La farsa del Beagle (un relato posible) Ensayo


En el marco del conflicto respecto del canal de Beagle, suscitado a fines de la década del 70 del siglo pasado, un militar argentino[1]  le espeto sin pensar demasiado a uno de sus pares chilenos: “me voy a lavar las bolas en el Mapocho[2]”, durante una reunión que se realizó, supuestamente para acercar las partes en puja.

Esta sola frase muestra diferentes aspectos que le dan al supuesto conflicto de marras, más que un marco belicista, una promocionada bravuconada de guapo de barrio. A ver, “lavarse las bolas” en un río tan frío y contaminado  como el Mapocho implica un machismo rayano con lo increíble, una acumulación de testosterona hasta limites insospechables y al mismo tiempo, involucra, la necesidad de hacerle ver al otro que se puede llegar hasta uno de sus símbolos geográficos mas relacionados con la capitalidad del país lo cual trata de demostrar la debilidad ajena al mismo tiempo que la fortaleza propia.

Ahora bien a un lado y otro de la cordillera, la frase, genero sentimientos que también poco tienen que ver con ideas racionales (si es que las hay) acerca del belicismo o de los limites geográficos si no mas bien con el chauvinismo y la evocación a un nacionalismo mal entendido, ya que del lado argentino las declaraciones provocaron en muchos ciudadanos el sentimiento de sentirse superiores y dominadores sobre los rivales vecinos, henchido el pecho de vana gloria ante la perspectiva de bañarse desnudos en el ”patio” del vecino mientras que estos tomaban como una afrenta o insulto el atrevimiento y la desvergüenza del militar argentino al referirse con tan poca consideración a un hecho que ameritaba la seriedad mas absoluta de ambos lados, al tiempo que una ráfaga de rencor cruzaba sus mentes de solo imaginar la posibilidad de agregarle mas polución al rio de mentas mediante la higienización testicular de un militar argentino.

Sin dudas la potencia efectiva de la frase  y la derivación que se desprende de ella puede sintetizar lo que en realidad, a modo general se pretendía de un lado y el otro: aunar y religar a la población en torno a un caro  sentimiento que brotaba desde el mismo seno de la patria, ya sea esta amenazadora o amenazada. Es valido referir en cuanto a esto a Rosa Luxemburgo cuando  advertía, que la “misión inmediata del socialismo es la liberación espiritual del proletariado de la tutela de la burguesía, que se expresa a través de la influencia de la ideología nacionalista”. Manifestando el debido cuidado a tener en cuenta respecto del  chauvinismo o nacionalismo burgués, considerado como una tara ideológica común en el capitalismo.

El conflicto ¿pudo haber desembocado en una guerra? ¿O fue tan solo una puesta en escena montada por un hegemónico bloque continental de dictaduras garantistas de las burguesías nacionales? Recordemos que la mayoría del subcontinente estaba desde mediados de la década del 70 en manos de dictaduras militares. Dice Ruy Mauro Marini que esta situación  “Se origina del hecho de que, por razones internacionales, pero sobretodo por su debilidad política en el plano interno, la burguesía ha debido erigir a las Fuerzas Armadas en élite dirigente, confiándoles la gestión del aparato estatal”[3]

En búsqueda del re lanzamiento de la tasa de beneficios, producto de su posición en el mercado  mundial, las burguesías continentales debían realizar un ajuste en el costo del trabajo. Para deprimir a las clases trabajadoras, las burguesías fueron a golpear los cuarteles para conseguir, vía represión, el amedrentamiento de las clases subalternas para luego si avanzar sobre sus conquistas laborales. Dice Gramsci  que “Las ideologías previamente desarrolladas se transforman en “partido”, entran en conflicto y confrontación, hasta que sólo una de ellas, o al menos una sola combinación, tiende a prevalecer, imponiéndose y propagándose a través de la sociedad. De este modo, consigue no sólo una unificación de los objetivos económicos y políticos, sino también la unidad intelectual y moral, planteando todas las cuestiones sobre las que surge la lucha no en un plano corporativista, sino universal. Crea así la hegemonía de un grupo social fundamental sobre una serie de grupos subordinados”[4]. Además Gramsci, ahondando en esta problemática, pretende advertir que el fenómeno de la dominación en las sociedades capitalistas modernas es un proceso complejo en el que además de los aparatos de coerción, que representan una especie de “límite último” que garantiza la pervivencia del orden burgués, interviene toda una serie de mecanismos de transmisión ideológica tendientes a lograr un consenso que le otorga bases más sólidas a la dominación[5].

