunitario para que se le reconozcan derechos que les fueran conferidos en épocas pasadas y que los gobiernos nacionales y provinciales de Formosa y Chaco no han llevado a la práctica. Observando lo actuado por esta comunidad podemos acercarnos a una definición del territorio en su carácter multidimensional, abarcando aspectos tanto materiales como simbólicos, que nos hará prestar atención a múltiples variables difíciles de ver a simple vista por un ojo de otra cultura. Si asimilamos al pueblo Qom como movimiento social debemos atender a la cuestión del carácter específico que manifiestan estos en su territorialidad, superando necesariamente los análisis que asimilan el territorio a la dimensión espacial de lo social en términos genéricos.
¿Puede considerarse a los Qom un movimiento social?
Touraine (1995) caracteriza a los movimientos sociales como acciones colectivas que apuntan a modificar la forma de utilización social de recursos importantes en nombre de orientaciones culturales aceptadas en la sociedad. En su opinión, “no se puede denominar movimiento social al residuo no negociable de las reivindicaciones, a la parte de rechazo presente en toda presión social, porque la acción colectiva ya no se define entonces por orientaciones sino sólo por los límites del tratamiento institucional de los conflictos en una situación dada” (Touraine, 1995). En otras palabras, aquello que no puede de ninguna manera ponerse en relación con orientaciones culturales aceptadas en la sociedad no puede convertirse en el eje de un movimiento social. Más claramente aún: un movimiento social cuya reivindicación no encuentra eco en la sociedad no es tal. En este sentido la lucha ancestral que lleva a cabo el pueblo Qom y que ha tenido una reivindicación parcial de derecho en 1940, de esto hace más de 70 años, cuando un decreto del gobierno nacional de entonces, les otorga 5.000 hectáreas a la comunidad Qom. Sin embargo tal reivindicación no llego a los hechos ya que una familia de apellido Celia se apropió usurpando parte de estas tierras. En los últimos tiempo y a partir del acampe desde el 10 de Diciembre de 2010, en la Ciudad de Buenos Aires, los grandes medios informativos nacionales tomaron nota de lo que sucedía, difundiéndolo a todo el país y parte de la comunidad colaboro con agua, alimentos, elementos e insumos de limpieza, entre otras cosas ayudando un mejor estar también a los casi treinta niños de entre un año de edad hasta catorce que formaban parte de la protesta. La carpa fue instalada en Avenida de Mayo y 9 de Julio y los ayunantes fueron los integrantes de la comunidad qom Rubén Díaz y Sindulfo Caballero de La Primavera, Eduardo Meguesochi de Formosa, Florentino Palacios de Misión Laishi y Mauricio Paniagua de Ibarreta. También a través de redes sociales y otros medio de comunicación el apoyo se ha hecho explicito, aunque no mayoritario al pueblo Qom.
Incluso en su momento un grupo de intelectuales y profesionales hizo circular el siguiente mail : Ante las reiteradas muertes y episodios de violencia contra miembros del Pueblo qom, investigadores, docentes, graduados y estudiantes universitarios de diferentes universidades nacionales e internacionales y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) que desarrollamos nuestras actividades junto a los Pueblos indígenas; junto a intelectuales, artistas, miembros de organizaciones sociales y profesionales queremos, una vez más, manifestar nuestra más profunda preocupación por la situación que vive el Pueblo qom, y particularmente la comunidad Potae Napocna Navogoh en la provincia de Formosa.
Esta comunidad padece una situación de vulnerabilidad asociada al hostigamiento que reciben desde que sostienen reclamos por la restitución de su territorio. El hecho emblemático y más grave ocurrió con la represión policial del 23 de noviembre de 2010, que terminó con la vida del qom Roberto López, así como con graves heridos, entre los que se encontraron mujeres, ancianos y niños. En dicha represión las viviendas de los manifestantes fueron incendiadas por la policía provincial así como todas sus pertenencias. Este hecho tuvo grandes repercusiones a nivel nacional cuando Félix Diaz, Qarashé de la comunidad, se trasladó a Buenos Aires para pedir justicia al gobierno nacional. A mediados del 2011 el gobierno nacional acordó avanzar en la resolución del conflicto territorial y garantizar la seguridad de la comunidad.
No obstante, en estos dos años no se ha avanzado en la restitución del territorio usurpado a la comunidad. El territorio tradicional de la comunidad continúa ocupado por una familia no-indígena, por la provincia de Formosa y por el Estado Nacional, a través del Parque Nacional Río Pilcomayo.
A su vez, en estos dos años numerosos miembros de la comunidad han sufrido agresiones y amenazas de manera constante y creciente. A ese cuadro de situación se suma el hecho de que los miembros de esta comunidad siguen enfrentando múltiples investigaciones penales en las que resultan criminalizados por las luchas y protestas que emprendieron.
Los permanentes actos de violencia que padecen difícilmente pueden ser desvinculados de su reclamo por la restitución de su territorio tradicional. La falta de implementación del derecho a la propiedad comunitaria de su territorio ha generado las condiciones para la reiteración de agresiones contra la comunidad. Desde entonces, la persecución, las amenazas y las agresiones físicas contra miembros de la comunidad se incrementaron de forma alarmante. Cabe señalar que esta situación ha llegado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la cual el 21 de abril de 2011 exhortó al Estado a proteger la vida de Félix Diaz, su familia y los miembros de la comunidad “contra posibles amenazas, agresiones u hostigamientos por miembros de la policía, de la fuerza pública u otros agentes estatales”. No obstante, la violencia contra la comunidad continua.
