Mas papistas que el Papa


Con el correr de los días y con miles de datos de encuestas, los asesores K concluyeron que ir contra el Papa en un año electoral podría ser nefasto para las aspiraciones del partido gobernante.

La súbita entronización de Jorge Bergoglio en Francesco I tomo sin aviso a casi todo el mundo, pero las esquirlas mas incisivas impactaron aquí, en Argentina, su país. Precisamente aquí, en nuestro país, los medios hegemónicos, siempre tan eurocentricos, hablaban del Papa italiano; el Gobierno enemistado con ese cura hablador no se preocupada mucho ante los nombres en danza porque El se quedaba afuera de todo pronóstico. Pero a las 15:06 del miércoles 13 de marzo de 2013 el ya consabido Habemus Papa dio paso al surgimiento del primer Sumo Pontífice latinoamericano de la historia. El júbilo en nuestro país fue mayoritario: lágrimas, emociones, abrazos, plegarias. Para muchos era como haber ganado el mundial de las sotanas. Explotaron Twitter, Facebook y se enviaron cientos de miles de sms. También y como suele suceder en nuestro país, inmediatamente salieron los detractores a revisar el placar de Bergoglio en busca de muertos para acusarlo por su actuación en la dictadura, por su posición ante el matrimonio igualitario y algunas otras yerbas. La mayoría de estos críticos provenientes de sectores de izquierda, ateos y de otras religiones, pero fundamentalmente militantes K que recordaban aquellos rounds de un tiempo atrás entre el cardenal y la presidenta y que luchaban por denostar al nuevo conductor de la Iglesia romana. Sin embargo con el correr de los días y ante la popularidad adquirida por el nuevo pontífice, que incluyo el beneplácito de la grey quinielera, desde el Gobierno comenzaron a aparecer una serie de gestos inequívocos de quererse colgar de la estola del Papa; para muchos otros que habían opinado con ligereza sobre los años de plomo, la aparición en los medios y las opiniones vertidas por dos paladines de la resistencia en época dictatorial como el Obispo Hesayne y el Nobel de la Paz Pérez Esquivel supuso un contrapeso para quienes se comenzaban a erigir en una suerte de Santa Inquisición progre para quemar en la hoguera al nuevo Papa. Un párrafo aparte merecen los militantes o adherentes K que al mismo tiempo profesan la religión católica quienes no sabían que colectivo tomar ante tamaña disyuntiva. Incluso pude escuchar a un cura, de reconocida labor en el pulpito más a favor del cristinismo que del cristianismo, hacerse líos a la hora de explicar cómo había afectado a la espiritualidad de su parroquia la transformación de Bergoglio en Francesco. Hablo de dictadura, de desaparecidos, de roles de la iglesia, pero no supo explicar a sus feligreses la importancia de tener un Papa argentino, precisamente para la Iglesia argentina.
Con el correr de los días y con miles de datos de encuestas, los asesores K concluyeron que ir contra el Papa en un año electoral podría ser nefasto para las aspiraciones del partido gobernante. Los diferentes espadachines cristinistas fueron de a uno pasándose a las filas del franchesquimo peleando para ver quién era el mas bergoglista, incluso el polémico Guillermo Moreno puso banners del Papa en el Mercado Central que es su reducto oficial. La ferviente ola K pro Bergoglio tuvo su punto máximo cuando se supo que la presidenta seria una de las primeras en ser recibidas por el Sumo Pontífice. Pero también sirvió para que primara el desconcierto en aquellos militantes que habían anticipado su repudio por las redes sociales creyendo que la batalla continuaba contra ese Cura atrevido. Claro que, rápidos de reflejos, la mayoría se paso a las filas de adherentes a Bergoglio convirtiéndose literalmente en más papistas que el papa. El más famoso enredista fue el Gobernador heredero de Rio Negro Alberto Weretilneck quien puso duda en los meritos del Cardenal para convertirse en Papa y al ratito nomas, tras una llamada telefónica salió a contradecir sus dichos.
Claro que no está mal apoyar fervientemente a Francesco I (siendo argentino es raro que no se haya llamado Jesús II) por el contrario si aún le quedan fuerzas es probable que intente realizar algunas transformaciones necesarias para una institución vetusta que no termina de entender los tiempos que corren y que se encuentra asolada por sus desbarajustes económicos y las acusaciones de pederastia contra muchos de sus pastores. Lo malo es andar como una veleta de un lado para el otro y pasarse de una vereda a otra de acuerdo a las veleidades de su máxima dirigente, lo malo es no tener rigor de análisis y afrontar críticamente las diferentes circunstancias. Aquellos que se sintieron emocionados ante la elección debieran haberlo expresado sin titubear y quienes se mostraron contrarios deberían seguir estándolo. Claro que en este país políticamente camisetero todo puede pasar sobre todo ahora que Jorge Bergoglio ha alcanzado la estatura del Che, Gardel o Maradona en la iconografía nacional. Mientras tanto Discépolo ve más que nunca llorar la Biblia junto a un calefón.

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