Prejuicios (by Natalia Lavene)


Muchas veces nos hemos preguntados como nos ven los otros, que queremos transmitir con nuestro aspecto, nuestras ideas y acciones. Pero ¿qué son verdaderamente los prejuicios? ¿Cuándo surgieron? Una respuesta sociológica y antropológica sobre conductas de relación cultural limitadas por el sentido común.

Prejuicios de ayer, hoy y siempre

Los prejuicios son valoraciones que otorgan un significado a la interacción cotidiana, son razonamientos construidos a partir de percepciones compartidos por el grupo cultural de pertenencia. Esto quiere decir que cada grupo cultural tiene sentimientos alturistas frente a diferentes comunidades (políticas, religiosas, sociales) y de acuerdo a estos pensamientos su accionar de interacción será distinto. Para entender mejor el tema hay que especificar cuatro tipos de prejuicios:

El etnocentrismo supone que la propia etnia es central y superior al resto. Esta clasificación puede ejemplificarse con un hecho histórico: el colonialismo, este significó el avance de las sociedades europeas por el resto del mundo. Este proceso de expansión estuvo delimitado por el control directo de territorios y el sometimiento de poblaciones. Los europeos querían imponer su cultura por sobre la del indio nativo, este intento terminó en la matanza de estos últimos, la mezcla de idiomas, el surgimiento de una nueva estratificación social, religión y organización jurídica. Otro ejemplo más fue el sucedido durante la Segunda Guerra Mundial, Adolf Hitler decidió que la raza aria era superior a todas las demás y por este pensamiento cinco millones de judíos fueron asesinados victimas del mayor genocidio de la historia.

El sentimiento de superioridad también se ve reflejado en los prejuicios sexistas, argumentado por razones culturales y biológicas, tanto para el hombre como para la mujer. Al primero se lo caracteriza bajo una construcción, casi cineasta, de trabajador, inteligente, fuerte que no llora, proveedor y jefe de familia. Mientras que el lado femenino se ve reflejado en la mayoría de las culturas bajo un rol menor de ama de casa, siempre bella, paciente, delicada, dependiente, sensible y hasta de objeto sexual. En este sentimiento de superioridad masculina se traducen los fenómenos tales como el femicidio, en Argentina cada 30 horas una mujer fue asesinada por violencia sexista en el transcurso del año pasado. Por otro lado, la brecha salarial entre hombres y mujeres sigue estancada en el 16,4% en el Viejo Continente.

La lucha contra la inferiorización del “otro” por sus rasgos anatómicos ha dado a conocer casos como el racismo en Estados Unidos, el Holocausto Judío y Gitano y el racismo sudafricano durante el apartheid. En estos contextos se dieron a conocer figuras como Nelson Mandela y Martin Luther King que se oponían a las leyes segregacionistas en cada parte del mundo. Como ejemplo y raro que suene, Rosa Parks (integrante del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos) fue arrestada en 1955 por haber violado la ley segregacionista al no ceder su sitio a un hombre blanco en un autobús. A pesar de que La Organización de Naciones Unidas (ONU) adoptó en 1965 la Convención internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial y estableció el día 21 de marzo como Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, la mayoría de los representantes indígenas de países latinoamericanos enumeran las discriminaciones de sus prácticas culturales, religiosas, médicas y jurídicas, en el plano educativo y en el acceso a la salud.

Por último se encuentra el prejuicio clasista, la subvaloración de grupos sociales más que nada hacia la cultura de la pobreza en un abordaje esencialista que centra su relato en la ausencia de lazos sólidos entre padres e hijos, poca inclinación al trabajo y matrimonios débiles. Las estructuras de clase existían en una forma simplificada de las sociedades pre-agrícolas, pero se convirtió en mucho más complejo y establecieron tras el establecimiento de las civilizaciones basadas en la agricultura. Un ejemplo actual y sencillo pero no banal es el caso de asistir a una discoteca, según el “target” del lugar y según tu vestimenta y apariencia física serás apto para entrar o no.

Prejuicios de ayer, hoy y siempre

Los prejuicios culturales van de la mano con los estereotipos y la identidad de cada comunidad según sean sus costumbres y tradiciones. De acuerdo con estas determinadas conductas culturales, que rigen las relaciones de interacción social e interés en el otro, podemos hablar de diversidades que no se aceptan o respetan de igual manera. Siguiendo este análisis y apelando a una autocrítica constructiva está en todos contraponernos a esa construcción que desde comienzos de la historia está destruyendo nuestros lazos sociales.

Natalia Lavene

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