Scioli y Macri , dos caras de una misma moneda


No tan distintos
No tan distintos

Daniel Scioli y Mauricio Macri se enfrentaran en un mano a mano histórico en el balotaje por la primera magistratura argentina para determinar quien sucederá a Cristina Fernández, la actual mandataria nacional, a partir de diciembre en la conducción de los destinos de la nación.

A simple vista, una obviedad, los dos candidatos están enfrentados políticamente, y supuestamente encarnan proyectos distintos. En los últimos años Scioli ha apoyado todas las medidas de los Gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, mientras que Macri  prácticamente no ha apoyado ninguna. Sin embargo, ambos comparten un recorrido de vida parecido: provienen de familias de empresarios y, hasta que irrumpió el kirchnerismo en 2003, eran liberales y con una estrecha relación política y de amistad con el ex mandatario Carlos Menem que gobernó el país entre 1989 y 1999.

Scioli nació en 1957 en Buenos Aires, hijo del dueño de una famosa casa de electrodomésticos y accionista minoritario de un canal de televisión. Macri lo hizo dos años después en el seno de una familia más rica. Nació en Tandil, municipio de la provincia de Buenos Aires en el que su madre tenía tierras. Su padre es un poderoso empresario de la construcción que también hizo negocios en la industria del automóvil y el correo oficial y estuvo vinculado a onerosos contratos con el Estado argentino a partir de la década de los 80 como así también durante la época de las privatizaciones en los 90.

Scioli se hizo famoso en las décadas de los ochenta y los noventa como campeón mundial de lanchas, una disciplina que interesaba muy poco a los argentinos pero que la cadena de televisión de su padre difundía día y noche. Macri se hizo conocido en 1991, cuando trabajaba en las empresas de su padre y fue secuestrado por una banda de delincuentes y policías. Estuvo 14 días en lo que él define como “un ataúd” hasta que su padre pagó el rescate. Scioli había negociado en 1977 la liberación de su hermano, secuestrado por la guerrilla peronista Montoneros.

El principal candidato opositor también cobró fama por el deporte. En 1995, entre recelos con su padre por la gestión de las empresas, emprendió una carrera aparte: se postuló a presidente de Boca Juniors y ganó las elecciones. En 12 años logró que Boca obtuviera dos de sus tres títulos mundiales.

En 1997, el mencionado entonces presidente argentino Carlos Menem, un peronista transformado en neoliberal, invitó a Scioli a sumarse a su partido y ese año fue elegido diputado. Macri anunció su ingreso en política en 2001. En 2003 creó su propio partido, Propuesta Republicana (PRO), y perdió los comicios a jefe de gobierno de Buenos Aires. Ese año Scioli fue elegido vicepresidente de Argentina, como número dos de Néstor Kirchner, que hizo girar el peronismo hacia el centro- izquierda.

Desde hace ocho años, Macri gobierna la capital argentina, donde vive el 7% de los argentinos, y Scioli administra la provincia de Buenos Aires, distrito separado del primero, tan extenso como Italia y que concentra al 39% de los habitantes de este país. Macri, ingeniero de toda la vida, está procesado por presunto espionaje. Scioli, graduado en mercadotecnia hace menos de un mes, casi al mismo tiempo se libró de una causa sobre supuesto enriquecimiento ilícito en la que no llegó a estar imputado. El kirchnerismo los separó en estos 12 años, pero vienen de mundos similares y se definen como buenos amigos.

Ambos comenzaron su campaña para el balotaje alrededor de las 21hs. del domingo 25 de octubre pasado tan solo tres horas después de cerrados los comicios y cuando aún no había datos oficiales. Sus estrategias han sido muy claras desde el primer momento de conocidos los resultados y en las primeras 48 horas post primer vuelta.

Scioli buscara despegarse del kirchnerismo que lo ungió como candidato a regañadientes (no tenían un candidato propio  al que le dieran los “números” para postularse) sobre todo a partir de la catastrófica derrota del Frente para la Victoria en la provincia  de Buenos Aires, bastión gobernado por el peronismo de 1987 donde se presentaba como candidato a gobernador uno de los principales exponentes del kirchnerismo a la sazón Jefe de Gabinete del gobierno de CFK, Aníbal Fernández. Su declaración sobre que a partir de ahora será “más Scioli que nunca” hablan de la nueva estrategia del candidato de alejarse del pesado lastre del grupo que gobierna. Scioli emulara al macrismo buscando un perfil de mayor dialogo e incluso ha propugnado la realización de un debate entre los dos candidatos de cara al 22 de noviembre aun cuando él fue el único que falto en el anterior debate al que concurrieron todos los presidenciables.

Mientras tanto, Macri vive una pequeña primavera a partir de los resultados del domingo porque mas allá de haber sido derrotado en primera vuelta, la diferencia fue mucho menor  a la esperada y además cuenta con el resonante triunfo de María Eugenia Vidal, su vice jefa de gobierno en la Ciudad de Buenos Aires, quien gano la gobernación de la provincia de Buenos Aires y será la primera mujer en conducir los destinos de la provincia económicamente  mas importante del país y el distrito con mayor caudal electoral de todo el territorio. El candidato de “Cambiemos” buscara potenciar la imagen de Vidal como representación del estilo que deberá signar la política en el próximo lustro. Macri se peronizara en estos días de campaña buscando captar, sobre todo, los votos que obtuviera Sergio Massa quien fue el tercer candidato más votado (21%) en la primera vuelta.

Resta saber que harán quienes votaron a los otros candidatos en primera vuelta, además de Massa, Del Caño y Rodríguez Saa quienes, seguramente, no podrán influir demasiado en sus electores de cara al balotaje tomando en cuenta que se ha demostrado claramente que en Argentina los votos no son transferibles y que no permanecen cautivos. Antes bien, el electorado argentino parece dar señales  de la búsqueda de un nuevo modelo en las formas de ejercer los cargos políticos buscando alejarse de la formas confrontativas y de constante división  entre quienes apoyan y quienes no, que han signado al kirchnerismo. La inclinación pareciera ser hacia alguien más moderado en sus discursos y estilos y hacia el fortalecimiento de esa imagen apuntaran ambos candidatos. Lo que no parece vislumbrar el electorado, y pasa desapercibido para muchos por acción u omisión, es que la moderación de Scioli y de Macri comenzara con la política para luego, probablemente, trasladarse a la economía dando un giro hacia el neoliberalismo tan temido.

Quienes mas festejaron el domingo tras la elección fueron los nostálgicos de los 90 pues los dos candidatos que disputaran el balotaje guardan una estrecha relación desde lo afectivo y lo ideológico con el menemismo que destruyo los cimientos productivos del país e instalo la mayoría de los males que hoy aquejan al país como la inseguridad social, el narcotráfico y la precarización laboral. Macri y Scioli, Scioli y Macri no son ajenos a estas definiciones. Son dos caras de la misma moneda.

Marcelo Guerrero Roman

marce_lamarque@hotmail.com

@marcemontecrist

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Sociedad civil e integración regional: perfiles, tendencias, desafíos


La búsqueda de alternativas ¿Adónde va América Latina?

¿Qué caminos se presentan para transitar en la actual coyuntura sin caer en optimismos fáciles pero tampoco en clausuras de lo alternativo? Bien podrían ser éstas las preguntas marco que nos guían en este trabajo y que han acompañado tantas reflexiones y perspectivas. Y es que frente a la impresionante magnitud de cambios sociales que se registran -y se aproximan- tanto en el plano global como regional, puede estipularse como premisa que las dudas e interrogantes sobre el futuro de la sociedad uruguaya, más que nunca antes, ya no pueden ser respondidas desde un ángulo de reflexión que fije solamente, coordenadas locales. A los efectos de la realidad social uruguaya, la tarea de integrar a la reflexión conceptos que den cuenta de realidades sociales que trascienden los límites del Estado-nación, se hace imprescindible. Particularmente cuando la crisis más profunda que se ha experimentado -y la notoria desesperanza social que acompaña este proceso- sugiere salidas para el país que, ya sea por su propia fragilidad como por la creciente y asimétrica interrelación global, exceden la capacidad local de generar cursos de acción más o menos autónomos. Además, el fin de un patrón de acumulación1 sin duda se está evidenciando en toda la región, a la vez que aquí y allá se observan exploraciones, búsquedas que abren nuevos e inciertos horizontes de posibilidades. Entre estos horizontes está justamente la generación de una dinámica de integración regional, que progresivamente involucre a toda América Latina, pero que al mismo tiempo, se constituya en un proyecto de sociedad realmente alternativo. Y esto debe marcarse con énfasis, porque los proyectos de integración pueden ser tan socialmente excluyentes como el modelo impuesto en las décadas pasadas. Como es presumible, analizar este tema desde un ángulo de observación que permita visualizar su potencial alternativo, es un emprendimiento que tiene todas las limitaciones de su vastedad. Por ello la propuesta que desarrolla este trabajo, es sobrevolar tan solo algunos ejes sociales de la temática. Esto es: un proyecto de integración supone un conjunto de ámbitos y actores sociales donde se especifica ese proceso. Un ámbito clave donde ocurre esto, puede llegar a ser el lugar de trabajo. Esto sucede, por ejemplo, en el caso de una planta industrial que cierra como consecuencia del nuevo posicionamiento de la transnacional de la que depende en la región y que apela -racionalidad instrumental mediante- a minimizar costos con otro despliegue espacial2. En este caso, la discusión, la reflexión sobre lo 1 La noción del modelo o patrón de acumulación se utiliza con relativa frecuencia para observar la modalidad que asume la dominación capitalista en un espacio-tiempo determinado. A nuestros efectos, lo principal es resaltar los actores dominantes, sus alianzas y articulaciones entre ellos y con el resto de la sociedad, que hacen posible el sostenimiento (o no) de un determinado patrón en el tiempo. 2 Un ejemplo que alcanzó notoriedad a mediados del año 2003, es el caso del monopolio privado que se generó con el mercado nacional de cervezas. La absorción de Quilmes Industrial S.A. (de Argentina) que controlaba la Fábrica Nacional de Cerveza, por la transnacional AMBEV (de Brasil más capitales de la francesa Danone) que ya controlaba Cervecería y Maltería Paysandú y Compañía Salus (cerveza Patricia) desde el año 2000, tuvo como consecuencia el cierre de la producción en la planta de Paysandú por innecesaria. Esto es explicable dentro de la estrategia empresarial de minimizar costos subregionales y ganar escala continental (Véase por ejemplo, América Economía, octubre 2003). 30 Alfredo Falero que ocurre, hace entrar la temática de la integración en la cotidianeidad. En casos como éstos, una temática que parece ajena, que se presenta rodeada de tecnicismos sobre inversiones, movilidad del capital e intercambio comercial, se la comienza a percibir de una forma más cercana -aunque obviamente desde una consideración negativa- ante la pérdida de la inserción laboral. Sin embargo, éste es un ámbito coyuntural y no es el aspecto que queremos desarrollar en este artículo. Porque la temática también se especifica en otros ámbitos de la sociedad con carácter más permanente. Sobre ellos, a nuestro juicio, no se ha profundizado pero se convierten en relevantes en una dinámica de construcción regional. Pero antes de entrar en ellos, es preciso fijar algunas coordenadas conceptuales que nos guíen en ese recorrido. 2. Horizontes conceptuales PENSAR EL ESPACIO GEOGRAFICO – Se verá a lo largo de este artículo, que nuestra problemática se transforma en el punto de cruce de múltiples planos de análisis. En principio, toda la temática sobre globalización, integración regional y movimientos sociales confluye en la exigencia de construir, según expresión de Zemelman (1992), desde una totalidad dialéctica. Por ello lo que sigue, debe considerarse como una síntesis apretada de una temática de enorme alcance. Dentro de los fundamentos conceptuales, debemos hacer alusión a una discusión académica de fondo que no ha tenido aún mucho eco en el caso uruguayo. Se trata de la exploración de nuevos caminos que enfrentan las Ciencias Sociales, de la necesidad de reconsiderar algunas de sus premisas institucionalizadas. Sin duda, Inmanuel Wallerstein está entre quienes se encuentran empeñados en esta tarea de apertura de nuevos senderos de análisis crítico3. Entre las reconsideraciones que interesa destacar aquí, está el nuevo papel asignado al espacio y al tiempo y su lugar dentro de la propia teoría. Una dirección que apela a hacer más difusos los límites entre disciplinas sociales, lo que llevado a nuestro objeto de estudio, supone en particular, fronteras diluidas con la geografía humana. Y es que el espacio y sus representaciones sociales, la forma de experimentar el tiempo en la vida social, sugiere múltiples manifestaciones a tener en cuenta. Por ejemplo, las posibilidades crecientes de desplazamientos rápidos, supone una alteración drástica de espacio y tiempo. Esto deriva a su vez en nuevas sensibilidades, nuevas formas de experimentar la realidad, pero también, como demostraba Harvey (1993), permite visualizar la compresión del espacio-tiempo como una fuente de poder social. Entre las ideas capitales que marca este autor, deben situarse a modo de síntesis, 4 dimensiones convencionales, interdependientes de las prácticas sociales, que involucran el dominio del espacio (p. 202 y ss.): 1. Accesibilidad y distanciamiento, que refiere básicamente a la distancia como una barrera y su superación para la interacción humana. Refiere a costos de los flujos de bienes, dinero, personas, fuerza de trabajo, información, etc.4 2. Apropiación del uso del espacio, es decir como el espacio es ocupado por objetos (en sentido amplio, como casas o fábricas), actividades, individuos, grupos, clases sociales. Las representaciones serían “mapas mentales” del espacio ocupado. 3. Dominio del espacio -a partir de individuos o grupos poderosos- de la organización y la pro- 3 Debe recordarse su provocativo y ampliamente difundido “Abrir las ciencias sociales” (1996) de mediados de los años noventa, a su vez producto de un trabajo colectivo anterior, como uno de los mojones sociológicos de exploraciones subsiguientes. 4 Este es el punto que también examina Giddens (1994), entre otros. Sociedad civil e integración regional: perfiles, tendencias, desafíos 31 ducción del espacio mediante recursos legales o extralegales. Implica representaciones en forma de comunidad, cultura regional, nacionalismo, geopolítica. 4. Producción del espacio, en el sentido de nuevos sistemas de uso de la tierra, de construcción de infraestructuras para transporte y comunicación, de organización territorial, etc. y nuevas modalidades de representación mediante tecnología de información. Un comentario general que puede hacerse de la tipología anterior, es que el control del espacio, la disminución de barreras espaciales, es una estrategia inmanente al capitalismo. El capital se vuelve cada vez más móvil y abandona un país ante el menor riesgo. Si bien su movilidad no es enteramente libre ya que los estados todavía son capaces de colocar algunas regulaciones (Holloway, 2001), es crecientemente global. En la difundida posición de Negri y Hardt (2002), esa capacidad es básica para cristalizar la etapa actual de “imperio”, concepto que, a diferencia de la etapa anterior de “imperalismo”, se caracteriza por cristalizar un dominio sin fronteras, un régimen que abarca la totalidad espacial. Si estamos ante la conquista progresiva del espacio por el capital en todas sus formas, también debemos repensar nuevas alternativas para las sociedades latinoamericanas que consideren el tema del espacio. A nuestro juicio, caben aquí dos puntualizaciones que no aparecen en la tesis de Imperio pero que son necesarias para hacer posibles salidas para la región. En primer lugar, la expansión de las relaciones de producción capitalistas no implica necesariamente la desaparición de otras formas, sino, como ya estaba claro en el debate intelectual de los sesenta en América Latina, su articulación a aquellas. En segundo lugar, por más que el imperio no tenga un “centro” y se manifiesten en “flujos” que crucen el sistema, para América Latina es decisivo considerar la influencia histórica de Estados Unidos en los últimos tiempos a través de su intento de recolonizar el espacio en la región a través del ALCA. Agréguese finalmente que, de las cuatro formas indicadas anteriormente siguiendo a Harvey, nuestra línea de análisis nos va llevando a focalizar en el tercer punto. Es decir, el planteamiento refiere entonces a ese proceso de resignificación del espacio. Es decir como la gente va cambiando su percepción de nación, soberanía, territorio en función de un contexto de integración regional y en el marco, como explicamos, de mutaciones estructurales globales en curso. Las viejas ideas de nacionalidad están siendo interpeladas y están mutando. Se puede decir que, de alguna manera, las fronteras de la sociedad parecen ahora ensancharse incesantemente más allá de la nación. Por ello también el estudio de las alternativas sociales está cambiando. Es oportuno recordar que tradicionalmente la Sociología llegaba hasta los límites del territorio de un estado (excepcionalmente, se aventuró en alguna “sociología de las relaciones internacionales”), es decir –Wallerstein, nuevamente- los límites mentales de una sociedad coincidían con sus fronteras formales. Los múltiples flujos que atraviesan un territorio como parte del todo sistémico capitalista, nos llevan a replantear aspectos económicos, sociales y políticos.

