Seguiran los saqueos


Saquean un LCD o un LED, saquean televisores de alta agama, electrodomésticos, play stations, tablets, celulares a los que solo les falta saber cocinar. De los que no saquean el resto lo mira por teve y se indigna. Hablan de delincuencia, de que no hay hambre, quieren policías bien armados, quieren represión  quieren que se haga justicia y que todos vayan presos. Alguien graciosamente ha dicho que algún saquedor incluso a llegado a su casa ha colgado el LCD y se ha indignado frente al televisor mirando TN y los saqueos. Parece que Solo se saquea aquello que se publicita.

La palabra saqueo  remite casi inmediatamente a los sucesos del 2001 o a los de 1989 durante las administraciones de los radicales Alfonsin y De la Rua, hechos que fueron imputados por la historia a la colaboración  en la organización de integrantes del partido justicialista, con un nombre propio resaltando; Eduardo Duhalde. Sin embargo cada uno de los hechos han tenido sus particularidades y quizás precisamente el reduccionismo en el análisis realizando una analogía con los hechos de 89 y 2001 no permite la rigurosidad necesaria para llegar al fondo de la cuestión. Dice Norbert Elias que, a la hora de investigar, hay proyectar un análisis que evite las descripciones estáticas y reificantes. Su mirada se centra primeramente, en lo que dio en llamar los procesos de entramado. Estos procesos, si bien tienen su correlato histórico, deben basarse en la investigación teórica e intentar aproximar su comprensión a las interrelaciones sociales y procurar un saber fiable acerca de esas interrelaciones. Sin este tipo de investigaciones  y un cauto rigor científico, podríamos llegar a decir que un caballo y una mesa son la misma cosa porque ambos se apoyan sobre cuatro extremidades.

Nadie, sin embargo, ha hecho un estudio pormenorizado de los saqueos, donde se de cuenta de aspectos y variables intervinientes en el antes, el durante y el después de los hechos. Pese a ello distintas facciones del espectro político-gremial se achacan culpas y responsabilidades. Que los radicales, que los sindicalistas opositores, que el propio gobierno. Los cruces en cuanto a la inacción ante la eventualidad de los saqueos se derivan desde los ámbitos municipales a los provinciales y viceversa o a reparticiones de un lado y del otro. Los saqueos le pegaron de atrás a la sociedad que lo mira por TV y que estaba mas preocupada por la profecía maya que por lo que sucede a cuadras de su casa.

Es que para poder tener una aproximación a la explicación de los saqueos no se ha tomado  verdadera nota de la exclusión social y marginalidad que sufren cientos de miles de argentinos que habitan verdaderos bolsones de pobreza en los barrios alejados del centro. En estos lugares de la periferia  , los medios de comunicación y los analistas en general, además de muchos politicos, determinan livianamente que el principal flagelo que deben soportar en esas barriadas es la adiccion a las drogas, cuando en realidad dia a dia deben convivir los habitantes de estas zonas con desnutrición, baja escolaridad,  violencia familiar, de genero e infantil, abusos sexuales, embarazo infantil y adolescente, escasa prevención en salud, enfermedades, desocupación, sub ocupación, explotación, discriminación laboral, trabajo no registrado y como si esto fuera poco adicciones desde edad temprana e incorporación en la niñez y la adolescencia  a los ejércitos de narcotraficantes que los reclutan a cambio de sustancia entre otras cuestiones. Desde una visión no demasiada profunda si el flagelo fuera solo la drogadicción se supone que cualquier gobierno serio ya hubiera tomado cartas en el asunto y combatido el mal.

como si esto fuera poco quienes habitan en los barrios mas postergados sufren constantemente la represión desde el aparato estatal y la violencia física y simbolica de las diferentes instituciones que componen el Estado. Además la simbología social los coloca en el papel de sospechosos o culpables de cualquier delito generalmente  a jóvenes de los barrios marginales, que anden con indumentaria deportiva, pelo largo, en motos de baja cilindrada con pasamontañas o gorros lo cual degenera en una asechanza constante hacia estos jóvenes, en las escuelas, en los hospitales y en las calles incluso. El temor de la gente “común” hace que haya una persecución permanente y que incluso halla llamados a los diferentes comandos radioeléctricos o comisarias para denunciar la presencia en los alrededores de sus casa de personas con las características antes nombradas, a lo cual sigue la detención por averiguación de antecedentes, los golpes dentro de las comisarias y muchas veces la muerte de estos jóvenes a manos de los grupos de seguridad. Esta estigmatización hace que incluso les sean de difícil accesibilidad los trabajos, los ingresos a clubes, a boliches, a escuelas y todo lugar donde haya algún tipo de selectividad.

