Que las suelten ya


Por Maximiliano Montenegro
En febrero de 2011 volvían de un boliche y se toparon con el acosador, que estaba obsesionado con la mayor de las chicas. Intentó abusarlas, y una de las jóvenes usó un cuchillo. El hombre no murió, pero ellas están apresadas.
Llevan 22 meses presas por defenderse de abusador

El 19 de febrero de 2011, las hermanas Aylén (21) y Marina (20) Jara regresaban de madrugada a su casa en la localidad de Moreno tras concurrir a un boliche con su grupo de amigos. Como viven a 15 cuadras de la discoteca, volvían caminando.

En un momento se quedaron solas, y fueron abordadas por un vecino que estaba obsesionado con la mayor de las chicas, y que hizo todo lo posible por consumar un abuso sexual. No pudo, porque una de las jóvenes se defendió con un cuchillo que llevaba en la cartera, justamente como protección. El hombre resultó levemente herido, y las hermanas se fueron asustadas del lugar. Pero fue el inicio de una pesadilla, porque la justicia las imputó por ‘homicidio en grado de tentativa’, y están presas desde hace 22 meses en penales de máxima seguridad, donde fueron golpeadas y hostigadas brutalmente. ‘Es el machismo de la justicia lo que tiene a mis hijas presas’, dijo Elena Salina, madre de las protagonistas.

Esta semana había expectativas respecto a una audiencia preliminar del debate oral y público al que serán sometidas ambas chicas en marzo próximo en los tribunales de Mercedes, en el marco de una figura penal que tiene penas de entre 8 y 15 años. ‘En principio, pedimos el cambio de carátula, para que pase al menos a lesiones graves, y así lograr la excarcelación de las chicas, que ya no pueden estar detenidas ni un minuto más. Son 22 meses de pesadilla, porque en el medio pasó de todo, les hicieron de todo. Pero nos rechazaron ese pedido, así que todo el verano seguirán detenidas, y al juicio se llega con esa acusación absurda’, dijo Elena a Diario Popular.

‘Está claro, no sólo para mí que no sé nada de derecho penal, sino para toda la gente que nos apoya en esta lucha, que las chicas se defendieron de una agresión sexual, de un acoso permanente, y que a lo sumo podría ser caratulado como exceso en la legítima defensa. Pero no. El día que fueron a la comisaría, horas después del episodio con el acosador, yo misma presencié cuando la fiscal preguntaba qué tipo de figura penal aplicaba al expediente, y un hombre de traje le dijo “ponele homicidio en grado de tentativa y que estas pendejas se caguen”.

Desde ese momento, quedó marcada la vida de Aylén y Marina. Primero fueron alojadas en la Unidad Penal 51, que es de máxima seguridad. La pasaron muy mal ahí. Luego las pasaron a la Unidad Penal 8, donde mejoraron sus condiciones. Pero siguen presas, no tiene lógica. Les están arruinando sus vidas. Son chicas jóvenes, que nunca hicieron nada malo, no delinquieron jamás, y son tratadas como asesinas, peligrosas’, sostuvo Elena.

En la causa, figura como víctima de las chicas Juan Antonio Leguizamón Avalos, que no se presentó a las audiencias preliminares del juicio. ‘Esta persona tiene antecedentes por delitos, se sabe que usa armas de fuego y es pesado. Por eso tuve miedo de salir a pedir ayuda, de contar lo que nos estaba pasando como familia. Pero en agosto me cansé de tanta impunidad y ver que mis hijas pueden salir muertas del penal. A partir de ese momento, se acercaron profesionales, organizaciones, personas de todos lados. y están tomando el caso profesionales del Ministerio de Justicia”.

“Está claro que las chicas fueron víctimas”

‘En esta causa, absolutamente bizarra pero que siempre se repite con víctimas de barrios humildes, intervienen diversas cuestiones. Una es el entramado de la connivencia policial, que es muy fuerte, así como la violencia de género y el machismo de la justicia. El sujeto al que supuestamente quisieron matar las chicas es el transa del barrio, y por eso la protección. Es un perejil, pero así funciona el sistema. Hablamos de un capanga que acosaba a las chicas, que las sentía de su propiedad, y que pretendía dominarles la vida, incluso con agresiones.

Lo que ocurrió en febrero del año pasado fue el final de una larga serie de episodios violentos. Las chicas se defendieron’, dijo Gabriela, integrante de la Comisión por la Liberación de Aylén y Marina. Otro colaborador, Bernardo, sostuvo que ‘estamos pidiendo al menos una morigeración de la prisión preventiva, para que termine este injusto encarcelamiento, hasta el juicio, donde está claro que se probará que las chicas fueron víctimas’.

Las cartas que enviaron desde la cárcel Aylén y Marina 

“Lo que no comprendo es a esta Justicia que defiende lo indefendible y por eso gente como nosotras, de pocos recursos económicos terminan pagando con la libertad, mientras otros solo la pagan con billetes. Tampoco comprendo qué es lo que estoy pagando. Pienso que le están quitando tiempo a mi vida en vano. Mientras estoy acá hay mucha gente que necesita ayuda y no poder dársela se siente horrible. Paso mis días ocupados para no pensar y encontrarme en esta realidad que vivo todos los días, sobretodo para poder lograr y cumplir con mi meta que es poder ir a la universidad de medicina y ser pediatra, salvarle la vida a todos aquellos chicos que lo necesitan y que no tengan que sufrir como sufrió mi hijo y yo a su lado. Con mi hermana y mis compañeras anhelamos tener nuestra propia biblioteca. Para poder leer durante nuestros tiempos libres” (Aylén).

‘Ellos nos juzgan por lo que hizo cada una, pero nunca se ponen a ver cómo realmente fueron las cosas. Solo juzgan y te condenan. Siempre le ven el lado malo, pero nunca toman conciencia y no consideran lo que es justo. No se ponen a pensar, a analizar por qué lo hizo. Solo dicen: Lo hiciste, sos culpable. Pero bueno yo estoy de este lado y voy a hacer todo lo posible para que ahí se vea como son realmente las cosas, y cuando vean que se equivocaron al juzgarme me voy a sentir libre de cuerpo y alma. Ahora estoy libre de pensamientos y de expresión porque sé que muchos de ustedes me van a escuchar y me están escuchando. Solo espero que les hayan gustado mis líneas. Fue una linda forma de expresarme para que de alguna manera me sepan entender. ¡Que se abran o que se rompan estas rejas! Aguante la calle o mejor, la libertad!’ (Marina).

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