Gran parte de los territorios donde se asientan comunidades indígenas están siendo disputadas por intereses ligados al modelo de desarrollo extractivista en su modalidad agroindustrial y a los negocios inmobiliarios, incluso estando vigentes leyes nacionales que protegen a los territorios indígenas. Los derechos territoriales quedaron plasmados en el derecho argentino cuando en 1994 se incorporó el nuevo art. 75 inc. 17 a la Constitución Nacional y con la ratificación o adopción de un conjunto de instrumentos de derechos humanos entre los que se destacan el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Sin embargo, lo que prevalece es una brecha de implementación entre la normativa indígena y la realidad que viven los Pueblos indígenas en nuestro país.
Claro ejemplo de ello lo constituye la falta de implementación en la provincia de Formosa de la ley 26.160/26.554 de Emergencia Territorial de las Comunidades Indígenas que dispuso el inicio de un proceso de relevamiento dominial de las comunidades indígenas y la suspensión del desalojo de sus tierras. Las comunidades indígenas de la provincia continúan reclamando que se realice el relevamiento territorial con participación indígena y bajo la modalidad centralizada, sólo a cargo del INAI dada la desconfianza en las autoridades provinciales.
Finalmente, queremos denunciar que la violencia que padecen los indígenas qom no se manifiesta sólo en la agresión física y el hostigamiento. También es ejercicio de la violencia la discriminación y la vulneración de sus derechos más básicos como el acceso al agua, a la alimentación, a la salud, a la justicia, a la educación y a la libre determinación de sus autoridades. Esta es una situación extendida y lejos de vivirse con pasividad, es el foco de reclamos de las comunidades y sus líderes, en distintos puntos de la región Chaqueña, quienes generan modos de auto organización logrando resolver algunos de los problemas puntuales con escasos recursos.
A raíz de la ola de violencia contra el Pueblo qom queremos manifestar nuestra preocupación por la situación de los integrantes de la comunidad Potae Napocna Navogoh y de todas aquellas comunidades indígenas que están defendiendo sus derechos humanos básicos y sus derechos territoriales ante las nuevas modalidades de ocupación.
Por todo ello reclamamos:
– La inmediata investigación de las muertes y accidentes ocurridos en los últimos días.
– La intervención de organismos públicos nacionales y de derechos humanos para garantizar la transparencia de las investigaciones sobre dichos casos.
– El cese de las persecuciones y amenazas a los integrantes de la comunidad Potae Napocna Navogoh.
– Que las autoridades garanticen la seguridad de todos sus miembros.
– Se respete el derecho territorial de la comunidad Potae Napocna Navogoh.
– La implementación de la Ley 26.160/26.554 con efectiva participación indígena y bajo la modalidad centralizada que ellos reclaman.
– El respeto irrestricto a los derechos indígenas.
– La implementación de programas nacionales que promuevan el etno-desarrollo de la vida comunitaria indígena.
La violación y/o el no cumplimiento de los derechos de los Pueblos indígenas consagrados en la Constitución Nacional Argentina, constituyen un grave retroceso en la vida democrática de la sociedad argentina. Como ya lo hemos manifestado en otras oportunidades, mediante la presente, ponemos a disposición nuestras experiencias de investigación a fin de efectuar los aportes que contribuyan a lograr una solución definitiva a la vulneración del estado de derecho que ha afectado no sólo a los qom de la comunidad Potae Napocna Navogoh, sino también a otras comunidades y Pueblos indígenas del país.
Para: A la opinión pública: Con copia al gobierno nacional. Secretario Dr. Oscar Parrilli, Dr. Daniel Fernández, Instituto Nacional de Asuntos Indígenas; Alicia Kirchner.
Tarrow (2009) refiere que un movimiento social es aquel fenómeno histórico y no universal, sujeto al cambio; es una campaña sostenida para realizar demandas, utilizando un repertorio de actuaciones que publicitan la reclamación, basada en distintas combinaciones de organizaciones, redes, tradiciones, solidaridades que sostienes esas actividades; y quizás lo más importante para identificar un movimiento sea que haya un despliegue de Respetabilidad, unidad numero, numero y compromiso. Precisamente la resistencia étnica en la provincia del Chaco a partir del reclamo ancestral está muy ligada a la defensa de la tierra teniendo a los Qom como núcleos de gestación. A partir de ellos y sus organizaciones surgen los reclamos y se deciden los pasos a seguir hasta lograr la generalización de la protesta. Las reivindicaciones comienzan teniendo una expresión territorial para luego formularse por escrito, en términos legales e ingresar a los circuitos judiciales.
Por otro parte, Tarrow (2009) delimita el concepto a que sólo es movimiento social cuando las acciones colectivas se basan en redes compactas y estructuras de conexión y utilizan marcos culturales consensuados orientados a la acción, en donde podrán mantener su oposición en los conflictos. Los Qom dentro de sus afectaciones, yendo más allá de la cuestión territorial no cuentan con agua ni alimentos y subsisten sin acceso a salud y a una vivienda digna, por lo que el reclamo hacia las autoridades provinciales y nacionales es que se los reconozca como pueblo preexistente y respeten sus formas de organización y construcción social.