Precisamente, La escasa posibilidad de conseguir trabajo, provoca un desmembramiento familiar porque algunos padres de familia o jóvenes integrantes del núcleo familiar deben migrar hacia otras ciudades o provincias en busca de mejores oportunidades laborales y salariales; en nuestro país la mejor oferta va in crescendo de norte a sur y asi se producen intercambios friccionales o estructurales de trabajadores golondrinas del norte a las zafras del centro y del centro a las producciones extractivas del sur. La diferencia entre lo que perciben en sus lugares de trabajo y el costo de vida de sus ciudades de origen hace que convenga el nuevo destino y el envío permanente de remesas a sus hogares. En muchos casos los trabajadores  permanecen en sus nuevos destinos aun en la parte baja de la temporada de producción y ya no regresan a sus ciudades de origen. La falta de planificación en viviendas y la imposibilidad de adquisición de terrenos hace que prontamente pasen integrar  las tomas de terrenos o los barrios marginales constituyendo un nuevo ejercito de reserva para todo tipo de puestos laborales y compitiendo con los residentes  por ellos con el agravante de vivir en lugares inhóspitos , carentes de servicios , en viviendas de materiales precarios y abandonados de casi toda protección estatal, excepción hecha , claro esta, del hospital y sus paliativos que los deben recuperar rápidamente de sus dolencias para que se reincorporen a sus trabajos.

En este contexto, estos jóvenes y otros marginales han sido senialados como delincuentes y victimarios por la mayoría de la sociedad obvservadora y las grandes cadenas de supermercados, las cadenas de electrodomésticos y otras empresas similares han sido los “perjudicados” por los saqueos del 21-22 de diciembre. Sin embargo este perjuicio no asoma como tal, ya que desde el Estado les han asegurado compensaciones por las perdidas, además de los seguros que poseen, las exenciones impositivas, los beneficios de la flexibilidad laboral, beneficios aduaneros y la posibilidad de fijar precios sin ningún tipo de control e incluso, en ultima instancia, la policía  que ha recuperado partes de lo sustraído, por lo que de perjudicados han pasado una vez mas a ser grandes beneficiados.

la fuerte impronta que genera la televisión en cuanto  impacto en la opinión de quienes la ven, va dejando de a poco su lugar a internet con las redes sociales como motores de búsqueda. Sin embargo en la población mayoritariamente activa la televisión sigue siendo aquel lugar donde se revelan las verdades, donde se adoptan las frases típicas que adornan cualquier  tipo de conversación trivial  donde se denota la impregnación sufrida mediante clichés y estados que proporciona la televisión. La temperatura, los últimos dichos de algún político y las extrañas noticias sui generis ocurridas en otros puntos del globo son motivo de comentario permanente. Lo que no pasa en la televisión no sucede y si la televisión lo dice es así, sin entrar en consideración que estamos informándonos a través de una cámara manejada por una persona de la cual no se sabe que intenciones o motivaciones pueda tener para filmar esto y no lo otro. En cuanto a los saqueos todos pudimos ver una imagen clara de lo sucedido pero al instantes miles de comentaristas quisieron decirnos que era lo que habíamos visto y porque lo habíamos visto. Dice un viejo adagio del periodismo que “los hechos son sagrados, las opiniones son libres” lo cual tampoco se cumple a raja tabla pues siempre estamos a merced de las subjetividades de un cronista.