EL MERCOSUR COMO PARTE DE UN PROYECTO LATINOAMERICANO – A partir de lo anterior, se ha visto como hasta las propias categorías de análisis fueron construidas con el marco implícito del estado-nación. Pero no se trató de una ceguera temporal. A nuestro juicio debe procesarse esa historia intelectual como parte de un paradigma que además de estadocéntrico, es eurocéntrico. La mirada eurocéntrica es una específica racionalidad cuya elaboración sistemática comenzó en Europa Occidental antes de mediados del siglo XVII, aunque algunas de sus raíces son sin duda más viejas (Quijano, 2000). La integran un conjunto importante de elementos, pero señalemos especialmente la reubicación temporal implícita de procesos sociales, de modo que lo no europeo es percibido como pasado. El economista egipcio Samir Amin (1989) indica que se presenta como un universalismo en el sentido 32 Alfredo Falero de que propone a todos la imitación del modelo occidental como única solución a los desafíos de nuestro tiempo. Agrega que las dos caras que se alimentan mutuamente, el atraso y el desarrollo, desaparecen bajo la fórmula “imitad al Occidente, que es el mejor de los mundos”. Si la primera premisa de señalamiento de alternativas sociales, era que inevitablemente se requiere un espacio geográfico ampliado más allá de los límites de los estados, aquí puede entonces extraerse una segunda premisa. Después de constatar esta inercia conceptual, es preciso repensar una alternativa no eurocéntrica de integración, en el sentido que considere que no hay “etapas” de maduración ni necesariamente un modelo a seguir ubicado en los países centrales5. Esto supone en primer lugar profundizar un proyecto regional alternativo con participación de la sociedad desde el comienzo. Por ello la refundación del Mercosur promovido a partir del triunfo de Lula en Brasil, también requiere la participación y el involucramiento de la sociedad. Vale recordar que el proyecto europeo recién se plantea este problema con fuerza en la década del noventa aunque sus inicios están en la década del cincuenta. En síntesis, es medular que el tratamiento no esté acotado al accionar de determinadas elites. Obsérvese que, por el contrario, ese es el proceso que se vino dando hasta el momento, de modo que cuando se habla de integración, se presupone con frecuencia que inevitablemente tiene que ver con decisiones tomadas por dirigencias económicas o políticas. Si la construcción de un proyecto regional se resuelve en el accionar de agentes económicos y políticos, en instancias que, además, no siempre son públicas, se va generando una normalización de un tipo de tratamiento restringido que va formando parte del sentido común. Por cierto, no se trata sólo de esta temática la que se encuentra alejada de la sociedad, pero en tanto supone un factor crecientemente clave para el futuro de Uruguay y de otros países, una construcción elitista de esta naturaleza se va configurando como una significativa oclusión de la ciudadanía, un cierre a la potencialidad de la participación, en suma un signo más de la reconversión de la democracia en mero instrumento de legitimidad y control. Esto nos lleva al tercer elemento conceptual: la importancia de la sociedad civil. Pese al aire polémico de la premisa, hacemos recaer en sus organizaciones, la potencialidad de incidir, redireccionalizar dinámicas muy poderosas. Pero obsérvese que decimos “potencialidad”, en el sentido de reconocer evidencias de desarrollo de determinadas condiciones, de una posibilidad aún no cristalizada y tal vez no cristalizable.