Esto nos hace concluir que de acuerdo a los autores citados la comunidad Qom se encuadra perfectamente en los denominados movimientos sociales. Los movimientos sociales contemporáneos actúan como signos, en el sentido de que traducen sus acciones en retos simbólicos a los códigos dominantes según Melucci (1994). En las sociedades desarrolladas, sociedades que pueden ser caracterizadas como “sistemas de alta densidad de información”, los conflictos no se expresan principalmente a través de una acción dirigida a obtener resultados inmediatos en el sistema político, sino que representan un desafío a los lenguajes y códigos culturales que permiten organizar la información.
Desde otra perspectiva, Melucci (2001) considera que las formas de poder que están surgiendo en las sociedades contemporáneas se fundan en la capacidad de “informar” (dar forma), de construir realidad mediante significados. La acción de los movimientos sociales viene a ocupar el mismo terreno siendo en sí misma un mensaje que se difunde por la sociedad impugnando el que los aparatos tecno-burocráticos intentan imponer a los acontecimientos individuales y colectivos.
Territorialidad: la lucha emblema de los Qom
En 1932 llega a las tierras, que hoy en dia están en cuestión, el misionero Church, precisamente a Laguna Blanca, y comienza una tarea de evangelización. Los Qom se asientan alrededor de la misión. En 1939 el entonces cacique Trión Sanabria llega a Buenos Aires y pide el reconocimiento de estas tierras para la comunidad, son 5.000 hectáreas, esto se logra por el decreto de 1940. Durante la dictadura y ya asentada para la crianza de vacunas, la familia Celia presenta un pedido a la Dirección General de Tierras de Agricultura de la Nación para arrendar tierras para la crianza de ganado, estas tierras no sólo están en estas cinco mil hectáreas sino también en las tierras de la comunidad La Primavera. Durante la dictadura, 1978, esta familia es dejada en el lugar y el resto de los criollos erradicados de La Primavera, pero ese espacio era de la comunidad, a cambio la provincia dictatorial los compensa, supuestamente con una extensión de tierras del Parque Nacional Pilcomayo. En 1985 la nación reconoce a la comunidad 5.187 hectáreas pero siempre deja las tierras a los Celia.
Según la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas del país, los Qom, denominados aún por el Estado con el nombre despectivo guaraní de ‘tobas’, son 69.000, aunque se reconoce una fuerte criollización. Se considera que los Qom que viven en sus tierras ancestrales y que mantienen la estructura comunitaria tradicional son unos 20.000. También hay pequeños grupos Qom en Bolivia (Tarija) y en el Chaco Boreal (Paraguay). Los Qom, con su Qarashé Félix Díaz al frente, exigen el respeto de sus tierras comunitarias, en este caso reconocidas por un decreto de 1940 del Poder Ejecutivo. Las autoridades provinciales quieren utilizar las 2.600 hectáreas para la construcción de una Universidad, pero los Qom, además, dudan de este proyecto por el tamaño de la finca “Durante las últimas décadas en América Latina se ha renovado la disputa por la tierra y los recursos naturales. El proceso de despojo y desposesión por parte de las dinámicas del capital en su etapa (pos) neoliberal se ha incrementado generando procesos de acción colectiva y resistencia de aquellos sujetos sociales que habitan esos territorios. De este modo, campesinos, indígenas, poblaciones rurales y rururbanas y movimientos socio-ambientales protagonizan diferentes luchas y modos de habitar esos territorios en disputa con empresas multinacionales, el Estado (nacional y provincial) y las Organizaciones No Gubernamentales”.
La usurpación de las tierras ancestrales se ha cobrado ya la vida de muchos, en el 2010, murieron 65 integrantes de las Comunidades “La Primavera” y “Juárez” de la Provincia de Formosa, por la contaminación del agua como consecuencia del uso de agroquímicos. En Villa Río Bermejito, provincia del Chaco se denunciaron a principios de 2010 decenas de muertes de qom. Durante este pasado 2010 estuvieron 4 meses en la ruta 86 reclamando, un grito agónico y desgarrado, sin micrófonos, sin prensa, sin justicia.
Volviendo sobre la cuestión territorial, Toledo Llancacqueo (2005) dice que es posible distinguir en los planteamientos indígenas, y en la literatura que acompaña, al menos cinco usos de la noción de territorio indígena:
– Territorio como jurisdicción. Una zona geográfica (región, comarca, jurisdicción, entidad, etc.) bajo control político de un colectivo indígena, o reclamada como tal.
– Territorio como espacios geográficos de tierras a demarcar y/o restituir, y titular en propiedad.
– Territorio como hábitat, según la definición del Convenio 169. Base material, conjunto sistémico de recursos esenciales para la existencia colectiva (tierras, aguas, bosques, subsuelo).
– Territorio como biodiversidad y conocimientos indígenas sobre la naturaleza, y su expresión en derechos de propiedad intelectual. Recogiendo el impacto del convenio de biodiversidad.
-Territorios simbólicos e históricos. Espacialidad socialmente construida, vinculada primordialmente a la identidad colectiva, lo que suele denominarse como etno-territorialidad.

