Jovenes chilenos de pie


Los decenas de miles de estudiantes que marcharon ayer en Chile volvieron a desatar los fantasmas en el gobierno de Sebastián Piñera, quien debió observar esta semana cómo sus ministros competían ya por su sucesión.
“Estamos sorprendidos por el nivel de la convocatoria”, admitió incluso la líder estudiantil Camila Vallejo, quien cifró en 80.000 los jóvenes movilizados en la capital por educación gratuita y de calidad. Las autoridades admitieron la presencia de 50.000 manifestantes.
Piñera, con un apoyo por debajo del 30 por ciento en sondeos, replicó que “ningún joven nunca más quedará fuera de la universidad por falta de recursos” y defendió un proyecto de financiamiento presentado este lunes por su gobierno.
En Chile, el país con el ingreso per capita más alto de América latina, sólo seis de cada diez jóvenes pobres concluye su educación secundaria (colegio), mientras que el sesenta por ciento de los muchachos ricos accede a la universidad, en cifras oficiales.
Las protestas, cuyo telón de fondo son los comicios municipales de octubre y presidenciales de 2013, amenazan con repetir la crisis de 2011, donde el Ejecutivo encaró 6.000 manifestaciones, según sus propias cifras.
El arranque de las marchas estudiantiles nacionales, que en la actual jornada tuvo réplicas en Valparaíso, Concepción y Temuco, coincidió además con otra serie de conflictos en curso.
Entre ellos, la división del oficialismo ante la reforma tributaria propuesta por Piñera para financiar mejoras en educación, el anticipo de la carrera presidencial y el procesamiento de policías por excesos en la represión a protestas sociales el año pasado.
De hecho, esta semana el ministro de Defensa, Andrés Allamand, y su par de Economía, Pablo Longueira, vocearon su interés en suceder a Piñera, pese a la recomendación del gobierno de no hablar del tema.
Piñera, con minoría en el Senado y la Cámara de Diputados, debe ofrecer al país y a su coalición de centro derecha un camino de salida al actual escenario el 21 de mayo, con ocasión del discurso anual ante el Congreso.
Hasta ahora, según críticas incluso oficialistas, el presidente navegó por dispares estrategias ante las exigencias ciudadanas que no le dieron ningún beneficio político en las encuestas.
La autoridad, de hecho, transitó por el camino de extensas y tropezadas negociaciones con los estudiantes en 2011, decidió enviar cientos de policías a la región rebelde de Aysén en enero y ahora optó por impulsar propuestas con fuerte financiamiento.
Nada impidió, sin embargo, las protestas de este miércoles y nada parece detener los conflictos que se incuban.

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