Y esa televisión nos devuelve dos imágenes, que no son otra cosa que partes de la pelea tan mentada entre el monopolio de medios lo cual se podría caracterizar como una pelea interna entre dos facciones de la clase dominante. Para esta caracterización debemos partir de una división sintética de la sociedad  donde observamos la oposición binaria entre los que trabajan y los que viven de los que trabajan. En el primer grupo se encuentran ambas facciones de la disputa mencionada los cuales pelean por el control de lo que Gramsci llama bloque histórico es decir es decir unidad entre la naturaleza y el espíritu (estructura y superestructura), unidad de los contrarios y de los distintos»
El segundo grupo, el de los que trabajan es compelido a tomar partido por un lado u otro sin recibir ningún tipo de beneficio por engrosar las filas de uno u otros. La Ley de Medios es un punto nodal en esta disputa y a su vez en la busqueda  de consenso y legitimidad dentro de  las clases postergadas. Ambos sectores  de la clase dominante, se arrogan la defensa de la libertad de expresión en favor de los desposeídos. Esta lucha vana, por intereses económicos particulares, saca de agenda a la inflación, la desocupación, la precariedad laboral, los defectos de la escolarización, el cuadro impositivo entre otros temas que afectan el bolsillo y la vida diaria de las clases subalternas que en lugar de unirse para luchar por sus cuestiones comunes por las cuales se sienten afectados, toman parte simbolica en una lucha por el poder económico entre  dos parcialidades que se apropian del plusvalor que generan los trabajadores. Recuerdo aquellas viejas pintadas universitarias. “nos cuentan dos mentiras y nos hacen pelear para ver cual es verdad”.

esta situacion, mas el egosimo del sistema capitalista y la mentira de la movilidad social pone frente a  frente a personas o grupos de personas del sector de los que trabajan. Por aquello de la movilidad que permitiría  todos alcanzar el mismo status, se mira casi con devoción, con admiración a los grandes autos, las grandes casas y las fiestas de gala de los que viven de los que trabajan. Se trata de imitar en menor escala todo lo que hacen ellos. Dice Sloterdijk que la sociedad dominante habita un Palacio de Cristal  que se constituye con el objetivo de resguardar a este selecto grupo de las de amenazas provenientes del exterior. No obstante aquello, la transparencia del Palacio genera la ilusión en los habitantes de los márgenes de poder participar de su confort y seguridad. Precisamente la lucha de pobres contra pobres es solo para poder ver el Palacio desde afuera , pero la ilusión es la de algún día estar ahí adentro y en pos de ello hay que eliminar competidores o defenestrarlos: o también marcar cuanto no se parecen a la periferia y cuanto se parecen a los habitantes palaciegos. Así muchos protestan por los beneficiarios de planes sociales por ejemplo, como si ellos fueran  los culpables de su pobreza  y no protestan contra quienes sostienen un sistema clientelar desde los gobiernos para mantener su alícuota de poder o contra quienes los subemplean, los explotan, los mantienen fuera de los registros laborales, les pagan salarios ínfimos o directamente  no los emplean. Por el contrario, la carga de la culpa se invierte y los beneficiarios de limosnas son culpables de recibirla.  A quienes creen en la movilidad social y económica les tengo malas noticias. Solo se llega al Palacio de Cristal explotando gente, traficando armas, drogas o personas, robando en grandes escalas o haciéndose político de alto rango, también casándose con el Príncipe Azul. Todos los demás mortales a veces tienen un poco mas y otras un poco menos de acuerdo a los vaivenes del mercado, pero lo concreto es que trabajando nadie hace plata.

Hay salida para la exclusión mas alla de planes sociales y leyes que le dan solución de derecho a cuestiones de hecho? Pues si, aunque descartado el cambio de sistema de producción, la aparición de un gobierno nacional y popular, además de cumplir con cuestiones de forma debería actuar sobre el fondo de la cuestión y así por ejemplo cambiar el cuadro impositivo actual para que deje de ser regresivo, grava igual a los que tienen mas y a los que no tienen nada, con el IVA como paradigma y presentar uno que vaya contra las grandes fortunas, la renta exagerada, las grandes empresas y un sinfín de negocios que generan utilidades no registradas. esto permitirá una gran recaudación, una verdadera regulación a partir de la intervención estatal para luego derramarse en salud preventiva, en seguridad preventiva y en educación necesaria. Hasta tanto estas acciones no se realicen las exclusiones sociales serán un volcán a punto de erupcionar y las cámaras dispuestas a trasmitir en vivo ese humo que se ve sin poner en consideración el fuego que lo provoco.

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