Ana Esther Ceceña (2001), plantea en términos similares que puede entenderse al territorio donde construyen sus prácticas los movimientos sociales como un “territorio complejo”, donde éste es entendido como un “espacio material y simbólico de asentamiento y creación de la historia y la cultura, así como de la construcción de utopías colectivas y alternativas societales.”
La comunidad Qom, a pesar de todos los padecimientos que ha acarreado su lucha han tratado de implementar una red que englobe no solo a sus reclamos si no al mantenimiento de su acervo y patrimonio cultural. Esto se refleja en la auto-percepción de su lucha y la organización para enfrentar la situación lo cual ha puesto de pie a la comunidad: Araceli Burguete Cal y Mayor (2010) dice que en la actualidad tiene más certezas el derecho a la existencia cultural alterna y el derecho a permanecer con dignidad ha sido normalizado en la vida diaria; esto “constituye una evidencia empírica de la derrota del paradigma asimilacionista/integracionista, al menos en los imaginarios de los pueblos”.
En consonancia con esto el cacique Félix Díaz mantuvo un encuentro con Siwar Q’ente, presidente de 5 naciones del Cuzco, en el que dialogaron y se pusieron al día sobre los atropellos, respecto de la tierra, la cultura, y el esfuerzo que significa lograr el reconocimiento de los estados nacionales. En ese encuentro afirman: que nos reafirma en espíritu y cultura, nuestro representante fue obsequiado con la vincha que sostiene la pluma, con las señas del sol. La fortaleza y motivación del encuentro, le trajo a Diaz la necesidad de expresar un canto Qom, prohibido por la evangelización, que desde niño no hacía y refiere al vuelo del águila.
En su largo jalonamiento en búsqueda de resarcimientos varios, los Qom estuvieron en su momento, en el año 2011, en conversaciones con los Estados provincial y nacional y llegaron a ponerse de acuerdo en algunos temas por ejemplo en lo concerniente la regularización del registro y la documentación de las personas el secretario para llevar a cabo la realización de un operativo documentario. Incluso se preveía la solicitud al director del Registro Civil de Formosa y delegado del Consejo Federal de los Registros Civiles la posibilidad de apertura de una delegación del Registro Civil en el CIC de la comunidad. Asimismo, se les informo sobre la existencia de un proyecto de decreto para la inscripción de nacimiento sin límite de edad para miembros de pueblos originarios. Existía también un compromiso la directora de la secretaría de Derechos Humanos para implementar un programa de capacitación con perspectiva intercultural para los empleados de los Registros Civiles provinciales y del Registro Nacional de las Personas conjuntamente con el Ministerio del Interior.
En cuanto a la asistencia sanitaria el presidente del Instituto contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo se comprometía a financiar el proyecto “Fortalecer la vigilancia, educación y promoción de la salud como una estrategia preventiva hacia la comunidad indígena toba-qom de La Primavera, en la provincia de Formosa”. Proyecto elaborado por la institución “Médicos del Mundo” luego de hacerse presente en la comunidad para atender a los heridos luego de los hechos ocurridos en la comunidad con motivo de la represión por parte de las autoridades. La población objeto del proyecto incluía a 850 familias y la duración prevista para el proyecto era de 12 meses. Asimismo se manifestó la voluntad de avanzar en la coordinación con el Programa de salud de Pueblos Originarios del Ministerio de Salud de la Nación.
En cuanto al conflicto territorial con Parques Nacionales por la posesión territorial se buscaba acordar con representantes de la comunidad La Primavera, entre ellos por supuesto Félix Díaz y autoridades de la Administración de Parques Nacionales con el fin de analizar las situaciones particulares en relación al acceso y utilización del Parque Nacional Río Pilcomayo. A su vez, se conversa sobre la necesidad de la presentación de un proyecto de ley a fin de resolver el conflicto del territorio de la comunidad La Primavera actualmente incluido en el Parque Río Pilcomayo.
Además de acuerdo a las conversaciones mantenidas en su momento con la viceministro del Ministerio de Seguridad de la Nación se remitía una nota solicitándole las acciones pertinentes en pos de garantizar la seguridad para los miembros de la Comunidad La Primavera y en particular para Sr. Félix Díaz y sus familiares. El INADI se comprometía a entregar al señor Félix Díaz los términos de la respuesta del Ministerio de Seguridad.
En ese momento ya se contaba con compromisos asumidos por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación el cual se encontraba desarrollando diversas acciones en la comunidad como por ejemplo un relevamiento territorial para evaluar la implementación de programas sociales. En ese sentido Félix Díaz solicitaba, como prioridad, la atención inmediata a las familias afectadas por los hechos de represión antes descritos y la posibilidad de acceder, a la brevedad, a un plan de acciones detallado y por escrito sobre las acciones que fuese a implementar el Ministerio de Desarrollo Social en la comunidad La Primavera.
En cuanto al conflicto territorial de jurisdicción provincial las autoridades se comprometían a propiciar una mesa de diálogo en el ámbito local con la participación de autoridades de la provincia de Formosa, Félix Díaz, otros representantes de la comunidad y funcionarios nacionales para encontrar mecanismos de solución al conflicto territorial existente y demás problemáticas.
Por supuesto que de lo prometido fue muy poco lo fue cumplido e incluso aquellas cosas que se cumplieron fueron llegando tarde o en dosis de muestra o cuando y su efecto no era necesario. los reclamos por el cumplimiento de lo prometido dieron paso a nuevos casos de represión.
Los Qom también basan sus reclamos en la fría letra de la legislación madre del país que habitan. Mas precisamente en el Artículo 75, Inciso 17 de la Constitución Nacional de Argentina: “Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible, ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afectan. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones.”
