Scioli y Macri , dos caras de una misma moneda


No tan distintos
No tan distintos

Daniel Scioli y Mauricio Macri se enfrentaran en un mano a mano histórico en el balotaje por la primera magistratura argentina para determinar quien sucederá a Cristina Fernández, la actual mandataria nacional, a partir de diciembre en la conducción de los destinos de la nación.

A simple vista, una obviedad, los dos candidatos están enfrentados políticamente, y supuestamente encarnan proyectos distintos. En los últimos años Scioli ha apoyado todas las medidas de los Gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, mientras que Macri  prácticamente no ha apoyado ninguna. Sin embargo, ambos comparten un recorrido de vida parecido: provienen de familias de empresarios y, hasta que irrumpió el kirchnerismo en 2003, eran liberales y con una estrecha relación política y de amistad con el ex mandatario Carlos Menem que gobernó el país entre 1989 y 1999.

Scioli nació en 1957 en Buenos Aires, hijo del dueño de una famosa casa de electrodomésticos y accionista minoritario de un canal de televisión. Macri lo hizo dos años después en el seno de una familia más rica. Nació en Tandil, municipio de la provincia de Buenos Aires en el que su madre tenía tierras. Su padre es un poderoso empresario de la construcción que también hizo negocios en la industria del automóvil y el correo oficial y estuvo vinculado a onerosos contratos con el Estado argentino a partir de la década de los 80 como así también durante la época de las privatizaciones en los 90.

Scioli se hizo famoso en las décadas de los ochenta y los noventa como campeón mundial de lanchas, una disciplina que interesaba muy poco a los argentinos pero que la cadena de televisión de su padre difundía día y noche. Macri se hizo conocido en 1991, cuando trabajaba en las empresas de su padre y fue secuestrado por una banda de delincuentes y policías. Estuvo 14 días en lo que él define como “un ataúd” hasta que su padre pagó el rescate. Scioli había negociado en 1977 la liberación de su hermano, secuestrado por la guerrilla peronista Montoneros.

El principal candidato opositor también cobró fama por el deporte. En 1995, entre recelos con su padre por la gestión de las empresas, emprendió una carrera aparte: se postuló a presidente de Boca Juniors y ganó las elecciones. En 12 años logró que Boca obtuviera dos de sus tres títulos mundiales.

En 1997, el mencionado entonces presidente argentino Carlos Menem, un peronista transformado en neoliberal, invitó a Scioli a sumarse a su partido y ese año fue elegido diputado. Macri anunció su ingreso en política en 2001. En 2003 creó su propio partido, Propuesta Republicana (PRO), y perdió los comicios a jefe de gobierno de Buenos Aires. Ese año Scioli fue elegido vicepresidente de Argentina, como número dos de Néstor Kirchner, que hizo girar el peronismo hacia el centro- izquierda.

Desde hace ocho años, Macri gobierna la capital argentina, donde vive el 7% de los argentinos, y Scioli administra la provincia de Buenos Aires, distrito separado del primero, tan extenso como Italia y que concentra al 39% de los habitantes de este país. Macri, ingeniero de toda la vida, está procesado por presunto espionaje. Scioli, graduado en mercadotecnia hace menos de un mes, casi al mismo tiempo se libró de una causa sobre supuesto enriquecimiento ilícito en la que no llegó a estar imputado. El kirchnerismo los separó en estos 12 años, pero vienen de mundos similares y se definen como buenos amigos.

Ambos comenzaron su campaña para el balotaje alrededor de las 21hs. del domingo 25 de octubre pasado tan solo tres horas después de cerrados los comicios y cuando aún no había datos oficiales. Sus estrategias han sido muy claras desde el primer momento de conocidos los resultados y en las primeras 48 horas post primer vuelta.

Scioli buscara despegarse del kirchnerismo que lo ungió como candidato a regañadientes (no tenían un candidato propio  al que le dieran los “números” para postularse) sobre todo a partir de la catastrófica derrota del Frente para la Victoria en la provincia  de Buenos Aires, bastión gobernado por el peronismo de 1987 donde se presentaba como candidato a gobernador uno de los principales exponentes del kirchnerismo a la sazón Jefe de Gabinete del gobierno de CFK, Aníbal Fernández. Su declaración sobre que a partir de ahora será “más Scioli que nunca” hablan de la nueva estrategia del candidato de alejarse del pesado lastre del grupo que gobierna. Scioli emulara al macrismo buscando un perfil de mayor dialogo e incluso ha propugnado la realización de un debate entre los dos candidatos de cara al 22 de noviembre aun cuando él fue el único que falto en el anterior debate al que concurrieron todos los presidenciables.

Mientras tanto, Macri vive una pequeña primavera a partir de los resultados del domingo porque mas allá de haber sido derrotado en primera vuelta, la diferencia fue mucho menor  a la esperada y además cuenta con el resonante triunfo de María Eugenia Vidal, su vice jefa de gobierno en la Ciudad de Buenos Aires, quien gano la gobernación de la provincia de Buenos Aires y será la primera mujer en conducir los destinos de la provincia económicamente  mas importante del país y el distrito con mayor caudal electoral de todo el territorio. El candidato de “Cambiemos” buscara potenciar la imagen de Vidal como representación del estilo que deberá signar la política en el próximo lustro. Macri se peronizara en estos días de campaña buscando captar, sobre todo, los votos que obtuviera Sergio Massa quien fue el tercer candidato más votado (21%) en la primera vuelta.

Resta saber que harán quienes votaron a los otros candidatos en primera vuelta, además de Massa, Del Caño y Rodríguez Saa quienes, seguramente, no podrán influir demasiado en sus electores de cara al balotaje tomando en cuenta que se ha demostrado claramente que en Argentina los votos no son transferibles y que no permanecen cautivos. Antes bien, el electorado argentino parece dar señales  de la búsqueda de un nuevo modelo en las formas de ejercer los cargos políticos buscando alejarse de la formas confrontativas y de constante división  entre quienes apoyan y quienes no, que han signado al kirchnerismo. La inclinación pareciera ser hacia alguien más moderado en sus discursos y estilos y hacia el fortalecimiento de esa imagen apuntaran ambos candidatos. Lo que no parece vislumbrar el electorado, y pasa desapercibido para muchos por acción u omisión, es que la moderación de Scioli y de Macri comenzara con la política para luego, probablemente, trasladarse a la economía dando un giro hacia el neoliberalismo tan temido.

Quienes mas festejaron el domingo tras la elección fueron los nostálgicos de los 90 pues los dos candidatos que disputaran el balotaje guardan una estrecha relación desde lo afectivo y lo ideológico con el menemismo que destruyo los cimientos productivos del país e instalo la mayoría de los males que hoy aquejan al país como la inseguridad social, el narcotráfico y la precarización laboral. Macri y Scioli, Scioli y Macri no son ajenos a estas definiciones. Son dos caras de la misma moneda.

Marcelo Guerrero Roman

marce_lamarque@hotmail.com

@marcemontecrist

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s