LA SOCIEDAD CIVIL Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA NUEVA SUBJETIVIDAD SOCIAL- Considerando las muchas caracterizaciones de sociedad civil, navegando entre las implicaciones de la pluralidad de acepciones a que ha dado lugar, debe partirse reconociendo que éste no es el lugar para zanjar disputas de sentido ni mucho menos incursionar en los vaivenes de su trayectoria como concepto. No obstante, es imprescindible señalar algunos elementos –de los que dimos cuenta con más profundidad en otros trabajos– a efectos de visualizar su operacionalización para nuestra propuesta. En cuanto a su pertinencia, dígase simplemente que no vemos por el momento una categoría más adecuada. Originariamente vinculado a las transformaciones sociales que caracterizamos como el surgimiento de la modernidad europea, el concepto no puede separarse de la abstracción analítica del contrato o pacto fundacional, pieza clave, como se sabe, de la construcción de Hobbes. Comenzaba a expresarse entonces a nivel teórico esa dicotomía con el Estado que terminará generalizándose. Hay una variación posterior –no una inflexión– con Locke que si bien utiliza al igual que Hobbes la 5 Por cierto, no se está sugiriendo que de la Unión Europea no se puedan extraer enseñanzas valiosas en cuento a la construcción de la integración. Simplemente se señala la necesidad de evitar copias fáciles. Sociedad civil e integración regional: perfiles, tendencias, desafíos 33 noción de sociedad civil como sinónimo de sociedad política, construye una distinción entre un orden social preestatal y el gobierno. Sociedad civil se encuentra ya constituida por la unión de los ciudadanos quienes en un segundo momento crean al Estado (Serrano, 1999). En esta corriente teórica existe un supuesto político territorial que es el Estado nacional -en ausencia del cual es impensable una relación mercado nacional – mercado internacional- y que hace posible la acumulación originaria. Esto supone una violenta producción política de los límites territoriales lo que hace adquirir a la soberanía estatal una función capital: “el soberano –la soberanía estatal- acumula sobre sí el terror colectivo a la muerte, descargando de tal peso a los sujetos que se someten a su ley” (Moya, 1984, p. 307). La relevancia que adquiere este concepto de soberanía, recorta sin embargo la naturaleza pulsional de cualquier movimiento que la supere. Se presenta en este entendido como limitante, fijador de una sociedad civil en el caso que entendamos a ésta desde una perspectiva de movimiento radical, al decir del filósofo Antonio Negri, de poder constituyente, entrelazado cuya coherencia, cuya radical apertura ontológica, está siempre en peligro (Negri, 1994, p. 46). Por otro lado, podemos rescatar otra línea teórica fundamentalmente trabajada por Gramsci, pero que reconoce más lejanos antecedentes en Hegel. La distinción hegeliana con el Estado reposa en el tipo de interés que le da origen: acciones que derivan de un interés de tipo general en el caso del Estado y acciones que derivan de un interés particular en el caso de la “sociedad civil”, la que de este modo, abarca la esfera económica y las necesidades materiales. Es cierto que en esta vertiente crítica, la discontinuidad puede establecerse mejor con Marx, no obstante, si nos atenemos al lugar que ocupa en su teorización, las alusiones y el sentido que se le atribuye sólo aparece en esporádicos vuelos teóricos que no le confiere una carga explicativa particular y que le hace perder relevancia en el conjunto frente a otras categorías explicativas. Especialmente puede rastrearse en el concepto de proletariado de Marx –en tanto abanico de clases o sectores de las mismas explotados y potencialmente sujeto de transformación- el fundamento del esquema que luego Gramsci retomará. Gramsci recuperará de Hegel como la dinámica de intereses particulares impone una evolución teórica y práctica de la cultura. Pero, sustancialmente, la sociedad civil no deja de ser un campo de disputa entre clases, un campo de disputa hegemónico, aunque la hegemonía no se ubique sólo en la sociedad civil sino también en el Estado. Aún así, puede señalarse que contrasta la modulación que el concepto recibió con Gramsci con relación al resto (Anderson, 1987/1988), pues visualizar un arco antihegemónico de transformación social, supone una contribución propia en el marco de un aparato teorético explicativo renovado ante el nuevo contexto social. En función de lo anterior, lo que particularmente debemos trasegar de él, tal como se analizó en trabajos anteriores, es la sociedad civil como ámbito de constitución de sujetos sociales, como arco de actores que promueven la subversión del orden establecido. Y en ese sentido es donde asume gran potencial la hegemonía como expresión nuclear de un proyecto estratégico, apropiación subjetiva y real de elementos de transformación social. Esto supone a su vez la posibilidad de fusionar elementos intelectuales y morales de agregados diversos que no pierden su identidad en un proceso dinámico, no siempre estructurado. Frente al predominio de la lógica dominante, la expresión nueva hegemonía formula el ámbito donde se configuran las prácticas encaminadas a modificarlo. Esto implica que la creación y apertura de opciones se manifiestan en aspiraciones creíbles y deseables que a su vez enriquecen las decisiones colectivas. No se trata aquí de caracterizar como se establece el consenso -especialmente el que imponen en contextos de socialización acríticos los medios de comunicación- ni las formas sutiles de represión en la sociedad actual, sino examinar como a partir de Gramsci se puede contar con una concepción crítica de sociedad civil en los comienzos de sociedades profundamente transformadas de comienzos del siglo XXI. Brevemente compendiado entonces, la alternativa liberal hunde sus raíces en la tradición jusnaturalista y considera la sociedad civil como una pluralidad atomística de individuos y grupos donde cualquier principio unificador es exterior a tal pluralidad. Las derivaciones de este planteamiento, es observar pura diversidad emanada de disolución de contenidos clasistas. Aún conscientes de la simplificación que supone dejar de lado la diversidad de posicionamientos, sin desconocer el actual contexto de dispersión del campo social, de creciente pluralismo de manifestaciones, sigue siendo útil identificar esta gran división entre dos grandes tendencias en permanente tensión: una visión más funcional al actual proyecto dominante y otra decididamente más crítica del mismo. Esta otra formulación de sociedad civil, próxima a la teorización gramsciana, involucra áreas como trabajo, salud, vivienda, etc. pero enlazadas como ámbito de constitución de un proyecto polí- tico y cultural alternativo. Convergen allí movimientos sociales u organizaciones sociales que promueven nuevos hechos políticos y culturales de trascendencia local o global. Se supone en este caso que a partir de las personas involucradas en tales agrupamientos, surgen nuevas formas de pensar y actuar contestatarias a los patrones dominantes. La significación de este espacio no debe buscarse necesariamente en la permanencia de los actores colectivos involucrados, ya que la inestabilidad es propia de la sociedad actual o en la claridad de sus objetivos, puesto que estos son resignificados permanentemente, sino en la cultura que a partir de la cotidianeidad se genera y promueve. Desde esta perspectiva, buscamos un conjunto de contribuciones que abonan lo que podemos llamar una “expansión de la subjetividad”, concepto voluminoso y lo suficientemente escurridizo sobre el que corresponde detenernos para afinar su conexión empírica en nuestro caso. En términos generales, llamamos subjetividad social a la asimilación de elementos racionales e irracionales, cognitivos, valorativos, etc. de la práctica social del actor que son rejerarquizados por éste y proporcionan formas de razonamiento. Muchos agentes en la sociedad construyen subjetividad social: medios de comunicación, organizaciones sindicales, organizaciones políticas, lugares de trabajo, el barrio, el club, la reunión informal, etc. Como se ve algunos corresponde al ámbito de la sociedad civil que desarrollamos anteriormente, otros al ámbito de lo político y otros al ámbito de la simple cotidianeidad. También supone una dinámica de interacción con doble dirección: internalización y externalización. Los individuos construyen su personalidad, se socializan con ideas, valores, etc. “interiorizando” elementos a la vez que “externalizando”, es decir compartiéndolos con otros6. Por eso decimos que es desde la experiencia cotidiana que se genera una trama latente, la capacidad de construir lo alternativo, una potencialidad de construir lo alternativo (Zemelman, 1992; León y Zemelman, 1997). Subyace al planteamiento entonces, que no puede pensarse la subjetividad como un producto universal, sino como expresión de grupos diversos, que potencialmente une organizaciones y movimientos sociales, y lo que a su vez orienta y organiza sus prácticas sociales. Esta subjetividad se transforma así en la base para la construcción de proyectos. Esta subjetividad también se construye sobre el significado de ideas como nacionalidad, patriotismo y soberanía, que de hecho conservan mucha vigencia y son parte de conflictos. No obstante en función de los cambios antes expuestos, también advierten de las fuertes contradicciones a que están sujetas en la actualidad. Claro está, nacer dentro de una sociedad supone valorar las relacio- 6 La relación entre el ámbito de la vida cotidiana y el conjunto de la vida social, ese proceso que implica lo que designamos como internalización y externalización, se resuelve distinto según la corriente teórica, pero de alguna manera, siempre implica una dinámica con ambos aspectos. Sociedad civil e integración regional: perfiles, tendencias, desafíos 35 nes sociales que operan allí a través de un conjunto de señas colectivas compartidas y que las diferencian de otras, pero aún tan poderosos sentimientos vinculados a un espacio específico son forzados a transformarse cuando operan mecanismos posnacionales tan fuertes como los actuales. La ruptura entre derechos y nacionalidad, una nueva articulación de aquellos, aparece entonces como un requerimiento especialmente en contextos de integración regional. De acuerdo a la perspectiva no eurocéntrica esbozada antes, esto es sustantivo y no meramente dependiente de la maduración del “proyecto” en un futuro indeterminado. Por el contrario, cualquier proyecto de integración mínimo que postule la disolución de barreras comerciales en el contexto global actual, debe integrar dentro del llamado “sentido común” los temas que hacen a la “dimensión social”. Llegados aquí, ya estamos en condiciones de profundizar en tres áreas de análisis donde se tratan de observar contradicciones que sugieren la necesidad de repensar derechos civiles, políticos y sociales no acotados a los límites de un estado-nación sino ampliados a contextos de integración regional. Las tres áreas problemáticas fueron desarrolladas en otros trabajos y aquí simplemente sintetizaremos algunos elementos: – Conexiones y lógicas de cooperación entre actores de la sociedad civil de países diferentes y capacidad conjunta de impulsar proyectos alternativos. – Movilidad de fuerza de trabajo, capacidad de asimilar la libre circulación de personas y modificación de actitudes y percepciones con relación a un espacio posnacional. – Redes en contextos de frontera y las áreas adyacentes y la potencialidad de neutralizar conflictos mediante la construcción de una subjetividad inclusiva. 3. Generación de redes regionales de cooperación Si consideramos como base del enfoque la sociedad uruguaya, diversos actores locales han avanzado desde de la década del noventa en la construcción de puentes de cooperación. En trabajos anteriores (2001 a y b), se ha desarrollado esta dinámica lenta, compleja de establecer redes o de abrir horizontes de actuación colectiva conjunta en el futuro. Son redes que se establecen paralelamente a la oclusión de la participación que se advierte en los estrechos canales institucionalizados. Por ejemplo, el Foro consultivo económico y social del Mercosur, fundado a partir de la ratificación de los acuerdos de Ouro Preto (1994) y puesto en marcha en la segunda mitad de los noventa para integrar la “sociedad civil”, ostenta un carácter consultivo que le otorga una lógica más bien decorativa. Pero como decíamos, se advierten caminos autónomos de encuentro. Si bien han participado en tales puentes ongs y diversas organizaciones de la sociedad civil, destacamos por su magnitud de convocatoria, el caso del movimiento cooperativo de viviendas de ayuda mutua (Fucvam) y el del movimiento sindical. Sin dejar de reconocer la problemática interna de este último que complica su accionar, ambos exceden estrictamente sus temas específicos de demanda para plantear líneas de fuga hacia lo alternativo dentro de la sociedad uruguaya. FUCVAM – En el caso de la Federación uruguaya de cooperativas de vivienda por ayuda mutua, se observa que sale explícitamente a la búsqueda de alianzas regionales potenciando contactos informales anteriores. En el caso Paraguayo se observaba que no había legislación de acceso a vivienda popular, a excepción de un fondo nacional de vivienda sin ninguna prestación efectiva y además corrompido. En Argentina existían reglamentaciones provinciales que regulaban el acceso a la vivienda de sectores populares y en Brasil pocas iniciativas estaduales, pero, al igual que el caso anterior, sin legislación nacional. Considerando esta heterogeneidad, nivelar hacia arriba los instrumentos de acceso a la vi- 36 Alfredo Falero vienda popular es calificado dentro del movimiento como “una preocupación hasta obsesiva” y ello supone la búsqueda de grupos con capacidad de organización en la sociedad civil de los países vecinos así como la construcción de nexos regulares con uruguayos afincados en el exterior. Se desencadena así un proceso de construcción de un tejido regional. En el caso de Brasil, la apuesta es con la Unión de movimientos de “moradía”, con bases en San Pablo, Belo Horizonte, Porto Alegre, lo que ha permitido la construcción viviendas por el sistema de ayuda mutua. En el caso argentino, se encuentra un interlocutor en el movimiento de ocupantes e inquilinos, movimiento surgido en el casco histórico de Buenos Aires que ocupaba hoteles y casas viejas y que ahora se transformó en la Federación de Tierras y Viviendas integrante de la CTA (Central Trabajadores Argentinos). Finalmente con Paraguay, los nexos surgieron con CIPAE (Comité de Iglesias para ayudas de emergencias) una ONG de Asunción con importante presencia, que aproximó y coordinó familias sin vivienda en situación de pobreza*. La evolución en la generación de programas participativos para la construcción de viviendas (con apoyos de ONG’s y del cooperativismo sueco) actualmente supone flujos con los países integrantes del Mercosur, pero también se ha ampliando a Bolivia y a algunos países centroamericanos. De ello se deriva que las acciones no están restringidas al seguimiento o el monitoreo de lo exterior o a la comunicación electrónica, sino a redes de intercambio concretas y fluidas que incluso suponen apoyos y presencias para acciones específicas concretas más allá del terreno de la vivienda, por ejemplo posturas públicas contra el ALCA. Un rápido balance sugiere pues, una actividad importante en la construcción de nexos regionales donde no sólo participa la dirigencia de Fucvam o de organizaciones pares y que, comparativamente con lo que en este plano existía diez años atrás, el tejido regional promovido es significativo.

EL MOVIMIENTO SINDICAL – Respecto a este actor, deben considerarse dos niveles de análisis, en tanto se observan lógicas diferentes: el nivel de las centrales sindicales y el de los sindicatos. En cuanto al primero, los nexos formales originales deben rastrearse a 1986, cuando impulsada por la ORIT (Organización Regional Interamericana de Trabajadores) se creó la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (en adelante, CCSCS). Como algunos analistas indicaron, esto no es menor si se tienen en cuenta las diferencias político-ideológicas entre las centrales sindicales, las que existen entre las cuatro economías y la total ausencia de experiencias anteriores (Portella de Castro y Wachendorfer, 1998). La verdadera dinámica de la Coordinadora se da, sin embargo, en la década del noventa con la consolidación del Mercosur. Comienzan a notarse entonces las afinidades ideoló- gicas –no necesariamente estratégicas- entre el PIT-CNT, la CUT de Brasil y la CTA de Argentina. Un rápido balance de las cumbres anuales (desde 1999 en Montevideo), concentraciones públicas conjuntas (desde el 1º de mayo de 1995) más la notoria incapacidad de generar acciones colectivas comunes, muestra un despliegue que puede calificarse de no sistemático y modesto en cuanto a resultados concretos. Algunos juicios sindicales críticos incluso apuntaban directa y tempranamente a la casi inutilidad de centrarse en eventos como las reuniones y cumbres sindicales en el sentido que hay problemas que no pueden resolverse desde la superestructura de una coordinación de centrales sindicales. En una perspectiva general, se ha apuntado a la inmadurez del proceso, pero especialmente nos parece significativo señalar, además de las diferencias estratégicas, una lógica de clase en tensión con una lógica nacional. En cuanto a la participación de las centrales por canales institucionales, lo más relevante fue la llamada “Declaración Socio-Laboral del Mercosur”, finalmente aprobado por el Grupo Mercado