Más allá de lo meramente declarativo de la postulación constitucional, hay una vuelta atrás en estos procesos invisibilizacion originaria por la fuerza puesta de manifiesto en la lucha indígena. Toledo Llancacqueo (2005) habla de la centralidad renovada que adquieren hoy, en medio de los procesos de globalización y neoliberalismo, los derechos territoriales indígenas, para garantizar el derecho a la libre determinación de los pueblos y realizar aquel estándar de derecho internacional. Todo esto sin dejar de reconocer la emergencia de nuevas realidades y problemáticas indígenas en la sobre-modernización, como los asentamientos indígenas urbanos y metropolitanos y las comunidades transfronterizas”.
La lucha del pueblo Qom va obteniendo pequeños resultados. Sienten que ya no se puede negar su existencia y que se vislumbra que no es delito pelear por lo que de por si siente que les pertenece. Porque además como resultado de la lucha se produce una suma de voluntades unidas, que se niegan a restar demandas y dividir esfuerzos. Y esto conlleva a que, después de sumarse, se les aparece un igual sentido de pertenencia. así lo que antes resultaba imposible se fue tornando posible, aunque sea en micro-conquistas, al haber resuelto que debían luchar. Por lo que permanentemente invitan a todas las luchas de los pueblos originarios a no abandonar el camino de un mundo donde quepan muchos otros. Y se invitan a sí mismos a seguir soñándose y pensándose.
El sociólogo Juan Wahren (2008) cita al cientista portugués Boaventura de Sousa Santos (2000) que denomina a este tipo de prácticas que realizan diversos movimientos sociales como “campos de experimentación social” los cuales surgen en momentos de latencia, es decir, en los momentos de no visibilidad en el espacio público de las organizaciones sociales, cuando estas no se encuentran en la esfera pública sino replegados en sus propios territorios, recreando lazos sociales desde la cotidianeidad. Wharen (2008) agrega que estos espacios se encuentran ligados a procesos culturales, a novedosas formas de pensar y hacer la política, a la construcción de nuevos lazos sociales y solidarios y, también, a posibles nuevas formas de producir y reproducir la vida desde economías alternativas y autogestionadas es decir, en los momentos de la construcción cotidiana de la vida material que realizan estos movimientos; donde se plantean cómo van dando respuestas locales y propias, desde el territorio, a los problemas de alimentación, salud, educación, trabajo, etc.; cuestiones básicas que el Estado no toma en cuenta, o lo hace en forma deficiente.
Represión y muerte: el precio de la lucha
La defensa de los territorios y las luchas por las reivindicaciones cuenta ya con varios Muertos en la comunidad y varios heridos, Norma Giarraca (2008) habla de la defensa que realizan los pueblos originarios de lo que ellos consideran el “territorio”, es decir, se poniendo en juego una visión mucho más amplia, que incluye el suelo y el subsuelo y la tierra y las riquezas naturales que la rodean o que están en sus entrañas.
A raíz de esta lucha por una cosmovisión en los últimos tiempos se produjeron diversos hechos en los que resultaron muertos miembros del Pueblo Qom de las provincias de Chaco y Formosa, y que hasta hoy no han sido investigados satisfactoriamente. También fueron reprimidos ferozmente en ocasión de diversas manifestaciones llevadas a cabo por diferentes integrantes de la comunidad. Los hechos más aberrantes fueron:
* Roberto López, muerto en la represión policial del 23 de noviembre de 2010 a la comunidad Potae Napocna Navogoh, Pcia. de Formosa.
* Mario López, dirigente pilagá de Colonia Alberdi y delegado del MoCaFor que se dirigía al día siguiente a expresar su solidaridad con Potae Napocna Navogoh, muerto tras ser atropellado por un policía.
* Alberto Galván, jornalero Qom perteneciente a la comunidad Paraje El Colchón, cercana a Villa Río Bermejito, Pcia. del Chaco, asesinado a tiros y arrojado a las pirañas el 21 de enero de 2011.
* Mártires López, dirigente de la Unión Campesina, muerto el 14 de junio de 2011 en circunstancias dudosas, luego de ser atropellado dos días antes por un vehículo mientras circulaba en su moto por la ruta en Libertador General San Martín, Pcia. del Chaco.
* Celestina Jara y su nieta Natalia Lila Coyipe de 11 meses, también miembros de Potae Napocna Navogoh, muertas el 10 de diciembre de 2012 tras ser atropelladas por un gendarme quien no sólo no las auxilió sino que junto con sus acompañantes golpeó a Ricardo Coyipe, dirigente Qom y esposo de Celestina, para impedir que, aun estando malherido, les prestara ayuda.
* Imer Flores, de 12 años, miembro de la comunidad Qompi Naqona’a de Villa Río Bermejito, Pcia. del Chaco, asesinado a golpes por una patota el 5 de enero de 2013.
* Daniel Asijak, 16 años, sobrino del Qarashé Félix Díaz de La Primavera, muerto en circunstancias dudosas mientras circulaba por la ruta en su moto, el 9 de enero de 2013.
También resultaron víctimas de hechos violentos, siendo gravemente heridos, el propio Félix Díaz, atropellado el 9 de agosto de 2012 por un vehículo 4 x 4 propiedad de la familia en conflicto con su comunidad; su hijo Abelardo Díaz a quien un grupo de matones intentó degollar el 28 de junio de 2012; Samuel Garcete, un hombre de 48 con 9 hijos, perteneciente a la misma comunidad de Formosa, quien aún no se repone de las graves heridas recibidas en la represión del 23/11/2010; en los últimos días (12 de enero de 2013) se conoció un nuevo ataque a otro joven, Gerardo Rodríguez, en el Paraje El Colchón, Villa Río Bermejito, Pcia. del Chaco y a Omar Ávalos, de la comunidad Potae Napocna Navogoh quien fue atacado por varios criollos en el pueblo Laguna Blanca de la Pcia. de Formosa.
