Nunca Mas, ahora y siempre


NUNCA MAS,  dicen todos mientras miran en retrospectiva la peor etapa de estos 200 años. Sin embargo hoy en día se siguen observando, en menor escala, algunas de aquellas prácticas. Aquellos militares asesinos eran los perros de caza de un modelo económico que se nos impuso por la fuerza (yo ya había nacido) con el cuento del comunismo y la guerrilla (que ya estaba casi totalmente aniquilada en 1975) asesinaron 30.000 hermanos de esta tierra. En realidad la búsqueda era otra; deprimir a la clase obrera, eliminar a aquellos que podían ejercer una oposición critica desde lo intelectual, perseguir a quienes podían llevar su lucha a límites insospechables para defender los intereses de la mayoría. Aquella dictadura vino a instaurar el terror para que ellos, en menor medida y otros, los terratenientes, las multinacionales se apropiaran de lo que no era suyo para bien económico propio. Empresas, propiedades, dinero, bebes, vidas. Es increíble, a partir del legado ideológico-cultural del Proceso, como aun hoy opera un fuerte sentimiento anti-comunista, basado en el terror a las banderas rojas de la ex URSS, que de comunismo quizás tuvo algo entre el 17 y el 21, pero luego se convirtió en un capitalismo de Estado con una fuerte centralización  de la economía, una colectivización forzada y una burocratización del sistema político en aras de pervivir con una utopía que había desaparecido. 50 años más tarde esa excusa, les dio la chance de matar y someter para quedarse con todo haciéndonos creer que existía el cuco rojo. Algún día habrá que hablar de ese Pacto de no agresión entre EEUU y URSS que nos comimos como Guerra Fría.

Cambio el escenario la política de shock, con la muerte como principal arma, nos empezó a despolitizar, a cerrarnos a la participación,  nos enseño a descreer de la sindicalización, a ver fantasmas enormes y a creer en los mesías que venían a librarnos de todo mal. Siempre le pregunto a mi papa’ que tenían de bueno esos tipos que se lo llevaron de casa, pero no por razones políticas ni sindicales, si no porque no había trabajo en mi pueblo y el tuvo que andar sacrificándose lejos de nosotros, y de sí mismo, 30 años para que no nos falte nada y yo pueda estar escribiendo esto ahora. Vinieron a imponer una nueva lógica, nueva forma de hacer política, nueva relación capital-trabajo, nueva cultura y relanzamiento de la tasa de ganancia de un capitalismo con más vidas que un gato. Cambio la configuración en el mundo a partir de los 70 con el ingreso de los neoliberales monetaristas a dominar la escena económica y  como los remedios se prueban siempre primero en laboratorio y con otras especies, nos toco a nosotros ser sus conejillos de india. El programa económico aplicado por la dictadura militar produjo una reversión completa de las políticas implementadas en la industrialización sustitutiva, que  había configurado una realidad económica en nuestro país desde 1930 a 1976, posibilitando un crecimiento en el poder adquisitivo de las clases subalternas en torno a  la visualización del salario como un componente de la demanda y no como un costo tal cual lo veía y lo ve el liberalismo. Los nuevos objetivos fueron la apertura de la economía, la libre operación de los mercados de capitales, la desregulación de los diferentes mercados y un proceso de privatizaciones; dando por terminado la industrialización como objetivo de las políticas económicas. Por ello había que actuar fuertemente en contra del sector trabajo que se había beneficiado en la etapa anterior y que ahora iba a llevar la carga de las medidas y cuyos integrantes serian los perjudicados por  la concentración del ingreso en unos pocos grupos económicos dominantes, el crecimiento de la deuda externa, el incremento de la fuga de capitales y la desindustrialización de la economía que derivaría en un aumento de la pauperización social. Se imponía un fuerte disciplinamiento, la lógica del plomo y el garrote pero también la inducción a un nuevo imaginario cultural, la tan mentada combinación de violencia física y simbólica que se arroga para sí el Estado en términos de Bourdieu. Este tipo de dominación  nos hace ver con malos ojos a quienes perdieron hijos, esposos, trabajo y entonces los malos de la película son Madres y Abuelas, sindicalistas (no defiendo la burocracia sindical) estudiantes combativos, cantantes de pelo largo, artistas varios,  inmigrantes, habitantes de los barrios periféricos , haciéndonos aprender y desarrollar, fundamentalmente en la escuela (dale con Bourdieu)  un culto a todo lo que tenga que ver con el autoritarismo, con el machismo, con el chauvinismo y la exacerbación de una nacionalismo mal entendido más proclive a la diferenciación que a la coincidencia. En este proceso hemos naturalizado que la verdad está en manos de los poderosos, de las clases dominantes, los militares, la Iglesia (honrosísimas excepciones de trabajos reveladores  de la otra “verdad” como Mujica, Angelelli y nuestros patagónicos De Nevares y Hesayne quienes han sido replicados por otros, no muchos, integrantes de la grey) los profesionales de carreras tradicionales, los patrones y cualquier otra figura que ejerza mandos en cualquier sector. Eso también se lo debemos a la dictadura y su nueva construcción imaginaria que allano el camino para una mayor dominación invisibilizando la realidad que desprotegía a grandes sectores en beneficios de unos pocos. Por ello cuando Menem en el 89, tras prometer salariazo y revolución productiva, se ato al Consenso de Washington y ajusto las clavijas del modelo neoliberal, condenando a la marginación a generaciones enteras (antes-durante-después) las voces que se alzaron fueron muy pocas y desde aquellos lugares  de los que nos habían enseñado a desconfiar: Madres, Abuelas, sindicalistas (no los corporativos que estuvieron y están con todos los gobiernos haciendo negocios y llenándose los bolsillos) los artistas, algunos con el pelo más corto, los actores sociales representantes de las clases más desprotegidas y ese nuevo sujeto social estigmatizado como piquetero, aunque en realidad es desocupado, excluido, explotado, violado. La maravilla del ingreso al primer mundo (solo financiero) nos devolvió mas carentes que antes con un mismo modelo pero en democracia, claro los milicos ya habían hecho el trabajo sucio para las clases dominantes, Menem uso otras armas para profundizar la brecha y provocar un cataclismo social y una nueva cosmovisión de la cual aun no podemos salir.