* Fuentes: Entrevistas a Javier Vidal, de FUCVAM, Mdeo, 08/02/01 y 20/08/02, y a Cristina Vila, de CIPAE, Asunción, 24/05/01. Sociedad civil e integración regional: perfiles, tendencias, desafíos 37 Común y el Consejo Mercado Común (que incluyó a los presidentes de los 4 países) en diciembre de 1998. Sin embargo, considerando que no tiene carácter sancionador –lo cual era conocido antes de su aprobación- estrecha su carácter vinculante, “pues no posibilita su utilización para penalizaciones económicas a los países signatarios, como pretendían las centrales sindicales” (Barbiero y Chaloult, 1999b). Sobre la base de este diagnóstico muy general, se puede decir que se estuvo lejos de dar una respuesta regional a los problemas de los trabajadores. A un nivel de estrategia general, la débil capacidad en cristalizar movilizaciones da cuenta de la complejidad de la coordinadora para establecer otros cursos de acción. Esto supone que en un escenario de un nuevo impulso al Mercosur -y más aún en la dinámica impulsada por Estados Unidos hacia el ALCA- la participación de la sociedad civil requiere canales y una organización más efectiva. Algunas protestas contra el ALCA junto a diversas organizaciones como ATTAC, van por ese camino pero aún se está lejos de constituir una inflexión sociohistórica regional. El segundo nivel de análisis son los sindicatos de ramas de actividad específicas, que ostentan un mayor dinamismo y un relativo nivel de autonomía que es preciso ponderar en sus potencialidades. Las diferencias con el ámbito anterior, pueden marcarse en la menor complejidad de la coordinación (ya que hay una temática común de base), lo que supone un intercambio más fluido, por ejemplo en cuanto a reconocer la configuración que asumen las empresas del sector en la región así como sus estrategias. Por ejemplo, si se trata principalmente de transnacionales o de grupos locales con despliegue regional y si las perspectivas de futuro suponen la concentración y cierre de plantas por ejemplo o la movilidad intrarregional de instalaciones, etc. De todos modos, existen obstáculos vinculados al plano organizativo o de posicionamientos generales; en otras ocasiones los problemas inmediatos no son similares y esto neutraliza posibles concreciones conjuntas más efectivas. Por ejemplo, en el área estatal, la privatización de áreas – frecuentemente con consecuencias de flexibilización y desregulación laboral- se dan temporalmente en forma escalonada en países vecinos lo que divide las preocupaciones inmediatas y dificulta las coordinaciones. En el plano estricto de la construcción de la subjetividad regional, debe considerarse que estamos hablando de un plano de actuación de una dirigencia con más distancia de la base que en el caso anterior de Fucvam, lo cual indica que el involucramiento hacia una conciencia regional de los trabajadores también es menor. Existe de todos modos un problema complejo a marcar: en la medida que conexiones más efectivas siempre suponen aumentar reuniones, viajes, encuentros entre dirigentes de distintos países, es decir instancias que la comunicación electrónica no suplanta, se termina separando más al dirigente del entorno de los trabajadores. Se da incluso una diferenciación funcional adicional respecto del resto de dirigentes: aquellos que se encargan del MERCOSUR o del ALCA con relación a los que se ocupan de otras temáticas. No obstante, siempre pueden desarrollarse mecanismos que limiten este distanciamiento y especialización. Comparativamente, en el caso de FUCVAM, esto en parte se matiza no solo con una problematización de la relación base y dirigencia distinta, sino por un sistema de pasantías -que suponen visitas de pequeños grupos por un período entre 5 y 10 días y que involucra a cooperativas concretas- y que permiten un mayor intercambio de experiencias y genera contactos posteriores. Por ello, debe agregarse en el rubro de los desafíos pendientes del movimiento sindical, el articular más metódicamente los nuevos horizontes (Mercosur y su ampliación, ALCA o ambos) lo que exige capacitación y reflexión más allá de las dirigencias y un interrelacionamiento más fluido con otras organizaciones. 38 Alfredo Falero 4. Movilidad geográfica de fuerza de trabajo y subjetividad social Como señalan Lash y Urry (1998), la movilidad es responsable del cambio por el que las personas vivencian el mundo moderno, y cambian sus maneras de subjetividad y de sociabilidad. Pero especialmente a partir de los ya mencionados aportes de Antonio Negri y Michael Hardt (2002) que han considerado que las migraciones tienen el potencial de desarrollarse y ser visualizadas como luchas de resistencia, el tema adquiere una nueva significación. Este eje de análisis, que profundizamos en otro lugar (Falero 2002a), da cuenta de como los cambios globales colocan al inmigrante como una figura clave. Mientras se refuerzan los intentos –frecuentemente frustrados- de controlar las rutas del “éxodo”, comienza a establecerse ese eje de reivindicación de ciudadanía universal que abre la posibilidad de reapropiación del espacio. Señalamos a partir de lo anterior, algunas derivaciones sociales más inmediatas en contextos de integración regional. Si frente a los procesos de movilidad de personas a escala mundial y regional, se va constituyendo una subjetividad que se imprime de una carga de racismo y xenofobia7, muchas veces encubierta, estamos ante una exacerbación de la tendencia a la segmentación social. En un contexto como el señalado, cualquier expresión colectiva de transformación social desde la sociedad civil, puede verse rápidamente segmentada y en tanto ello, disolver su potencia. Por ello lo que está planteado es que otra subjetividad -producto de asumir el nuevo nomadismo y de rechazar la expansión de guetos- puede constituirse como alternativa de subjetividad regional. Claramente el caso Uruguayo actual es de emigración y poco atractivo incluso para la inmigración regional, como la proveniente de la zona andina que si bien existe, es mejor (por ejemplo, se estima unos 2.500 peruanos en Montevideo). No obstante, lo principal a considerar es que esta situación no tiene porqué ser permanente ni que la región, aún con todas sus dificultades, sea una excepción a desplazamientos –formales e informales- de fuerza de trabajo no calificada como los observados en Buenos Aires en los últimos años provenientes de Paraguay, Bolivia, Perú y Ecuador. Por otra parte, Uruguay tampoco fue ajeno al movimiento de trabajadores indocumentados brasileños que en el norte y este del país se encontraron en condiciones laborales de sobreexplotación8. Esto es, ni escapamos a ese cuadro de nomadismo transfronterizo actual, ni debe creerse que tras ese imaginario edulcorado de la “especificidad” uruguaya, no se esconden también posturas xenófobas, aunque probablemente controladas en función de la escasa magnitud del fenómeno en un pequeño país con crisis profunda9. Recuérdese que, de la misma manera, la sociedad uruguaya fue admitiendo progresivamente en los hechos, la existencia de una creciente exclusión social sin que esto pesara excesivamente en la subjetividad social como para volverse inadmisible. Considerando tendencias posibles de futuro y lo que esto significa en términos de construcción de subjetividad social, está claro que una alternativa desde la sociedad civil tampoco puede obviar esta dimensión bajo el miope deslinde de que no es un problema local. Esto es especialmente válido considerarlo tanto en el escenario de una refundación del proyecto MERCOSUR y su amplia- 7 Racismo y xenofobia designan cosas diferentes, el primero el rechazo ante el extranjero, el segundo el rechazo a grupos que se le atribuyen diferencias físicas o biológicas. Pero ambos tienen una misma base de sobreestimación de lo propio y rechazo del “otro”, construida culturalmente. 8 Actualmente sucede en el corte de eucaliptus, hace algunos años en el ámbito de la construcción (siendo entonces preocupación del sindicato de esa rama de actividad). 9 A veces estas posturas provienen del propio partido en el gobierno. El subsecretario del interior, Daniel Borrelli (Foro Batllista) afirmó claramente la necesidad de evitar la inmigración de peruanos, ecuatorianos y bolivianos, señalando que “esta gente está compitiendo con los nuestros” (Brecha, 20.09.02). Sociedad civil e integración regional: perfiles, tendencias, desafíos 39 ción, o cualquier otro proyecto de integración incluyendo al ALCA10. En cualquier caso, entender la dimensión de libre circulación de trabajadores y la igualación de derechos como un factor de integración, supone asumir las nuevas realidades globales. Recientemente se dio un paso importante en tal sentido con el Acuerdo que permitirá que los habitantes de los cuatro paises del Mercosur, más Bolivia y Chile, puedan pedir la residencia en cualquiera de estos países y tener los mismos derechos que los ciudadanos del país receptor11. Esto facilitará la regulación de ilegales pero no soluciona un problema de fondo que hace a la integración social. La fragmentación, el gueto, las infinitas identidades contrapuestas, es una política buscada desde el poder y no necesariamente lo anterior signifique su fin. Por ello la construcción de instancias supranacionales que favorezcan la igualación y cumplimiento de derechos hacia arriba en todos los países miembros del acuerdo (viejo reclamo del movimiento sindical) es un desafío a considerar en el futuro inmediato en el camino hacia un proyecto de integración alternativo y una subjetividad social en tal sentido. 5. Espacios de fronteras en contextos de integración Las zonas de frontera constituyen por su especificidad en cuanto zona de cooperación o de conflicto, la tercera dimensión a analizar en el cruce entre sociedad civil e integración regional. En primer lugar, las dinámicas fronterizas y su cotidianeidad, muchas veces desdibujan las líneas de separación entre estados generando espacios de múltiples interacciones. No obstante, los casos son visiblemente diferentes entre sí. En un análisis reciente (Falero, 2002b), donde se comparó la frontera mexicano-estadounidense –debe recordarse, en el contexto del Tratado de Libre Comercio (TLC)- con situaciones de frontera dentro del Mercosur, como Foz de Iguacu – Ciudad del Este y Chuy-chui, encontramos problemáticas significativamente diversas pero también aspectos en común. La puesta en práctica del TLC en 1994 contribuye a la movilidad del capital mediante la eliminación de aranceles entre los tres países en un período de quince años y la reducción de los riesgos asociados con la inversión extranjera directa a través de nuevos derechos (Robinson, 1996). Sin embargo es un bloque donde las fronteras internas siguen pesando rigurosamente en especial para evitar el ingreso de personas a Estados Unidos. En la frontera con Estados Unidos, un caso paradigmático es el de Ciudad Juárez – El Paso. En la primera, la población pasó de 800 mil a casi 2 millones de personas, a partir del fuerte desarrollo de la maquila12. Se basa en terribles condiciones de trabajo pero que igualmente sugiere una posibilidad de empleo, por ejemplo para mujeres jóvenes provenientes de hogares rurales crónicamente 10 Ya hay antecedentes en esa dirección. En el “Primer Encuentro Sudamericano de la Sociedad Civil” desarrollado en Quito entre el 14 y el 16 de agosto de 2002, se concluyó con la creación de una red para defender los derechos de migrantes, refugiados/as y desplazados/as. Asimismo, se propone que los gobiernos garanticen la migración intrarregional en los países de América del Sur (ALAI, América Latina en Movimiento, 20.08.02, http://alainet.org). 11 Considérese los 400 mil brasileños en Paraguay, las decenas de miles de bolivianos y paraguayos en San Pablo y en Buenos Aires y se tendrá una idea de la magnitud del problema. Véase Correio Sindical Mercosul Nº 139, 30.11.02 al 07.12.02. 12 Ciertamente Ciudad Juárez no es el único caso posible. Por ejemplo, es importante también el caso de Tijuana y sus maquilas al que puede calificarse como un gran campo de concentración de la economía globalizada (Eduardo Subirats, Brecha 16.02.01). Se trata de “masas empobrecidas, étnicamente estigmatizadas en una sociedad ostensiblemente racista”, que carecen de derechos y que cuando quieren organizarse, no se duda en “el empleo del chantaje legal, las intervenciones militares y las detenciones ilegales, la tortura e incluso la desaparición”. 40 Alfredo Falero pobres. Este tipo de crecimiento es estimulado por la macrorregionalización que, paralelamente como señala John Saxe-Fernández, profundiza las divisiones regionales al interior de México (2001). En este contexto, el proceso de construcción identitaria de los mexicanos a ambos lados de la frontera es complejo, ya que muchos méxico-americanos construyen su identidad no sólo con relación a los llamados “anglos”, sino también con relación a los propios mexicanos. Por ejemplo, refieren a la gente “que viene del sur”, como teniendo una clara ascendencia indígena, y los describen en términos negativos, “como siendo atrasados culturalmente, sin espíritu de lucha, y más inclinados al placer que al trabajo”. Incluso hay quienes se muestran partidarios de implementar en Juárez el mismo tipo de control aduanero que los americanos aplican en sus fronteras (Vila, 1999). Como se comentaba en nuestro trabajo anterior, esto es importante, porque se conforma una subjetividad social en que la causa de la pobreza no radicaría en los bajos salarios, sino en la propia cultura de la gente, en la forma de ver a esta inmigración “indeseable” del sur de México según los propios mexicanos pero del norte. A partir de esta situación, adquiere relevancia el trabajo de algunas organizaciones de la sociedad civil de ambos lados de la frontera13. De hecho, el relacionamiento entre sindicatos y otras organizaciones de ambos lados significó un espacio nuevo que avanzó en promover no solo el intercambio de información sino también la consolidación de redes binacionales y la promoción de derechos. El patrón específico de crecimiento económico desigual, nulo desarrollo social, es posible también por la fragmentación social y la construcción de identidades excluyentes respecto del “otro” que complejizan la conformación de una subjetividad de demanda activa ante condiciones brutales de explotación. No existe caso similar de subjetividad excluyente en zonas de frontera del Mercosur, no obstante no se está exento de conflictos. Recordemos como signos de esto, la dura confrontación entre trabajadores brasileros y paraguayos en el “Puente de la Amistad” como parte de una disputa que se vino arrastrando en torno a algunos centenares de empleos precarios, de vendedores ambulantes14. Tales sucesos pusieron al descubierto actitudes de discriminación, de competencia entre trabajadores, de fuerte segmentación social que desplazan así el problema de fondo: las posibilidades de desarrollo social en el marco de una integración regional efectiva donde las limitaciones al desplazamiento entre países no aparece como parte de la solución general. También aparece una vez más, la debilidad de organizaciones de la sociedad civil en la zona para generar otras perspectivas del problema15. En el caso de la frontera uruguaya, hay situaciones diferentes. En Rivera – Sant’Ana se ha señalado una identidad fronteriza que tiende a neutralizar conflictos (Mazzei, 2000). En el caso de Chuy–Chui, la situación es distinta y se han llegado a registrar problemas parecidos a los de Foz de Iguaçu (Brasil) – Ciudad del Este (Paraguay), aunque en una escala incomparablemente menor en 13 Paralelamente, también existen organizaciones xenófobas y antiinmigrantes como la autodenominada “Patrulla Fronteriza Americana” que realizan un seguimiento con alta tecnología en varios puntos de la frontera desde Estados Unidos, según se denunciaba concretamente desde la Comisión de Derechos Humanos de Arizona (La Jornada:13.10.02). 14 Correo Sindical Mercosur Nº 86, 24 a 30/09/2001. El intendente de Foz de Iguazú, sostuvo que la desidia de los gobiernos de Brasil y Paraguay, estaba convirtiendo al lugar “en una especie de franja de Gaza latinoamericana”. 15 No se desconoce aquí la existencia de una “Coordinadora Paranaense en Acción” que promovió protestas que implicaron el aislamiento de Ciudad del Este, sino que se alude en general a la histórica fragilidad de construcción de organizaciones autónomas y al establecimiento de redes activas locales con carácter binacional. Sociedad civil e integración regional: perfiles, tendencias, desafíos 41 primer lugar por las propias dimensiones. Mientras solo Ciudad del Este registra unos 135 mil habitantes, en este caso hablamos de unos 10 mil habitantes del lado uruguayo y unos 6 mil del lado brasileño. Aquí se registró un conflicto siempre replanteado por el retiro definitivo de los puestos de venta irregulares y la amenaza de expulsión de más de mil uruguayos indocumentados en lado brasileño. Finalmente, el gobierno uruguayo resolvió decretar ese retiro de la línea fronteriza, pero el cumplimiento de esta acción generó un nuevo conflicto: el enfrentamiento entre los vendedores informales y los dueños de los free shops16. Vemos entonces la regeneración de una subjetividad donde el brasileño era el desencadenante del problema al trabajar informalmente en Uruguay, y también viceversa. En síntesis, a través de estos cuadros locales puede verse como la frontera se convierte en símbolo de una problemática mayor que deriva de las deficiencias de construcción de un proyecto de integración regional que no involucra a la sociedad. Por ello, desde la perspectiva que aquí sostenemos, un proyecto real de integración se sustenta también en esta dimensión del problema: la construcción de una subjetividad “transfronteriza” donde el conflicto sobre la base de identidades nacionales, tienda a disolverse. 6. A modo de conclusión En el contexto de las dinámicas fuertemente asimétricas y expansivas que asumen los procesos de globalización, de la posibilidad de concreción del proyecto ALCA en América Latina impulsado por Estados Unidos, emerge para Uruguay la alternativa de una nueva integración regional. Esto nos coloca ante el desafío de generar un ángulo de observación nuevo de estos procesos para poder establecer –como se decía desde el título- las tendencias y desafíos de las organizaciones y movimientos de la sociedad civil en la construcción regional. Un proyecto de integración regional puede estar asociado a fragmentación territorial y al desarrollo excluyente como en el TLC, o lo que se plantea hasta el momento a través del ALCA, como a la construcción de alternativas de sociedad más democráticas e igualitarias. Ambas salidas son posibles en un período de caos sistémico, de perturbaciones y con puntos de bifurcación, al decir de Wallerstein, como el que nos encontramos. Como se trató de demostrar, los tres ejes anotados apuntan a lo mismo: un escenario de mayor conexión que distingue menos que antes las fronteras nacionales, cambios en el significado de éstas y lo que implican en el devaluado criterio de la “soberanía”. Respecto a México, Bartra decía hace poco que había que recordar que ese país no está en un proyecto como la Unión Europea por el que “se cede premeditadamente soberanía para intensificar la complementariedad virtuosa y enriquecedora, su dependencia alimentaria y laboral (con Estados Unidos) hace de México una nación disminuida y subordinada”17. Parafraseando la consigna del Foro Social Mundial, se puede decir que en América Latina, otro tipo de integración es posible. Precisamente, el centro de interés de este trabajo fue reconocer y analizar algunas dimensiones que hacen a la construcción de una subjetividad social que sustente un proyecto de integración alternativo. La construcción de redes regionales y globales desde la sociedad civil, el libre desplazamiento geográfico de la fuerza de trabajo y la construcción de zonas de frontera que permitan una continuidad, un intercambio más que una ruptura o la manifestación del poder dominante, sugieren 16 Para un análisis más detallado, véase Falero 2002b. 17 La Jornada, México, 15.12.02. 42 Alfredo Falero transformaciones hacia una nueva subjetividad social. Si bien desde organizaciones de la sociedad civil se registran acciones que tienden a considerar estas dimensiones, por el momento son acotadas y no alcanzan para generar una alternativa a la ofensiva global del capital. Específicamente, cualquier movimiento social, cualquier movimiento sindical, deberá enfrentarse en el futuro a un proceso de “des” y “re” territorialización de los mercados de trabajo. La sociedad uruguaya ciertamente no es una excepción. Estamos ante dinámicas laborales más complejas que en el pasado y en tal sentido es preciso considerar derechos laborales que trasciendan estados-nación. ¿Se puede seguir pensando que es posible separar derechos de ciudadanía y establecer condiciones laborales tajantemente diferentes a ambos lados de una línea fronteriza? Por otra parte, frente a una cristalización del ALCA ¿pueden pensarse los conflictos de la frontera mexicano – estadounidense en el marco del TLC como un anticipo del futuro de América Latina? Por otra parte, se ha establecido que los procesos de movilidad geográfica abren nuevas subjetividades. Pero si se va hacia la generación de guetos sociales en el marco de procesos de crecimiento excluyente como México y el TLC, se refuerza la producción de una subjetividad capitalista de dominación. Esto puede contraponerse a una subjetividad social que no promueva el rechazo al “otro”, sino que permita lo relacional, el puente intercultural cotidiano. Como en todo contexto sociohistórico se van cerrando horizontes posibles pero también se abren otros. Las prácticas sociales, los discursos redefinen el espacio, se generan grietas de subjetividad alternativa y esto es sustancial considerarlo, si como parece, se asiste a un relanzamiento del Mercosur y consecuentemente hay fronteras que comienzan a tener otro significado. Porque en ese tránsito hay potencialidad de generar alternativas de sociedad.