Otro de los casos de avasallamiento de los originarios se muestra en la detención de Rolando Fregenal, Cacique de la Comunidad Indígena Solcos Yampa, donde la Brigada de Investigaciones en la localidad de El Molino, Concepción, provincia de Tucumán, irrumpió violentamente en la vivienda familiar, con el argumento que había una orden de allanamiento, por tenencia de armas de fuego y blancas. Casualmente dicha denuncia fue hecha por Enrique Calderón, un empleado de los tribunales de Concepción, quien además pretende apropiarse del territorio de la Comunidad Indígena Solco Yampa, todo esto se produjo durante los primeros días de enero del corriente año.
Entre las acusaciones al cacique, el nombrado Calderón afirmó que el Cacique lo había amenazado con arma de fuego y blanca hace dos meses en uno de los puestos de la Comunidad donde se realizaban tareas inherentes al Censo Nacional, el pasado 27 de octubre del 2010. En tal sentido el cacique sostuvo que él fue a encuestar a los vecinos en el paraje que quiere Calderón y aprovechó a realizar una denuncia ante la División Control Forestal de la Dirección de Flora Fauna Silvestre y Suelos de Tucumán, ya que había sorprendido la presencia de un tractor, propiedad de Calderón, con tres carros helvéticos cargados de madera autóctona de la zona.
Todos los fallecidos consignados eran ciudadanos argentinos pertenecientes al Pueblo Qom y han muerto en circunstancias dudosas, o asesinados. Tres de estas personas eran niños: Natalia Lila de 11 meses, Daniel Asijak de 16 años e Imer Flores de 12 años.
A lo anterior deben sumarse las amenazas verbales y ataques permanentes que sufren los miembros de estas comunidades, la quema sistemática de sus documentos y pertenencias, y otras acciones destinadas a atemorizar y a potenciar la impunidad de los criminales. Y por supuesto además la sangrienta represión que sufrió el pueblo Qom de la comunidad La Primavera, en Formosa, finalizando el año 2010.
En la mayoría de los casos se han visto involucrados miembros de las agencias de seguridad estatales, lo cual muestra las carencias de las democracias ficticias destinadas mas a proteger a quienes tiene el poder económico que asegurar libertad e igualdad para todos los habitantes.
todo esto en virtud de lo que explica Giarraca (2008) respecto de la “disputa” desigual que tiene los originarios con las grandes empresas que codician o detentan sus territorios y riquezas para ampliar la frontera productiva sobre todo ante el boom sojero.
Todos los casos de violencia, represión y muerte han sido denunciados y están o debieran estar siendo investigados por los organismos correspondientes. Sin embargo, la reacción de los respectivos estados provinciales y de la justicia ha sido dispar, evidenciando lamentablemente en muchos casos llamativa indiferencia o incluso negligencia respecto de los crímenes cometidos contra indígenas en sus respectivos territorios. “Mientras dura el proceso legal para registrar las tierras como parte de las comunidades, las provincias, consideran que se trata de tierras fiscales y otorgan permisos de explotación a las empresas y hasta las han vendido a inversores” .
A pesar de que existe un organismo específico, el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), que debiera poder intervenir en los casos señalados, nos encontramos ante una escalada de violencia donde se exhibe la poca o nula capacidad de acción del Estado para arbitrar adecuadamente estos conflictos, violencias y abuso de derechos que hoy sufren estos Pueblos.
Sabemos que la violencia hacia el Pueblo Qom no es un fenómeno reciente. Luego de las conquistas militares en la región las comunidades originarias de las actuales provincias de Chaco y Formosa fueron confinadas en territorios escasos y reducidos, en los cuales la violencia no se detuvo, y que en algunos casos, además, fueron escenario de nuevas represiones y masacres, ya no en tiempos de “conquista” sino de “paz”, vinculadas a la extrema explotación laboral y a las alianzas entre propietarios, fuerzas armadas y sectores políticos (por ejemplo, las llamadas masacres de Napalpí 1924, Pampa del Indio 1933-4, El Zapallar 1935, La Bomba 1947, entre muchas otras que además de estar documentadas, son resguardadas en la historia oral de las comunidades).
Los numerosos documentos de las comunidades y de las organizaciones de derechos humanos demuestran cómo se expulsan a las comunidades indígenas, violando todos sus derechos como ciudadanos y como pueblos originarios .
Hoy los tiempos han cambiado y los Qom, como otros Pueblos Originarios, participan de muchos de los derechos de los ciudadanos argentinos, y se les reconocen derechos específicos en su calidad de Pueblos Indígenas, erróneamente llamados a veces minorías étnicas , como los de participación y consulta sobre los “intereses que los afecten”. Sin embargo, y a contramano de estos reconocimientos, las comunidades son constantemente presionadas para que abandonen los reducidos terrenos en los que fueron confinadas tras la conquista militar.
Esto se trata de un problema de extensión nacional y que se ha venido incrementando dramáticamente en tiempos recientes: todas las víctimas pertenecen a una región que se ha convertido en los últimos años en una renovada frontera de expansión económica principalmente para grandes grupos económicos ligados a los agronegocios, el petróleo y aunque en menor medida, el turismo . Muchas de ellas habían denunciado amenazas y abusos de la gendarmería nacional y distintos grupos armados, tanto policiales como parapoliciales. Los accidentes dudosos y los asesinatos han recrudecido en los últimos cuatro años, período en que las denuncias hechas por integrantes del Pueblo Qom se han hecho más visibles. Esto se debe a que los grupos armados que obedecen a empresarios y terratenientes actúan con impunidad, sin ser sometidos a investigación alguna y sin ser condenados por sus crímenes.
En todos estos casos, además, tanto los sobrevivientes de ataques similares como los familiares de las personas fallecidas señalan elementos de odio racial y xenofobia como una constante en el marco de estos ataques. Obvia decirlo, el odio racial no es un elemento aislado y propio de los victimarios, sino que es parte, lamentablemente, de un contexto que precede y posibilita tanto la ejecución de los crímenes como su impunidad.