 

En Chile gobernó desde 1973 hasta 1990 una junta militar con Augusto Pinochet como presidente y casi sin oposición ni dentro ni fuera de la junta militar. Su  organización centralizada y jerárquica del mando permitió evitar roces entre los diferentes actores y optimizar el uso de los recursos.

En la Argentina gobernaba el llamado “Proceso de Reorganización Nacional”[6]  que otorgaba igual poder a las tres ramas de las fuerzas armadas argentinas y en que se preveía la alternancia en el poder. Este balance dentro de la junta militar argentina permitía además la deliberación política dentro de las fuerzas armadas y la formación de bloques entre ellas.

Ambos países eran regidos por gobiernos de las fuerzas armadas que coincidían en muchos aspectos de su política exterior e interior. Incluso habían logrado acuerdos para operaciones internacionales de represión, como la Operación Cóndor[7], como quedó demostrado posteriormente a través de la justicia.

Sin embargo para época del conflicto en torno al canal  de Beagle las dictaduras tanto argentina como chilena estaban sufriendo un proceso de desacreditacion por el cual se ponía en tela de juicio sus actuaciones y se develaban las torturas, las detenciones y las desapariciones que se producían en ambos territorios. Inclusive el gobierno chileno sufría un fuerte asilamiento internacional a partir del hallazgo de los restos de los campesinos fusilados en Lonquén tras el golpe militar y las exigencias de los EE.UU. para la persecución de los responsables del atentado terrorista en Washington contra  Orlando Letelier.

En este punto nos ocuparemos un poco mas de lo sucedido en nuestro país; En Argentina hacia 1978 la dictadura militar encabezada por Jorge Videlatenía como objetivo político combatir las denuncias por las violaciones a los derechos humanos que se registraban en la Argentina. Por eso la realización del Mundial de Futbol les dio la oportunidad para realizar una campaña basada en el slogan “los argentinos somos derechos y humanos” [8] para contrarrestar las acusaciones que llovían desde el exterior. Pero una vez obtenido el campeonato por la Selección Nacional de fútbol comandada por César Luis Menotti, la dictadura debió fijarse un nuevo objetivo para distraer la atención de las opiniones públicas internas  y externas.

Fue en ese momento que a la Junta militar se le ocurrió inventar una guerra y así apareció la disputa territorial con Chile por el Canal de Beagle y las islas Picton, Lennox y Nueva, esto en virtud, según  el autor argentino Luis Alberto Romero, de “la belicosa rama del nacionalismo argentino que gobernaba su país se alimentaba de un fuerte chauvinismo, de viejas y nuevas fantasías argentinas (“patria grande”, “entrar al primer mundo”, “la expoliación sufrida”) y el tradicional mesianismo militar ignorante de los más básicos conocimientos de política internacional”[9] . también aquí podemos recuperar a Gramsci en “Notas sobre Maquiavelo” “Si la clase dominante ha perdido el consentimiento, o sea, ya no es «dirigente», sino sólo «dominante», detentadora de la mera fuerza coactiva, ello significa que las grandes masas se han desprendido de las ideologías tradicionales, no creen ya en aquello en lo cual antes creían, etc. La crisis consiste precisamente en que muere lo viejo sin que pueda nacer lo nuevo, y en ese interregno ocurren los más diversos fenómenos morbosos”

 