Bibliografía

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Autor: Alfredo Falero, Sociologo uruguayo. Investigador de Flacso

El gol mas impresionante que vi


hoy es un buen dia para recordar este gol

Bajo el parral

En los pueblitos del interior de nuestro país, como Valcheta donde yo nací y me crié allá en la Región sur de la provincia de Río Negro, distante unos 100 Km. por la ruta nacional 23 de la costa atlántica, los hombres de distintas edades que salen de sus trabajos, ocupaciones o simplemente de sus casas pasan a hacer la tarde por el bar del pueblo que invariablemente esta frente a la plaza.

Un Gancia, un Cinzano, una partida de mus, una serie de pool o de billar con los amigos son las débiles excusas esgrimidas ante las patronas que se quedan en la casa mirando la novela de las 7 de la tarde.

Las conversaciones giran alrededor de innumerables tópicos que tienen que ver con la idiosincrasia territorial aunque el tema central, como en cada rincón de nuestro país, es el fútbol. Boca, River, la selección, la ultima fecha…

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Estándares de Calidad para los trastornos de personalidad: límite y antisocial


El Instituto Nacional de Excelencia para la Salud y los Cuidados (National Institute for Health and Care Excellence, NICE) ha publicado los Estándares de Calidad para los trastornos de personalidad: límite y antisocial (Personality disorders: borderline and antisocial– QS88). Estos Estándares de Calidad identifican los principales aspectos que deben implementarse para impulsar mejoras cuantificables en la calidad de la atención que se presta a personas con trastornos de personalidad límite o antisocial en adultos, y se derivan de las guías de práctica clínica elaboradas por dicha institución a partir de la revisión de estudios científicos rigurosos.

Los estándares de calidad que deben guiar la atención y el tratamiento a los trastornos de personalidad, establecidos por el NICE, son los siguientes:

  1. Aplicar una evaluación clínica estructurada. Los profesionales de la salud mental deben utilizar protocolos de evaluación clínica estructurados para el diagnóstico del trastorno de personalidad límite o antisocial. Ambas categorías diagnósticas son difíciles de diagnosticar, ya que son frecuentes las comorbilidades con otros trastornos. Las personas afectadas a menudo necesitan una atención que va más allá de la atención sanitaria, lo que supone un plan de cuidados más complejo.
  2. Los tratamientos psicológicos son el tratamiento de elección para el trastorno límite de la personalidad. Los pacientes deben participar en la elección del tipo de terapia, duración e intensidad, debido a que la variedad de síntomas y de necesidades es amplia. Asimismo, se ha comprobado que la participación de las personas con trastorno de personalidad en las decisiones sobre su propio tratamiento es la clave del éxito para su implicación en la terapia. Las aproximaciones flexibles, que permitan responder a las necesidades específicas de cada persona son especialmente relevantes en estos casos.
  3. Los tratamientos psicológicos son el tratamiento de elección para el trastorno antisocial de la personalidad. Las terapias cognitivas y conductuales  en grupo deben ser ofrecida como tratamiento para estos pacientes, contando con su acuerdo sobre la duración e intensidad de las mismas. La terapia cognitivo-conductual está dirigida al control de problemas como la impulsividad, las dificultades interpersonales, la conducta antisocial y puede ayudar a reducir las conductas desafiantes. Al igual que en el tratamiento del trastorno límite de la personalidad, la flexibilidad de este tipo de programas de intervención es fundamental, de tal manera que las personas puedan adaptar la terapia a sus propias necesidades, debido a la gran variedad de síntomas que se pueden presentar.
  4. La medicación antipsicótica o los hipnosedantes sólo pueden prescribirse a corto plazo para el manejo de crisis o el tratamiento de trastornos comórbidos (la duración de este tratamiento farmacológico no debe prolongarse más allá de una semana). Según aclara el NICE, ningún medicamento ha demostrado su eficacia en la atención o tratamiento de los trastornos de personalidad límite y antisocial, sino tan sólo de utilidad de manera puntual y a corto plazo.
  5. Planificar la derivación del paciente y de su transición a la vida independiente. Las personas con trastornos de personalidad límite y antisocial deben participar activamente en un plan estructurado para su transición a una vida independiente o ante el cambio de sus profesionales sanitarios de referencia. Una vez que se inicia el tratamiento, las personas con trastornos de personalidad tienden a construir unos lazos muy estrechos con el personal implicado en su atención. Cualquier cambio en las relaciones familiares o con sus profesionales de referencia puede ocasionarles una elevada ansiedad, aumentando el riesgo de una crisis. Los intentos de suicidio y las conductas autolesivas son frecuentes durante estos periodos de transición, por lo que prever de antemano estas posibles dificultades y establecer un plan de acción, que sea aceptado por el usuario, les brinda cierta sensación de control y reduce la ansiedad asociada. Las personas con trastornos de personalidad también deben saber que pueden acceder fácilmente y en cualquier momento a los servicios sanitarios en tiempos de crisis. Asimismo, es importante establecer mecanismos claros para la derivación de pacientes y servicios y facilitar servicios de atención y apoyo, bien organizados.
  6. Establecer objetivos de educación y empleo. Se deben planificar metas a largo plazo para la formación y el empleo de las personas con trastornos de personalidad, claramente identificados en su plan de atención. Se deben desarrollar plantes de atención comprehensivos, en equipos multidisciplinares que trabajen en colaboración con los usuarios de los servicios. Estos planes deben contemplar objetivos a corto plazo referentes a su atención social o alojamiento, pero también, a largo plazo, para mejorar su educación y su empleabilidad.
  7. Supervisión del equipo implicado en el tratamiento. Los profesionales de la salud mental que trabajen con personas con trastorno límite o antisocial de la personalidad deben ser conscientes del nivel de estrés que esto puede suponer y deben contar con un nivel adecuado y supervisión frecuente de su trabajo. Las personas con trastorno de la personalidad pueden presentar dificultades en la comunicación, en el establecimiento de relaciones de confianza y en el respeto a los límites establecidos, lo que puede suponer una fuente de estrés para el personal que les atiende. Por este motivo, los profesionales sanitarios deben estar debidamente cualificados y deben recibir apoyo y supervisión por parte de sus directivos, ajustada a sus actuaciones y necesidades individuales.