Pero y hoy? De verdad NUNCA MAS? Seriamos hipócritas  si no viéramos los cambios acontecidos en nuestro país desde el 2003 hacia acá; algunos motivados por el escenario internacional beneficioso tras la devaluación que devolvió “competitividad” y el boom sojero. Además el férreo mantenimiento estatal de una política económica con fuerte incidencia en dos o tres variables fundamentales favorables a la producción y al consumo (otra vez la incidencia en la demanda) y por otra parte una real visibilizacion de demandas de grupos e individuos con procesos sociales y afectivos de hecho que traían sus luchas desde varios años atrás, Madres, Abuelas, Hijos, cuestiones de género, libertad en la elección sexual, medios de comunicación, familias en riesgo(embarazadas menores, violadas, madres de 7 hijos) han tenido la chance de hacerse oír, de manifestarse, de cambiar o en parte paliar sus situaciones, siempre y cuando que esto no vaya en desmedro del régimen de acumulación( ver el caso Kraft como ejemplo más vivido) por que como advierte Gramsci “el hecho de la hegemonía presupone indudablemente que se tienen en cuenta los intereses y las tendencias de los grupos sobre los cuales se ejerce la hegemonía (las clases subalternas) que se forma un cierto equilibrio de compromiso, es decir que el grupo dirigente haga sacrificios de orden económico-corporativo, pero es también indudable que tales sacrificios y tal compromiso no pueden concernir a lo esencial ( los que dominan siguen dominando), ya que si la hegemonía es ético-política no puede dejar de ser también económica, no puede menos que estar basada en la función decisiva que el grupo dirigente ejerce en el núcleo rector de la actividad económica”. Es cierto que ha habido un fuerte retroceso en ciertos sectores rentísticos como la oligarquía terrateniente y sus grupos económicos y adherentes intelectuales. Pero también es cierto que el concierto es ejecutado por otros intereses económicos que siguen yendo en desmedro de la clase dominada. Megamineria, especulación inmobiliaria en la Patagonia, sobrefacturación en las concesiones de servicios y obras públicas, concentración de estas en unos pocos grupos empresariales amigos, híper profesionalidad de la clase política (desde el punto de vista de las remuneración recibida) política fiscal regresiva, corporativismo sindical escaso federalismo son algunas de las críticas que se pueden hacer desde este lado que no es el lado que perdió sus pingues beneficios. Por lo demás sigue habiendo en democracia y actualmente incluso por ejemplo, en mucha menor medida es cierto, persecución política, ideológica y sindical, aculturación, explotación, marginación, muertes y tragedias  provocadas por el sistema (acción u omisión) Mariano Ferreyra, un emblema, pero también la Amia, Cromañón y los accidentes ferroviarios de los últimos seis meses  y también desaparecidos por diferentes cuestiones: Julio López, Marita Verón de los mas resonantes y por aquí Natalia Ciccioli, Florencia Penacchi y últimamente Daniel Solano por nombrar casos destacados sin resolución. Detrás de todos estos casos mencionados y de los demás que, no por no ser nombrados, no ocupan esta lista hay una densa trama que forma parte de los tentáculos del sistema de dominación que obviamente está encarnado por el Estado en su rol preponderante. Por lo que hay mucho por hacer y visibilizar aun para poder hacer una verdadera transformación y dejar atrás ese mundo de la vida que nos impuso con terror la dictadura del 76 pero cuyos coletazos y efectos nocivos aun están presentes.

NUNCA MAS, un gobierno inconstitucional, NUNCA MAS muertes y desapariciones con el Estado como ejecutor, NUNCA MAS mordazas para los que quieren gritar sus verdades, NUNCA MAS, hambre para los mas y beneficios para los menos. NUNCA MAS, AHORA Y SIEMPRE,  no solo el 24 de marzo y en repudio a los militares. Todos los días un poco.

Dedicado a mi mama que cumplía 26 años aquel 24 de marzo.

Marcelo Guerrero

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