El conflicto se originó a partir del desconocimiento, por parte de nuestro país, de un Laudo Arbitral[10] pronunciado en aquella época para zanjar la antigua disputa que era real. Claro esta que desde las luchas por la independencia, Chile y Argentina han alternado períodos de confrontación así como de cooperación en sus relaciones bilaterales. Durante un largo tiempo y desde diversos ámbitos, especialmente el gubernamental, una rivalidad chileno argentina fue fomentada exaltando valores nacionalistas que generaron percepciones distorsionadas del “otro”. Pero la nueva situación coloco a ambos países, cierto es que con diferentes matices, frente a la decisión de tomar alguna de estas medidas: llevar a cabo negociaciones directas, solicitar un mediador, llevar el caso ante el tribunal internacional de La Haya o la guerra u obligar al adversario mediante la fuerza a aceptar las condiciones. Argentina decidió esta última opción. Claro esta que “para los militares, el ejercicio del poder será siempre una cuestión de fuerza. Y en donde priva la fuerza como vía de solución de conflictos, el enfrentamiento es siempre el último recurso”[11].

También esta claro que este tipo de conflictos son armados, en medio de una mutua acusación de engaño y expansionismo, así como un fuerte estímulo a la retórica nacionalista y a la inflamatoria de la guerra;  De este modo, los enfoques referidos sirvieron a los intereses internos de los grupos militares gobernantes puesto que por una parte exacerbaban el rol político del ejército como defensor de la soberanía nacional, mientras que por otra buscaba lograr la unidad interna, desviando la tensión interna hacia el plano externo.

La dictadura en Argentina se preparo para la guerra llevando adelante una serie de medidas tendientes a obtener fortaleza y cerrar sus filas hacia adentro. Ejemplo de esto fue lo hecho por el almirante Massera que realizó una “vigilia de armas” en Ushuaia, una costumbre medieval de tono místico. Además los envíos y movimientos de tropas fueron acompañados de gran algarabía, gritos y coros de parte de la población; Cantantes populares concurrieron a los cuarteles para actuar y entretener a las tropas. Se realizaron ejercicios de oscurecimiento, incluso en ciudades que difícilmente podían ser atacadas y la sucesión de maniobras militares en 1978 fueron difundidas y comentadas ampliamente por la prensa. Esto en términos gramscianos tendría que ver con el rol de los intelectuales, y el papel fundamental que presentan en la sociedad como reproductores del sistema imperante. Para Gramsci, todos los hombres son intelectuales, considerando que “no hay actividad humana de la cual se pueda excluir de toda intervención intelectual, no se puede separar al homo faber del homo sapiens” en cuanto, independientemente de su profesión específica, cada quien es a su modo “un filósofo, un artista, un hombre de gusto, participa de una concepción del mundo, tiene una consciente línea moral” [12] pero no todos los hombres tienen en la sociedad la función de intelectuales.

La organicidad del intelectual se mide con la mayor o menor conexión que mantiene con el grupo social al cual se refiere: ellos operan, tanto en la sociedad civil – el conjunto de los organismos privados en los cuales se debaten y se difunden las ideologías necesarias para la adquisición del consenso que aparentemente surge espontáneamente de las grandes masas de la población a las decisiones del grupo social dominante – que en la sociedad política o estado, donde se ejercita el “dominio directo o de mando que se expresa en el Estado y en el gobierno jurídico”. Los intelectuales son algo así como “los apostadores del grupo dominante para el ejercicio de las funciones subalternas de la hegemonía social y del gobierno político”[13].

Asimismo en el resto de Sudamérica las dictaduras no quisieron quedar por fuera de este conflicto que permitía exaltar el nacionalismo y recuperar algo del prestigio perdido mediante la exacerbación del chauvinismo “El recrudecimiento de las tensiones entre Argentina y Chile, motivadas por la disputa relativa al Canal de Beagle, es un aspecto necesario del desarrollo político reciente de Sudamérica. No era preciso ser profeta para saber que las dictaduras militares, que empiezan a implantarse allí después de 1964, traían en su seno la guerra. O, para ser más exactos, la amenaza permanente de guerra”.[14]

