De padres e hijos


Un aviso de televisión que repiquetea en las pantallas durante esta semana de agobiantes incitaciones consumistas muestra a los padres como marionetas de sus hijos. En el anuncio, los chicos son ventrílocuos que manejan a su gusto a los padres y les imponen sus voces para que éstos les compren lo que ellos quieren. En este caso un celular y un plan completo y carísimo para uso de los “retoños”. La compañía que propone esta aberración es una empresa de telefonía móvil, obviamente. Y lo propone bajo la forma de un “chiste”.

 

La deserción de los padres en el cumplimiento de sus funciones, el miedo a los hijos y la delegación de las responsabilidades constituyen un problema grave

 

No es el mejor momento para un “chiste” de este tipo. La deserción de los padres en el cumplimiento de sus funciones, el miedo a los hijos, la delegación de las responsabilidades de crianza en niñeras artificiales (televisión, Internet, juegos electrónicos, boliches, shoppings, etcétera), la exigencia a la escuela de que los reemplace en su tarea intransferible, la incapacidad de fijar límites orientadores y de guiar la educación de los hijos con compromiso, con presencia y con el ejercicio pleno de valores constituyen un problema grave, extendido y con consecuencias trágicas. Estas se llaman alcoholismo (el coma alcohólico adolescente es una epidemia cada fin de semana), drogadicción (alegremente ignorada por un grupo de legisladores irresponsables y populistas, que sueñan con cambiar una ley de despenalización de la droga por votos), bullyng, obesidad infantil, abundancia de chicos dopados por una híper medicación que intenta disimular con fármacos la carencia de presencia y cariño activo.

No para ahí la cosa: agreguemos la sexualización temprana y disfuncional de chicos (sobre todo nenas) estimulados por adultos insensatos (a menudo sus mismos padres y madres), el voraz consumismo instalado en la mente infantil, las tragedias automovilísticas que cobran víctimas por millares entre adolescentes que matan o se matan conduciendo con alcohol y sin ley autos que a menudo les regala o les presta “papá” para negociar así el cariño del hijo. Aun más: los deplorables niveles de comprensión de textos y la precaria habilidad para desarrollar una idea con palabras, comprobados por estudios serios año a año en chicos que terminan el secundario sin proyectos y sin un mínimo de herramientas intelectuales y cognitivas.

 

Los padres que escapan a este modelo tienen que multiplicar sus esfuerzos, sufrir burlas y descalificaciones

 

¿Hay una relación entre esto y el grave default en el cumplimiento de las funciones paterna y materna? La hay y es directa. Los padres que escapan a este modelo (una minoría silenciosa, resistente, comprometida) tienen que multiplicar sus esfuerzos, sufrir burlas y descalificaciones, sostener cuesta arriba su compromiso afectivo responsable. Y tienen por eso el derecho a festejar su día por mérito propio. Fuera de esto, la paternidad es hoy un anzuelo más para el consumo, un escenario más de la cultura utilitarista y un profundo vacío que no se llena cambiando un pañal o llevando un día al hijo al colegio (a las apuradas y hablando por el celular). La compañía que lanzó el aviso abreva en las aguas de esa cultura y su aviso me suena como un insulto a la paternidad verdadera. ¿Qué tiene que ver esto con la tan cacareada Responsabilidad Social Empresaria que luego se declama en visiones y misiones?

A los padres que no desertan, muy feliz día. Se lo merecen, sobre todo en estos tiempos..

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