La realidad de lo que sucede con estas comunidades tiene puntos en común con la de otras partes del país. Esto se debe a las condiciones que estructuraron las relaciones entre los Pueblos Originarios en todo el territorio, y la sociedad no indígena. Los Pueblos originarios poblaban el país originalmente y sufrieron todas las consecuencias negativas, durante la conquista y luego con la colonización, que sufren aquellos que pierden las guerras territoriales. Durante el siglo veinte perdieron los últimos rincones de sus territorios y fueron obligados a sedentarizarse, o a vivir en colonias y reservas, en la mayoría de los casos obligados a vender su mano de obra en los ingenios azucareros, en las plantaciones de algodón o en las estancias de la Patagonia. En adelante, cobraron y cobran los peores salarios, sufrieron y sufren toda clase de injusticias, se morían y se mueren de enfermedades evitables como la tuberculosis, la leishmaniasis y las derivadas de la desnutrición, y han estado por décadas completamente arrojados al capricho de las patronales y sus mediadores. “sus territorios y la propia riqueza natural resignificada en “recursos explotables”, se han valorizado y convertido en medios tanto para el capital transnacional, como para la construcción de poder hegemónico dentro de la geopolítica global”

A desalambrar, el territorio es nuestra vida

A modo de conclusión
El camino de la recuperación es lento y será lento. No se pueden recuperar 500 años en un par de décadas. Sobre todo cuando los principales elementos que sustentan el saqueo permanente dependen de un sistema de producción que pese a sus crisis siempre se reconforma y vuelve con mas fuerzas. El capitalismo y sus esbirros, es decir las multinacionales y los Estados y sus fuerzas represivas no están muy de acuerdo con que la visibilizacion de las clases subalternas pase de las meras declaraciones de derechos. En Argentina por ejemplo mientras desde el Estado nacional se levantan banderas de inclusión y progresismo intercultural, se abre la puerta para la Megamineria y se posibilita la reprimarización del sistema productivo vía el favorecimiento para que se den las condiciones del monocultivo de la soja; ambas cosas atentan contra la defensa del territorio ancestral al necesitar permanentemente la ampliación de fronteras de posibilidades productivas que garanticen las ganancias de multinacionales y empresarios afines a los gobiernos nacionales y provinciales.
Pero incluso en este escenario pueblos originarios, como los Qom, y otros grupos en lucha desarrollan un constante esfuerzo para recuperar, aunque sea en cuentagotas, aquello que les fuera arrebatado o eso que necesitan y no les brindan; su constitución en movimiento sociales los hace ser visibles para la sociedad, lo cual va planteado nuevos escenarios a partir de la recepción que hacen el resto de sus conciudadanos de las acciones llevadas a cabo por el movimiento, su apreciación de las mismas y el partido que se puede llegar a tomar a partir de esto; el impacto en los medios de comunicación suele ampliar el horizonte de aceptación del movimiento, como sucedió con el acampe Qom en plena avenida 9 de Julio de la capital Argentina, e incluso conseguir algún tipo de ayuda a raíz de la difusión mediática. Pero a su vez la constante variación que promueve la salida y entrada de datos e información en interacción con el medio ambiente va generando un proceso de Autopoíesis que retroalimenta, en general, la perspectiva de acción de estos movimientos, además de ponerlos en contacto militante con otros movimientos sociales, reivindicativos, gremiales o políticos. Aunque quizás, tomando como ejemplo Argentina, el mayor “debe” de los movimientos es la posibilidad necesaria de entrelazarse con el resto, para constituirse en un alternativa de futuro que sea visible para sí y para el resto de la sociedad, pero ya dejando de lado una posibilidad meramente utópico, para poder transformarse en una idea fuerza que se exprese posteriormente en líneas de acción conjunta. Para ello no deberán ser tenidas en cuenta las diferencias entre los movimientos sino conseguir un avance a partir de las coincidencias. La viabilidad de una propuesta emancipatoria para ser presentada a la sociedad depende de la conjunción entre todos aquellos que forman parte de las clases subalternas que debieran constituirse en uno solo y potente movimiento social general. Una tarea nada sencilla que genere la resistencia diaria a la propuesta del sistema capitalista y la vigilancia de mastín de los Estados.
El pueblo Qom en su lucha , por mejor condiciones de vida, restitución territorial y aceptación pluricultural debiera ser acompañado, mas allá de las adhesiones por el resto de quienes se encuentran, de una manera u otra en situación de opresión, represión, explotación o exclusión, pero no de modo simbólico sino a partir de la creación de mecanismos de acercamiento. Las posibilidades existen, la viabilidad dependerá de la articulación y la lucha diaria.

Bibliografía
o Aguirre Sala, Jorge Francisco (2004) Revista Electrónica de Pensamiento moderno edición Marzo 2004.
o Burguete Cal y Mayor, Araceli (2010) “Autonomía: la emergencia de un nuevo paradigma en las luchas por la descolonización en América Latina” en González, M.; Burguete Cal y Mayor, A. y Ortiz, P. (Coord.) La autonomía a debate. Autogobierno indígena y Estado plurinacional en América Latina, Quito, FLACSO.