Brasil podría verse involucrado en acciones favorables a Chile, debido a rivalidades sobre el predominio regional con la Argentina, además del fluido intercambio comercial. Perú, se encontraba en situación de ayudar a Argentina debido a su rivalidad con chile por cuestiones limítrofes, por lo que si participaba rompía el tratado fronterizo de 1929 y a su vez permitía que, Ecuador, debido a su insatisfacción por el tratado fronterizo de 1942 que dejó en poder del Perú áreas del Amazonas que Ecuador consideraba suyas, podría aprovechar la situación para intentar recuperarlas. El caso de Bolivia era similar al de Perú; aunque hay que destacar que todas estas dictaduras habían llegado al poder con apoyo de las burguesías locales y de la CIA y el gobierno de EE. UU. formando lo que Gramsci denomina bloque histórico es decir que esta conformación presupone la existencia de una íntima interacción entre la base (estructura) y la superestructura. La hegemonía tiende a construir un bloque histórico, o sea, a realizar una unidad de fuerzas sociales y políticas diferentes y tiende a mantenerlo unido a través de la concepción del mundo que ella ha trazado “las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder MATERIAL dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder ESPIRITUAL dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente”[15].  Esto se verificaba en todo el continente respecto del modo de producción y el tipo de superestructura que lo garantizaba, lo cual hace difícil pensar algún tipo  de agresión entre ellas a lo cual se suma que “las dictaduras militares latinoamericanas no cuentan con una base social firme que les permita lanzarse a aventuras militares sin el peligro de que las armas puestas en manos del pueblo no se vuelvan contra ellas. Si las fuerzas populares, haciendo a un lado toda tentación chauvinista, les hacen presente este hecho, los generales que gobiernan el Cono Sur no pasarán de enseñarse los dientes los unos a los otros, sin atreverse a ir más allá. Seguirán ladrando, pero no morderán”.[16]

Todo esto nos mueve a creer, respondiendo a los interrogantes planteados mas arriba, que el conflicto fue una gran puesta en escena de las dictaduras regionales para recuperar el prestigio perdido y tratar de lavar la imagen que, por 1978, venia en caída libre,  a partir de las denuncias de organismos internacionales respecto de las continuas y reiteradas violaciones a los derechos humanos, las detenciones ilegales y los muertos que no conocían fronteras.

Se podrá decir en desmedro de este trabajo y como principal argumento a favor de la realidad del conflicto que el gobierno había montado el llamado Operativo Soberanía, previsto para el 22 de diciembre de 1978,que supuso el movimiento de tropas hacia todo el ancho y largo de la frontera cordillerana con todo lo que ello implico. Sin embargo he aquí precisamente el punto más débil del argumento. Es muy poco claro porque se produjo el aborto de la operación a solo pocas horas de su ejecución y cuando ya miles de inocentes se preparaban fusil en ristre para avanzar sobre otros miles de inocentes a lo largo de la frontera. Las explicaciones de los medios y analistas de la época no ofrecen una respuesta demasiado satisfactoria. Unos lo achacan al poder del  “joven” Papa Juan Pablo II[17], otros arguyen a favor que la certeza de que serían condenados internacionalmente como agresores puede haber jugado un rol en la decisión. Sin embargo cabe acotar que el Papa era muy nuevo, había sido elegido tan solo dos meses atrás, en un cargo que venia un tanto jaqueado por los últimos sucesos en cuanto al Pontificado[18] y que las sanciones políticas no parecieron importarle demasiado de acuerdo a los actos que llevaron a cabo a lo largo de los 7 años de gobierno como tampoco las económicas ya que siguieron comerciando normalmente durante el periodo. Parece mucho mas sensato referir que la farsa estaba montada de tal manera  que a cualquier observador normal le pareciera que era absolutamente real. Si las circunstancias esgrimidas por la opinión hegemónica fueran ciertas la operación podría haber sido detenida mucho tiempo antes de lo que sucedió en la realidad, pues cuando fue irradiada la orden por el comando central quedaban tan solo 6 horas para la puesta en marcha de las operaciones previstas[19], lo cual parece en realidad mas un frío y maquiavélico calculo, que una decisión tomada en el fragor de un momento cuasi de guerra.