Tal y como ha manifestado Gill Leng, director ejecutivo del NICE, “existen numerosas dificultades asociadas al diagnóstico del trastorno límite de la personalidad y del trastorno antisocial. El tratamiento también puede variar, observándose una tendencia hacia la medicalización de estos trastornos, a pesar de que ningún fármaco ha demostrado su eficacia”.

Los estándares de calidad pueden consultarse en el siguiente enlace:

Personality disorders: borderline and antisocial– QS88

 

La Profecia autocumplida


La profecía autocumplida
Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14.
Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación.
Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:
“No sé pero he amanecido con el presentimiento que algo muy grave va a sucederle a este pueblo”.El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:
“Te apuesto un peso a que no la haces”.
Todos se ríen. El se ríe. Tira la carambola y no la hace.
Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla
Y él contesta: “es cierto pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo”.

Todos se ríen de él y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mama, o una nieta o en fin, cualquier pariente, feliz con su peso dice y comenta:
-Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.
-¿Y porqué es un tonto?
-Porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.

Y su madre le dice:
– No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.

Una pariente oye esto y va a comprar carne.
Ella le dice al carnicero:
“Deme un kilo de carne” y en el momento que la está cortando, le dice: Mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado”.

El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo de carne, le dice:
“mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar y se están preparando y comprando cosas”.

Entonces la vieja responde: “Tengo varios hijos, mejor deme cuatro kilos…”

Se lleva los cuatro kilos y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor.

Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo, está esperando que pase algo.
Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde.
Alguien dice:
-¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?
-¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!
Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.

-Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.
-Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor.
-Sí, pero no tanto calor como ahora.

Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:
“Hay un pajarito en la plaza”.
Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito.
-Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.
-Sí, pero nunca a esta hora.

Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.
-Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.
Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve.

Hasta que todos dicen: “Si este se atreve, pues nosotros también nos vamos”.
Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo.
Se llevan las cosas, los animales, todo.

Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice: “Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa”, y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.

Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, le dice a su hijo que está a su lado:
“¿Vistes mi hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?”

Gabriel Garcia Marquez

Discriminacion y Prejuicios en las redes sociales


Siempre hay variaciones en términos de comunicación interpersonal ,es decir aquella comunicación que abarca nuestras distintas y numerosas relaciones a los largo de nuestra existencia por ejemplo las que se dan con nuestros padres, nuestros hijos e hijas, con amistades o con compañeros y compañeras de trabajo y estudio. A través de ellas, intercambiamos formas de sentir y de ver la vida; también compartimos necesidades, intereses y afectos; entre las variaciones mas importantes sucedidas en los últimos tiempos en torno a estas comunicaciones la proliferación del uso de las redes sociales ha impactado fuertemente en la sociedad modificando algunos parámetros de intercambio social y  otorgando a los individuos que las utilizan la fantasía y la ilusión de nueva vida. Quienes hacen uso, y a veces abuso, de las redes sociales mantienen por lo tanto  dos vidas. La real, destinada a intentar satisfacer sus necesidades básicas, y la virtual que es donde tratan de mostrarse como les gustaría ser o el aspecto de si mismos que quieren potenciar.tanto en una vida como en la otra las relaciones interpersonales se dan en los mismos términos aunque; claro esta, cambia el medio de comunicación  “formas de interacción social, como un intercambio dinámico entre personas, grupos e instituciones en contextos de complejidad. Un sistema abierto y en construcción permanente que involucra a conjuntos que se identifican en las mismas necesidades y problemáticas y que se organizan para potenciar sus recursos”(conclusiones de las Jornadas sobre Gestión en Organizaciones del Tercer Sector, citadas por Cristina Alemany Martínez, 2010).

tantos las formas positivas como las negativas de relacionarse entre individuos pueden manifestarse en el contacto a través de redes sociales . en este caso analizaremos de que forma se manifiesta el fenómeno de los prejuicios, y por ende la discriminación,  en las redes sociales de Internet, centrándonos, básicamente en Facebook.  Debemos tener en cuenta, primordialmente, que no se trata de un hecho único, aislado, sino mas bien los prejuicios son un hecho que nos involucra a todos como seres humanos que convivimos en una sociedad donde las diferentes etnias, religiones, géneros, gustos musicales, preferencias sexuales e intereses conviven en el cotidiano.

Un punto importante al que hay que tener en cuenta es la noción de racismo, según Bauman, éste se distingue por un conjunto de métodos de los que forma parte y que racionaliza unos métodos que combinan las estrategias de la arquitectura, de la jardinería y de la medicina, y las pone al servicio de la construcción de un orden social artificial. Esto se consigue eliminando los elementos de la sociedad actual que ni se ajustan a la realidad soñada ni se pueden modificar para que lo hagan. Es interesante lo que refiere Memmi al respecto cuando dice que el racismo se sitúa desde un contexto colonial, fundamentado por lo histórico, cultural y social, al tiempo, que existe un lazo entre racismo y dominación. Memmi define el racismo como: La valorización generalizada y definitiva de unas diferencias, reales o imaginarias, en provecho del acusador y en detrimento de su victima, con el fin de justificar sus privilegios o su agresión. El análisis de la actitud racista comprende cuatro elementos:
-Insistir en las diferencias reales entre el racista y su victima.
-Valorizar estas diferencias, en beneficio del racista y detrimento de su victima.
-Esforzarse en llevarlas a lo absoluto, generalizándolas y afirmando que son definitivas.
-Legitimar una agresión o un privilegio.
La actitud racista nace por la insistencia en marcar y valorizar la diferencia de uno y otro grupo étnico. Puede ser real o imaginaria, pero apoyándose de rasgos biológicos o culturales. Para  este autor, el racismo se manifiesta en la diferencia que significa desigualdad biológica o cultural, y puede traer como consecuencia una desigualdad económica o política, es una relación de dominación.
Memmi determina dos tipos de racismo: a) racismo estricto, que se definió en líneas anteriores y racismo renovado, es el que pretende invisibilizar al Otro, eliminarlo físicamente. Introduce un nuevo concepto, la heterofobia que es un conjunto de agresiones y fobias dirigidas contra Otros para legitimar, con argumentos psicológicos, culturales y sociales, una agresión. Este concepto incluye a grupos sociales, mujeres, homosexuales y otros grupos excluidos de la sociedad. Puede ser definido como alterofobia, la fobia hacia al Otro.

Tzvetan Todorov ha diferenciado entre comportamiento racista e ideología racista (racialismo), subrayando que no han de darse necesariamente al unísono, pues quien se comporta como un racista no piensa necesariamente como racista (carece de ideas que lo justifiquen) y quien piensa como un racista no se comporta necesariamente como racista (no actúa según sus ideas respecto al otro) (Todorov, 1991). Este filósofo distingue entre racismo y racialismo y le atribuye a este último término los siguientes elementos: 1) la afirmación de la existencia de razas; 2) continuidad entre los rasgos físicos y lo moral; 3) la superioridad de la acción del grupo, de lo colectivo sobre el individuo, es decir que lo determinante sería ese conjunto de seres superiores, “bellos y moralmente perfectos” que actúan como colectivo y trasmiten su superioridad al resto; 4) la construcción de una jerarquía única de valores, los valores de ese grupo; 5) el traslado de todas esas ideas a la práctica política. Ese sería el conjunto, el “paquete” racialista que impulsa al comportamiento racista.
Debemos considerar que, a partir de la escuela y la familia, es decir del “mundo q uno mama desde chico” nos vamos formando a través de valoraciones que después adaptamos a nuestro sentido común, a nuestra vida cotidiana, y hasta a veces algunos decimos “es una cuestión cultural”. Nuestros prejuicios hacia nuestra sociedad los llevamos con nosotros todos los días, es decir que los situamos en nuestro sentido común,  y generalmente cuesta modificarlos, tal vez sea por el ámbito en el que uno se rodea o por sucesos que le hayan sucedido en determinadas ocasiones; es decir que la aceptación de esos términos en forma acrítica, incorporándolas a nuestro sentido común nos impregna de los prejuicios que se observan en esa comunidad. En tal sentido un posterior enfoque cultural diferente tendiente a la búsqueda de coincidencias nos va despojando de esos prejuicios  cuando los encaramos de una forma reflexiva. Sin embargo hay momentos en los cuales ante una situación imprevista y la imposibilidad de accionar rápidamente nuestra reflexividad hay una regresión a nuestros prejuicios primitivos.

Para ir interiorizándonos en esta cuestión de los prejuicios en la red social Facebook, aclararemos en breves palabras lo que entendemos por redes sociales. Éstas son páginas que permiten a las personas conectarse con sus amigos e incluso realizar nuevas amistades, a fin de compartir contenidos, interactuar y crear comunidades sobre intereses similares: trabajo, lecturas, juegos, amistad, relaciones amorosas, entre otras cosas.

Elementalmente trabajaremos con los prejuicios raciales. En las redes sociales éste tipo de discriminación se ve todos los días, ya sea por medio de fotos o por comentarios. Aquí visualizamos que el racismo penetra en la vida de las instituciones1, “que contribuyen más o menos activamente a la discriminación y a la segregación bajo formas veladas que alimentan lo que se llama racismo institucional. Por otro lado, se convierte en un elemento de debate político… las ideas racistas ya no son las propias de los movimientos o los grupos marginales o suficientemente radicalizados para arriesgar la marginalización…”2.

El uso extendido de la telefonía móvil y de Internet ha dado lugar a nuevas modalidades  en las relaciones interpersonales. A la vida real se le suma la vida virtual, desde donde, mediante la tecnología, millones de personas en el mundo pueden mostrarse de la forma que elijan en portales y redes sociales a lo largo y ancho del mundo. Sin lugar a dudas, Internet es una de las últimas tecnologías que más rápidamente se está desarrollando para su introducción en los hogares. Las previsiones apuntan a su integración como un electrodoméstico más con unas capacidades y servicios que evolucionarán rápidamente. Por este motivo, cada vez más adquieren importancia las respuestas de los usuarios frente a la implantación de estas nuevas tecnologías. En este sentido, conviene valorar algunos efectos que está produciendo la irrupción de Internet en las conductas de los usuarios ya que, en efecto, la rápida expansión de la red y su uso cada vez más mayoritario, implica también la necesidad de dedicar un espacio de tiempo diario a utilizar Internet, que puede  conllevar en algunos casos un reajuste del tiempo dedicado a otras actividades cotidianas. Quienes elijen interactuar mediante la red lo hacen para conocer gente, reencontrarse con familiares y amigos, exponer sus experiencias o afirmar un perfil que en la vida real no poseen. En las relaciones que establecen de forma virtual, el componente real sigue presente por lo que los mismos sentimientos y afectos que aparecen en la vida cotidiana afloran también en la “cibervida”. Ante esto y tomando en cuenta que la sociedad actual se ve atravesada por múltiples factores culturales, económicos, tecnológicos,  mediáticos, etc., que inciden en las conductas de sus miembros y en consecuencia, en el modo de vincularse podemos observar que la internet no puede permanecer ajena a ese territorio de redes de vinculación globales sino que, por el contrario, es el escenario donde adultos y jóvenes van modelando sus relaciones y no siempre ocurre en el marco socialmente esperable y aceptable. La intimidación mediante SMS, correos electrónicos anónimos o paginas web difamatorias son cada vez más habituales y la red se ha convertido en una de las armas preferidas por habituales prácticas racistas, xenófobas y discriminatorias expresadas en forma directa hacia personas físicas o hacia grupos, tribus urbanas o colectivos de diversa índole. Utilizando el mismo tiempo, la posibilidad del anonimato y llegar a millones de usuarios de Internet, el racismo se ha extendido de forma intensiva en el mundo digital durante los últimos diez años. A través de discursos de índole racista, revisionistas o neonazis, millares de sitios, blogs, comunidades virtuales de Orkut y MySpace han diseminado el odio racial a la intolerancia.