o Ceceña, Ana Esther (2001), “La territorialidad de la dominación. Estados Unidos y América Latina”, Revista Chiapas N° 12, Ediciones Era, México. Citado en Wahren, Juan (2008) “Construyendo territorios: Corporaciones, movimiento social y proyectos autogestionados en Mosconi, Salta (Argentina)” en Mançano Fernandes, Bernardo (Org.) Campesinato e agronegócio na América Latina: a questão agrária atual, San Pablo, CLACSO-Expressão Popular.
o Giarraca, Norma (2008) “Apuntes para una sociología de las emergencias: el campesinado y las poblaciones indígenas en la lucha por el territorio y bienes naturales, en Argentina” en Vacaflores y Lizárraga (Coord.) La persistencia del campesinado en Latinoamérica. Bolivia: Jaina/Plural.
o Kly, Y. N. y Kly, D. (eds.) 2001 In Pursuit of the Right of Self Determination: Collected Papers and Proceedings of the First International Conference on the Right of Self-Determination (Atlanta: Clarity Press). Citado por Toledo Llancaqueo, Víctor (2005) “Políticas indígenas y derechos territoriales en América Latina: 1990-2004. ¿Las fronteras indígenas de la globalización?” en Dávalos, Pablo (Comp.) Pueblos indígenas, Estado y Democracia, Buenos Aires, CLACSO.
o Lam, Maivan Clech 2000 “Remembering the country of their birth: indigenous peoples and territoriality” in Journal of International Affairs (USA) Vol. 57, N° 2. Citado por Toledo Llancaqueo, Víctor (2005) “Políticas indígenas y derechos territoriales en América Latina: 1990-2004. ¿Las fronteras indígenas de la globalización?” en Dávalos, Pablo (Comp.) Pueblos indígenas, Estado y Democracia, Buenos Aires, CLACSO.
o Melucci, Alberto (1994) “Asumir un compromiso: identidad y movilización en los movimientos sociales” en Zona Abierta, N° 69, Madrid.
o Melucci, Alberto (2001) “¿Qué hay de nuevo en los ‘nuevos movimientos sociales’?”, en Lasaña, C. y Guefield, J. (Ed.) Los nuevos movimientos sociales. De la ideología a la identidad, Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
o Santos, Boaventura de Sousa (2000) A crítica da razao indolente. Contra o desperdício da experiencia, Cortez Editora, Sao Paulo. Citado en Wahren, Juan (2008) “Construyendo territorios: Corporaciones, movimiento social y proyectos autogestionados en Mosconi, Salta (Argentina)” en Mançano Fernandes, Bernardo (Org.) Campesinato e agronegócio na América Latina: a questão agrária atual, San Pablo, CLACSO-Expressão Popular.
o Tarrow, Sidney (2009): El poder en movimiento. Los movimientos sociales, la acción colectiva y la poltica. [Caps. 5, 7 8 y 9]. Alianza, Madrid.
o Toledo Llancaqueo, Víctor (2005) “Políticas indígenas y derechos territoriales en América Latina: 1990-2004. ¿Las fronteras indígenas de la globalización?” en Dávalos, Pablo (Comp.) Pueblos indígenas, Estado y Democracia, Buenos Aires, CLACSO.
o Touraine, Alain (1995) Cap. 6: “Los movimientos sociales”, en La producción de la sociedad, UNAM, México.
o Wahren, Juan (2008) “Construyendo territorios: Corporaciones, movimiento social y proyectos autogestionados en Mosconi, Salta (Argentina)” en Mançano Fernandes, Bernardo (Org.) Campesinato e agronegócio na América Latina: a questão agrária atual, San Pablo, CLACSO-Expressão Popular.
o Zibechi, Raúl (2011) Cap. 2: “De los movimientos a las organizaciones” en Política & Miseria. La relación entre el modelo extractivo, los planes sociales y los gobiernos progresistas, La vaca, Buenos Aires.

marcelo guerrero roman

marce_lamarque@hotmail.com

segui recorriendo bajoelparral.wordpress.com
aa fli

Unicef: Niños y niñas mapuches principales víctimas de la violencia policial en Chile


A través de un comunicado difundido este martes, UNICEF, sostuvo que el creciente ambiente de conflictividad y violencia entre agentes del Estado y comunidades indígenas puede generar impactos permanentes en el desarrollo de los niños, las niñas y los adolescentes.

El organismo de Naciones Unidas destacó la denuncia presentada por la Defensoría Penal Pública, en la Fiscalía Militar de Angol, 608 kilómetros al sur de Santiago, por los hechos ocurridos en la comunidad de Temucuicui, el pasado 20 de abril, donde, entre otros, resultó herido un adolescente de 16 años de edad a consecuencia de un impacto de perdigones.

Efectuó un llamado a todos los sectores involucrados a establecer mecanismos que permitan resguardar y proteger especialmente los derechos de la infancia y la adolescencia en los operativos policiales “por el grave impacto que estas situaciones tienen en sus vidas y les aseguren las condiciones para su pleno desarrollo”.

Unicef hizo hincapié en la necesidad de que todas las partes involucradas, especialmente aquellas llamadas a velar por la plena vigencia del Estado de Derecho, actúen estrictamente dentro de sus funciones y velen por la promoción, respeto y garantía de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

El pasado viernes, dirigentes mapuche denunciaron que más de un centenar de policías allanaron al menos quince viviendas de la comunidad Temucuicui, en el sur de Chile, acción que dejó a niños y personas adultas heridas con perdigones disparados por carabineros.

Según el lonko (jefe), Víctor Queipul, los policías ingresaron violentamente disparando a mansalva a la comunidad “no traían ninguna orden de un tribunal para realizar el allanamiento, y al menos dos niños resultaron heridos con perdigones e igual números de adultos”.

El procedimiento policial se llevó a cabo pocas horas después de registrarse una nueva quema de camiones en La Araucanía, en el ayuntamiento de Collipulli.

Los mapuche mantienen una lucha en esa región por la restitución de tierras que ellos consideran ancestrales y que hoy están manos de empresas agrícolas y forestales.

Fuente: Librered