Todo continúo como si tal cosa en Montevideo, el 8 de enero de 1979, cuando se firmó el Acta de Montevideo que fijaba de forma bastante flexible el marco de la mediación. Ambos gobiernos se comprometieron a no hacer uso de la fuerza, retornar al statu quo militar de comienzos de 1977 y se abstendrían de tomar medidas que turbasen la armonía entre las dos naciones.

Son llamativas las  postreras declaraciones del general Reinaldo Bignone, presidente argentino de facto después de la Guerra de las Malvinas,  de que en realidad se trató de una demostración de fuerza con fines disuasivos, para forzar al gobierno chileno a aceptar un nuevo arbitraje. Creemos que aquí se ha tratado de ofender menos la inteligencia de la opinión pública.

Es decir que podríamos concluir que hubo un acuerdo tácito entre las dictaduras de la región y las burguesías a quienes representaban en el gobierno , las cuales tenían incluso negocios entre si, para llevar adelante la farsa de un conflicto bélico que despertara el nacionalismo de la sociedad toda a los efectos de conseguir el consenso necesario para seguir adelante con su proyecto de gobierno “Más de cincuenta años signados por la primacía de períodos dictatoriales por sobre los interregnos “democráticos” hablan de una específica articulación entre el consenso y la coerción, que define las características del Estado argentino y lo distingue de las sociedades de capitalismo desarrollado. El recurso a la represión para preservar la estructura de dominación vigente, ha sido la constante de las clases dominantes, tanto en etapas dictatoriales como en períodos de vigencia democrática fuertemente tutelada o restringida”[20].

Ello no significa la ausencia absoluta de mecanismos de reproducción consensual en la sociedad, y habla también de distintas formas de dominación ideológica, sino que también estos mecanismos llevan la impronta de una lógica coercitiva

Carlos Marx, en el 18 Brumario de Luis Bonaparte refería que la historia se repite, primero como tragedia y luego como farsa. Sin embargo en el gobierno de facto sucedido en Argentina entre 1976 y 1983 se produjo la excepción que confirma toda regla. Primero fue la farsa del Beagle y después la tragedia de Malvinas. Quizás porque esta vez el frio calculo estuvo mal realizado en virtud de las abundantes ingestas de alcohol del entonces presidente Galtieri. Aunque esta es otra historia.


[1] El represor de la ultima dictadura y condenando por innumerables delitos Luciano Benjamin Menéndez

[2] Del mapuche “ agua que penetra la tierra”

[3] Ensayo de Ruy Mauro Marini. Publicado en El Universal, México, miércoles, 8 noviembre 1978

[4] Antonio Gramsci en “Cuadernos de Cárcel”

[5] Mabel Thwaites Rey, La noción gramsciana de hegemonía en el convulsionado fin de siglo

[6] Instaurado el 24 de marzo de 1976 tras el derrocamiento de María Estela Martínez de Perón

[7] Operación Cóndor es el nombre secreto de la fuerza multinacional, en la que intervinieron los servicios de inteligencia de países sudamericanos —Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia y hasta cierto punto Perú—, que tuvo como objetivo el intercambio de información acerca de personas “subversivas” residentes en dichos países, así como la cooperación para perseguirlas a través de las fronteras nacionales. La Operación Cóndor permitió a las fuerzas armadas y paramilitares de los países del Cono Sur desplazarse libremente en el territorio de otros para secuestrar, desaparecer o asesinar a los ciudadanos considerados sediciosos.