En varios países, la divulgación del racismo, incluso por medio Internet, es un crimen, ya que se caracteriza por la legislación propia de distintos sistemas legales. Algunos sitios tratan de defender el derecho a la libertad de expresión y dicen que no se consideran racistas, simplemente expresan opiniones divergentes.

Quienes defienden este tipo de pensamiento sugieren diversas maneras de cómo mantener el material fuera del alcance de las autoridades. Por esta característica, muchos sitios, principalmente los alojados en sistemas gratuitos con una clara política acerca de estos contenidos, permiten remover fácilmente todo el contenido generado pero, sin embargo, pueden llegar a volver a reaparecer en nuevos servidores o dominios con alojamiento en el extranjero. La nueva ola de discriminación racista por Internet es una réplica de cómo la sociedad es capaz de exhibir sus ideales y sus pensamientos antisociales en una esfera donde se escudan con la posibilidad de no ser conocidos.

Dice Giddens que “la modernidad es inherentemente globalizadora, y las inquietantes consecuencias de este fenómeno se combinan con la circularidad de su carácter reflexivo para configurar un universo de acontecimientos en el que los riesgos y los peligros adquieren un nuevo carácter”. (Giddens:1994)

Siguiendo esta línea de análisis planteada por Giddens podemos decir que el ser humano siempre ha sabido sacar provecho de los adelantos tecnológicos. Aunque, a veces, no puede explotar al máximo su utilidad, parcializando , de acuerdo a la comodidad o al mayor uso extendido. la inmensa potencialidad de las nuevas tecnologías. No debemos olvidar que las relaciones reales se reflejan íntegramente en la relaciones virtuales tal es el caso de esta creciente modalidad de acoso, violencia y discriminación que se da particularmente a través del uso de telefonía y de Internet, particularmente en las redes sociales. Ya se sabe que los adolescentes no solo se sienten tremendamente atraídos por todo lo relacionado con la tecnología, sino que además se desenvuelven con ella a la perfección, pero también muchos adultos han encontrado en las redes sociales un medio para poder conectarse y recomponer relaciones o establecer nuevos vínculos. Retomando a Giddens “… las tendencias globalizadoras de la modernidad son simultáneamente extensivas porque conectan a los individuos a los sistemas de gran escala como parte de una compleja dialéctica de cambio tanto en los polos locales como globales. Muchos de los fenómenos frecuentemente denominados postmodernos verdaderamente conciernen a la experiencia de vivir en un mundo en el que presencia y ausencia se mezclan en formas históricamente inéditas…”. (Giddens: 1994) Así es que los jóvenes y adultos con una personalidad agresiva también se valen de esos medios, además de los “tradicionales” para perturbar a sus contactos sabido es que el racismo no está anclado en la existencia de razas, sino que trata de formas de estigmatización basadas en imaginarios vinculados al cuerpo, aunque de hecho se apoyen también en rasgos que se originan en la cultura, la religión u otras manifestaciones de lo social. El terreno de lo social precisamente ha sido altamente expuesto a la violencia haciéndose uso de una amplia gama de información y recursos que afectan a una gran cantidad de individuos. La vulnerabilidad se hace presente al ver cómo la inmensa complejidad de la población mundial se intenta reducir a los márgenes de la red, en donde se ignoran o violentan cuestiones de género, etnia, preferencia sexual, religión, estatus social y más, lo cual, desafortunadamente, ha ido propiciando la creación de grupos radicales a favor de la discriminación, la no tolerancia y el nulo respeto. En otras palabras, según Foucault, la violencia xenófoba se aplica a la vida de los hombres como una cuestión disciplinada invistiendo al hombre viviente, al espíritu dirigiéndose a la multiplicidad de hombres.

Estos  fenómenos de violencia y discriminación se hacen claramente  visibles, a partir del nuevo paradigma en la comunicación interpersonal en las redes sociales como Facebook y Twitter, con opiniones racistas en muchos comentarios que comparten los usuarios. Por lo que  la apariencia de este tipo de ataques ha sufrido  modificaciones que tiene su anclaje en la comunicación 2.0, registrándose una gran incidencia determinada por la fácil accesibilidad a las conexión de internet mediante la sofisticación de telefonía celular, la posesión de notebooks o netbooks, incluso mediante planes del gobierno y a través de la generalización del sistema de WI-FI e incluso la posibilidad de créditos para empleados y jubilados de acceder a computadoras móviles y fijas, por lo que el flujo de comunicación diaria, excede largamente lo registrado en décadas anteriores donde tanto teléfono como internet eran inexistentes o bien se los consideraba servicios de lujo y con baja cobertura a nivel territorial.

Ya advertía Alain Touraine de la necesidad de repensar los conceptos y los marcos de pensamiento que se han venido utilizando para estudiar y analizar la sociedad. Términos como clase social, movimiento obrero, flujos de personas o emancipación han de entenderse a la luz del tiempo presente. Un nuevo paradigma, el proceso de globalización, la carencia de mecanismos institucionales de regulación social y el progresivo aislamiento y la exclusión de los individuos son factores que suelen presentarse como desencadenantes de una nueva manera de pensar la realidad actual, a partir de un paradigma de carácter cultural,  es un brillante análisis del cambio social que las sociedades complejas han experimentado a lo largo de las dos últimas décadas. Las condiciones de vida de las instituciones políticas y sociales se han transformado empujadas por un conjunto de nuevas reglas y costumbres que los ciudadanos han tomado como suyas en un espacio de tiempo que asombra a muchos por su brevedad. Por lo que se debe  estar alerta a las menoresseñalespara combatir estos nuevos males que asolan a los individuos hoy en día ya que en el fondo el problema sigue siendo el mismo y aunque se podría hablar de una “nueva” violencia, quizás simplemente sea que esta se ha vehiculizado a través de nuevos surgentes  y el uso deun nuevo argotciertamente está modificando las comunicaciones sociales y por ende  hay una nueva afectación en los comportamientos de la sociedad. Hoy tenemos nuevos términos tales como e-mail, cibernautas, ciberviolencia, chat, Facebook que traen consigo nuevas relaciones, nuevas interacciones para decirlo en otros términos y que nos hace movernos dentro de una imparable transformación social. Frente a larecreaciónde la violencia mediática, una de cuyas formas es el racismo, es necesario verlos y reconocerlos a sus portadores como productores dediscursoantes que satanizar o estigmatizarlos con lo que podemos reconocer que producen algo pero, ¿qué es exactamente lo que quieren decir al exponer la violencia en cualquiera de sus formas? ¿Qué ostentan y qué podemos inferir de sus mensajes? Tal vez sea como dice Heidegger “la verdad es que hoyel hombreno se encuentra en ninguna parte consigo “mismo”, pero es innegable que han transitado de ser agentes pasivos a convertirse enactivos mediante la sobre-utilización de las redes.

Retomando a Bauman entonces queda reflexionar en lo siguiente; civilización significa esclavitud, guerras, explotación y campos de muerte. También significa higiene médica, elevadas ideas religiosas; arte lleno de belleza y música exquisita. Entonces sería un error suponer que la civilización y la crueldad salvaje son una antítesis. En nuestra época, las crueldades, lo mismo que otros muchos aspectos de nuestro mundo, se han administrado de forma mucho más efectiva que anteriormente: no han dejado de existir. Tanto la creación como la destrucción son aspectos inseparables de lo que denominamos civilización.

El desprecio hacia la “otra” raza, ese odio intolerable, marchito sólo nos hace pensar que los avances sociales, tecnológicos y políticos no han servido de mucho, sólo nos retraen a lo más oscuro de la población, a lo anti-humano, al odio por el prójimo. Entonces cabe preguntarse, ¿podemos hablar de algún avance dentro de la sociedad?

En opinión de Herbert C. Kelman, las inhibiciones morales contra las atrocidades violentas disminuyen cuando se cumplen tres condiciones, por separado o juntas: la violencia está autorizada, posiblemente por unas órdenes oficiales emitidas por los departamentos legalmente competentes; las acciones están dentro de una rutina, que puede ser creada por las normas del gobierno y por la exacta delimitación de las funciones; y las víctimas de la violencia están deshumanizadas, quizás como consecuencia de las definiciones ideológicas y del adoctrinamiento.

Claramente podemos concluir que la violencia racial en las redes sociales más utilizadas del momento, éstos componentes a los que hace mención Kelman están fuertemente arraigados puesto que la violencia en Facebook está fuertemente enraizada, legitimada por los actores que confluyen en ella puesto que no hay indicios de denuncia por violencia racial/discriminación hacia la difusión de ésta en las redes sociales. Imágenes como esta se ven todos los días, hasta algunas más atroces que nos llamaron seriamente la atención. Combatir el racismo en un ámbito tan complejo y universal como seria la red social Facebook es un hecho difícil de manejar puesto que debido a su amplitud y tantos pensamientos diferentes que podremos llegar a encontrar es un anhelo difícil de lograr pero no por ello imposible, creemos que con ayuda de los distintos gobiernos y organizaciones especializadas en el tema que ayuden a combatir el desarrollo del racismo en Facebook podemos llegar a marcar alguna diferencia.

Es claro que el prejuicio data de fuertes valoraciones negativas, además de tener una marcada carga emocional donde, a veces, el rechazo puede llegar a ser inconsciente. Estas valoraciones negativas provocan la separación, disgregación y la explotación del hombre y lo que fundamenta esto son las relaciones de poder con carácter asimétrico. El prejuicio modela las relaciones sociales haciendo referencia a valoraciones. En el proceso de socialización internalizamos estos prejuicios, por ende son sociales, mientras que podemos hablar de la discriminación  cuando llevamos ese prejuicio a la práctica, es cuando tomamos cierta conducta con determinado tema. Cuando uno se encuentra con el otro lo defino a partir de “mi mundo”, esto justifica una estructura de dominación, es un parámetro para definir lo que no encaja en la estructura cotidiana, es decir que se crean estereotipos, por lo general negativos, sobre otras “razas” o culturas.

No debemos dejar de valorar que la estructura familiar de hoy en día tiene una gran incidencia en las horas-computadora de jóvenes y adultos. En el caso particular de los jóvenes a muchos padres les resulta más “seguro” proveerles una conexión a internet para que permanezcan en casa esas horas en que no están en el colegio y evitarles así el peligro de estar en las calles o con personas a quienes los progenitores no conocen. Sin embargo el efecto que se persigue es de dudosa consecución y en realidad hay que tener en cuenta que los peligros de la sociedad son tanto virtuales como reales. Además las redes sociales virtuales hoy por hoy son prácticamente el alimento de cada día de muchos niños, jóvenes y adultos, lo cual ha llegado a crear nuevos métodos de comunicación, con el consiguiente efecto que muchos logren sobreponerse a sí mismo, adquiriendo en la red un “otro” que no es el mismo; o en otras palabras un “alguien” que dice y hace cosas que no sería capaz de hacer en la vida real.

La plataforma de Facebook ,como la mayor parte de las redes sociales, admite publicar y hacer visibles los datos que cada uno quiera poner y dadas sus características que permiten la publicación de fotos, videos, el envió de mensajes, la creación de notas y la posibilidad de comentarios en publicaciones, sumado al hecho de contar con 500 millones de usuarios es terreno fértil para la proliferación de cualquier tipo de contenido. Como ejemplo, la red social más importante de internet tiene al menos 30 comunidades que piden el “exterminio” de los ”negros cabeza”. Sus miembros dejan mensajes cargados de odio y crecen las denuncias de discriminación. Los mensajes racistas son contundentes y están cargados de odio. Algunos de los grupos son: “Basta de negros villeros”, “Que exterminen a los villeros que te acosan”, “No a los negros”. Uno de ellos, incluye el “perfil del negro cabeza”. Una caricatura burlona y altamente discriminatoria con las supuestas características de estos grupos va aun más allá y hablan de ”exterminio” y “esterilización”, términos de connotación nazi y pero tambien de otros enclaves de racismo y discriminacion.  Otros grupos de Facebook tienen denominaciones claramente discriminatorias, racistas, xenófobas o incitadoras al odio: Fumigar a los negros cabeza”, “Odio a los judíos”, “Odio a los bolitas que usan ropa trucha”, “Yo también odio a los pobres”, “Mataría a un villero si me dicen que nadie se entera” Este tipo de páginas se cuentan por cientos, sus seguidores y los mensajes que envían, por miles. El Inadi argentino señala que por semana recibe 45 denuncias de hechos discriminatorios a través de Internet; un informe de la Fundación Wiesenthal cuantifica en 10 mil los webs que incitan el odio. Precisamente, en esta comunidad que fomenta la creación de grupos “de interés común”, preocupa la cantidad de espacios de este tipo, que son cada vez más. También, crece el número de miembros que se adhieren. A pesar de la preocupación que genera esta “tendencia”, como contrapartida, también hay otros grupos en Facebook que se oponen a todo tipo de discriminación.

Un caso de gran resonancia en Facebook y otras redes sociales son las pujas de pertenencia e imposición de las tribus urbanas es el caso en particular que se trata en muchas de estas redes sociales y es el del tan popular autodenominado grupo emo u emos y sobre las discriminaciones que se ejercen sobre ellos desde otros grupos sociales que se adentran en esta nueva “sociedad” que son las redes sociales virtuales. La discriminación y persecución permanente de que han sido objeto los jóvenes caracterizados de esa manera se ha dado en diferentes, puntos de la red donde se ha realizado lectura de estas discriminaciones tanto en blogs, como Facebook y Twitter, a través de correos electrónicos y videos en YouTube lo que ha generalizado una rechazo de muchos jóvenes hacia los “emos” que se ha trasladado incluso a la vía publica o lugares de esparcimiento donde la violencia virtual ha degenerado en violencia física. La persecución en la red se fundamenta sobre todo en frases, slogans  e imágenes o por ejemplo frases extraídas de páginas anti-emos:

“Por k odio a los Emos mmmm bueno en primera por ser PatetiquEmos jajajajajaja, Yo si conosco emos, y de hecho 4 son mis amigos, si es vdd, k realmente sabes de su moviento supongo k sabes k la tristeza es lo k los mantiene en el estado de ensueño el cual persigue su cultura urbana, sus digamos principios jajaja se apegan mas a lo nostalgico y lo dramatico asi k imposible k vean la vida con felicidad por k simplemente no serian autenticos emos. Yo si puedo hablar libremente de este tema ya que tmb sufro el rechazo e incluso mas fuerte de lo k la “minoria emo” pueda tener.
Ahora, no se les odia simplemente es algo muuy nuevo en las culturas urbanas k toma tiempo aceptarlas….. Solo fijate en las demas tribus urbanas todas sin exepcion sufren este rechazo inicial. Pero si eh de matar a una en especifico serian a los reguetoneros que son una porkeria de grupo k nada k ver con el Reguee Jamaikino jejejeje. Y los autenticos emos si son algo molestos ya que su vida de nostalgia te llegua a desesperar (Claro, si te gusta poner hombro para llorar, con buena gente te juntas!!) y para los k no solo los disfrutas unas cuantas horas. Los pseudoemos lamentablemente si tomaron el movimiento por moda”.3

Lógicamente,  cada  uno  de  estos  grupos  juega  un  papel  complejo en el establecimiento  de  la  dinámica  de  agresión‐victimización,  que  posee  rasgos propios en relación a las que se establecen fueran del entorno digital. Tambien es  cierto que muchas de las características de estas dinámicas parecen ser similares ya que en muchos casos agresores y agredidos se conocen de la vida real. Podemos observar entonces como se van solapando lo real y lo virtual permanentemente pasando de un estadio a otro para poder exacerbar la violencia, la discriminación y el racismo mientras que las autoridades y organismos de control y regulación recién se están anoticiando  que las redes sociales son un ámbito de discriminación que escapan a cualquier tipo de control o supervisión de contenidos mientras se remarca la necesidad de tomar “medidas concretas” que logren “corporizar” los avances en derechos que se han logrado por ejemplo en nuestro país, a tono con las leyes sancionadas en el último tiempo.

Sin embargo hay medidas concretas sobre la discriminación que se construye desde distintos ámbitos como la familia, los medios, la calle, las escuelas y los clubes, a través de organismos como el INADI en Argentina, pero la red aun permanece inaccesible para el brazo de las autoridades, a pesar de ser el ámbito de mayor alcance en cuanto a usuarios y que permite la mayor difusión en el menor tiempo posible. Por lo que de hecho deberían tomarse algunas otras medidas más cercanas como la incidencia de los adultos en los comportamientos de los más jóvenes ya que los adultos no siempre están presentes en los  ambientes online de sus hijos o educandos. Por lo que se debe reforzar y animar a la gente joven para adoptar una responsabilidad personal sobre cómo sus iguales están siendo tratados en la red, a través de hablar claro, ayudando a quienes sean objeto de actos racistas o discriminatorios o animándolos a que se lo cuenten a un adulto si la cosa no se soluciona o no se puede correr el riesgo de verse envuelto personalmente.

La gente joven debe aprender a no enviar por Internet material que pueda volverse en su contra y no merodear por sitios online donde la gente se trata mal unos a otros. Deben tener conocimiento de lo excepcionalmente importante que es no participar de las publicaciones agresivas y deben aprender a frenar pequeños incidentes por sí mismos y a saber cuándo deben pedir ayuda. Los jóvenes no suelen contar las cosas a menos que existan unas estrategias efectivas que los adultos puedan usar para detener el daño. Así que para fomentar que los jóvenes informen, se debe que mejorar la efectividad del adulto a la hora de responder.

Las ciencias sociales determinan que hay un gran predominio  de darwinismo social4 hoy en día. Toqueville hace mención a la democracia en América Latina diciendo que hay otros factores que pueden llegar a explicar los conflictos raciales, entre ellos se destacan cuestiones económicas y políticas.
En las fotos y comentarios que rescatamos de Facebook podemos ver que el prejuicio hace hincapié en la diferencia, es decir que se toma la diferencia como natural, donde es imposible comunicarse con el otro porque es diferente a uno, por ende se naturaliza la discriminación. La “superioridad” de la raza blanca, como dicen algunos, es un hecho aceptado hasta por los que niegan la propia existencia de la lucha de razas.
Conclusión

Sin duda el tema del racismo ha sido un tema que siempre ha estado en la historia, pero en la últimas décadas se ha notado un mayor incremento por el hecho de poseer una red internacional que no tiene límites territoriales. Esto ha contribuido a la proliferación de grupos a nivel mundial.

La libertad de expresión es uno de los derechos más importantes de los seres humanos consagrados incluso en las diferentes cartas magnas, pero también y sobre todo en la actualidad, uno de los más abusados en lo que respecta a Internet. Esta vulnerabilidad de los derechos humanos se potencia hasta límites insospechables a partir del alcance infinito de las redes sociales operadas desde las nuevas tecnologías.

Es claro que nos encontramos con una espada de dos filos, en donde los jóvenes, que son la generación más cercana al mundo virtual, están cada vez más distraídos en lo que se refiere a las relaciones humanas; distracción que llega de los estereotipos, la moda, y el ocio del ciber-espacio. Si a ello le añadimos la creciente libertad que se puede absorber de la red, nos encontramos ante una contradicción absoluta; por un lado, se busca generar leyes que controlen Internet; y por el otro, se escuchan voces que pelean para que no se legisle, ya que argumentan que se perdería la libertad de expresión. Evidentemente, estamos frente a una situación muy compleja. Todos los especialistas coinciden en el diagnóstico:la educación y la conciencia social son los dos pilares para disminuir la violencia. Y alegan queel problema no es la herramienta, sino el mal uso y la falta de controles.

De acuerdo a lo expresado en este trabajo es oportuno analizar las diversas variables que conllevan inevitablemente a reflexionar acerca del impacto que tiene la violencia, en cualquiera de sus formas, aunque nos hayamos detenido particularmente en el racismo y la discriminación, por medio de Internet; pensamos que su abordaje requiere con urgencia una labor multidisciplinaria, en donde se reúnan las habilidades de cada profesional en su campo. El racismo y la discriminación no son temas novedosos. Pero debido a la pluralidad de los contextos de participación de la Internet, y a que modifica la manera de relacionarse los unos con los otros, este proceso imparable también trasforma las representaciones y manifestaciones del racismo y la discriminación. Sería necesario entonces trabajar fuertemente en el ámbito cultural y de la educación para neutralizar estas manifestaciones, también desde el Derecho, para trabajar en el ámbito legal del Internet, y por supuesto, en la legalización de las futuras tecnologías antes de ser lanzadas al mercado. Por otro lado, las investigaciones podrían encaminarse al estudio de las nuevas relaciones sociales que están surgiendo de la tecnologización. Otro punto de igual importancia son, sin lugar a dudas, aspectos relacionados con el tratamiento de las víctimas del racismo los prejuicios y la discriminación  en Internet; cómo abordar que Internet es una tendencia del presente y a futuro, cómo enseñarle en lo inmediato a canalizar positivamente sentimientos o resentimientos que iniciaron en el mundo virtual y que pueden tener consecuencias en el mundo real.

Consideramos que estos y otros temas encabezarán las investigaciones futuras. El surgimiento e impacto de las nuevas tecnologías es un tren difícil de detener y esperaríamos, por consiguiente, que estas temáticas se retomaran desde una reflexión crítica y divulgativa, pues nos resulta evidente la urgencia de realizar trabajos en las diferentes disciplinas que involucran la cotidianeidad humana.

 

Bibliografía

 

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  • Juliano, Dolores, 1997, “Universal/particular: un falso dilema”, en, Bayardo y Lacarrieu (comps), Globalización e identidad cultural, Bs. As., CICCUS, pp. 27 a 37.
  • Habermas, J., 1999, La inclusión del otro, Barcelona, Paidós
  • Giddens, A., 1993, Consecuencias de la modernidad, Alianza, Madrid.
  • Apuntes de Cátedra.
  • Foucault, M., 1992, Genealogía del Racismo, Montevideo, Editorial Altamira/Nordan Comunidad, pp.193-215.
  • Bauman, Z., 1997, Modernidad y holocausto, Toledo, Sequitur, pp. 1-36 y 81-108.
  •   Feierstein, D., 2005, “¿Qué es el genocidio?”, en Feierstein, D. (comp.), Genocidio. La administración de la muerte en la modernidad, Universidad Nac. De Tres Arroyos, Eduntref, 2005, pp. 17-48.
  • http://antifansdemcrantipxndxs.obolog.com/anti-emo-10550

Licenciada Cintia Surber
Marcelo Guerrero Roman

marce_lamarque@hotmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

MANUEL CASTELLS – ¿UNA IGLESIA FRANCISCANA?


Bajo el parral

MANUEL CASTELLS – ¿UNA IGLESIA FRANCISCANA?

“Un hospital para el alma”. Así definió el papa Francisco su proyecto de Iglesia, enlazando con la tradición franciscana a la que quiso asociarse. Una Iglesia que salga de sus burocracias y oropeles y vaya a buscar a la gente, restañe sus heridas cotidianas, aporte esperanza y sentido de vivir.

Dirigiéndose prioritariamente a los marginados y a los jóvenes incomprendidos por las instituciones, como hizo explícito en julio de 2013 en Brasil fustigando a los obispos atónitos por la llamada papal a la insubordinación de los jóvenes contra los pastores que no ejercen como tales. No fue por casualidad que escogió Brasil, el mayor país católico del mundo. En donde los católicos disminuyeron de 125 a 123 millones entre el 2000 y el 2010 mientras que los evangélicos aumentaron de 26 millones a 42 millones. Un fenómeno global, puesto que aunque los católicos representan…

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