[8] Frase creada por la consultora internacional Burson Marsteller como slogan de la campaña destinada a mejorar la deteriorada imagen internacional que llevo por ejemplo a que algunos futbolistas reconocidos a nivel mundial no concurran a la cita ecuménica y que los holandeses, por ejemplo, visitaran a las Madres de Plaza de Mayo y tras caer en la final no saludaran a las autoridades argentinas

[9] En “Breve Historia Contemporánea de la Argentina”, Luis Alberto Romero, Fondo de Cultura Económica

[10] En 1977 se da a conocer el fallo británico, luego de que en 1971, ambos países decidieran someter a arbitraje la soberanía de los territorios disputados, ante la Reina Isabel II del Reino Unido, el que es favorable para Chile.

[11] Ruy Mauro Marini Op. Cit.

[12] Antonio Gramsci Op. cit.

[13] Antonio Gramsci. Op. Cit.

[14] Ruy Mauro Marini Op. Cit.

[15] Marx-Engels, La Ideología Alemana

[16] Ruy Mauro Marini Op. Cit.

 

[17] Estados Unidos simulaba presionar a ambos países para mantener la paz y pidió al Vaticano una mediación.

[18] A la muerte de Pablo IV, en 1978,  le sucedió la asunción de Juan Pablo I que murió tan solo 33 días  después de ser ungido Pontífice en situaciones poco claras y que fue sucedido por el obispo de Cracovia, Karol Wojtyla, a la sazón Juan Pablo II.

[19] Solamente las tropas apostadas en la provincia patagónica de Neuquén avanzaron algunos kilómetros en territorio chileno al no poder ser notificados con la debida antelación por un problema de comunicación.

[20] Mabel Thwaites Rey  Op. Cit.

2 comentarios en “La farsa del Beagle (un relato posible) Ensayo

  1. En diversas páginas que hablan del conflicto del Beagle, se afirma que hubo penetración de tropas argentinas a territorio chileno. Efectivamente así fue, pero no se dice la verdad completa.
    La mayoría de los blog relatan mas o menos el siguiente párrafo:

    “Por último, debe analizarse lo ocurrido en la zonafronteriza de Neuquén, donde parece ser que tropas argentinas efectivamenteingresaron a territorio chileno en la noche referida o poco antes y debieronser retiradas en el transcurso del día siguiente tras ser “perseguidas” porpropias fuerzas argentinas ya que no respondían (de acuerdo a los planes deguerra establecidos) a las órdenes radiadas desde sus bases en Argentina. Eneste caso, hay numerosas personas que afirman haber estado a la vera de una lagunaen la zona de Aluminé/Pehuenia, en la cual habría restos carbonizados devehículos militares. ”

    A continuación expondremos la verdad oculta detrás de esta afirmación:

    1) Tal relato es unbulo, pues no tiene sentido que las mismas tropas argentinas destruyesen a suspropios compatriotas sobre todo si le dieron alcance. Si tuvieron contactofísico, una comunicación verbal fuese mas que suficiente para resarcir laorden.

    2) Las tropas argentinas tenían equipos detelecomunicaciones nuevos y eficientes para operar en alta montaña.

    3) Este rumor lanzado por internet, pretende ocultar unenfrentamiento, que fue desfavorable para el ejercito argentino.

    4) Los vehículos carbonizados fue una emboscada efectuadapor una milicia chilena apostada en la frontera, cuya misión era efectuarataques rápidos y desaparecer. Era una táctica que fue practicada varias vecescomo parte de una estrategia de guerra de montonera. Atacar rápido y huir.

    Por eso, cuando llegaron las restantes tropas, se encontraron con los vehículos carbonizando.

    Como recomendación adicional, véase el siguiente libro de carácter neutral, escrito por investigadores especializados:

    “Fuerzas Especiales del Mundo” editado por LIBSA, de los siguientes autores: Nyke Ryan, Chris Nann y Alexander Stilwell.

    En este libro se afirma la excelente actuación de la infantería de marina chilena durante el conflicto, pero no se dice mas. Pues, rechazó una invasión de paracaidistas de la fuerza aérea argentina.

    1. muy fantasioso su relato amigo sin ningun tipo de evidencia mas que el famoso chauvinismo chileno que compite permanentemente para sentirse superior a los argentinos. Abajo los nacionalismos, viva Chile y Argentina, viva Latinoamerica

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