Ella me tiro un caño Señor Juez


Yo no soy un golpeador de mujeres señor juez, soy una persona común y silvestre, en el barrio todos saben quien es Martin Castro señor. ¿Como voy a golpear a una mujer señor? Si vengo  de una de ellas, y no importa que mi mujer me haya dejado porque eso no cuenta, yo nunca le toque un pelo, ella se fue porque le gustó mas otro hombre pero yo nunca le toque un pelo, lo juro por el recuerdo de  mi santa madre ¿como me van a decir golpeador? esa señora la asistente social que, yo no me meto pero, su propio marido la engañaba mientras ella estaba en el trabajo y encima después la golpeaba, hasta que se robo la plata de la cooperadora del Jardín y se tuvo que ir, una lastima porque era el nueve que le hacia falta al equipo, todavía me acuerdo el gol que le metió  a La Tablada en el ultimo torneo cuando ya se terminaba y en la cancha de ellos, se armo terrible lío si, uno de los Olmos me erró un botellazo que si me pega me mata, pero yo no le he pegado jamás a nadie y menos a una mujer, ay mi madre si estuviera mi madre; si yo le hubiese hecho caso no estaría sentado hoy acá en este banquillo. Ella quería que yo fuera alguien, que estudiara, que no fuera como mi papa que se la pasaba tomando y jugando a la pelota; dicen los que lo vieron que era un cinco espectacular, de esos que quitan y distribuyen, dicen que se quedo porque embarazo a mi mama y mi abuelo materno le dijo que si se iba le pegaba un tiro en cada rodilla, para que viva pero no pueda jugar mas al fútbol; si señor mi mama quería que yo estudiara y yo nada.

Me escapaba y me iba  a jugar al campito de Agua y Energia, ahí donde teníamos el equipo  de “El Martillo” en honor al zapatero Salazar, un chileno bueno que nos compraba gaseosas y  mortadela y pan, cuando jugábamos algún que otro sábado contra los Noriega que tenían un equipo terrible y los dirigía su mama, doña María que sabia un pedazo de fútbol, o jugábamos contra el hospital donde estaban los Flores y los Huincal que la descosían. Yo me la pasaba ahí en el campito señor Juez, con el Zurdo, el Pelado, el Bocha, el Gordo que atajaba y era re ágil y a veces venía a entrenarnos “Cachirula” que jugaba en primera y había estado en Buenos Aires en una prueba; yo quería ser como Randazzo, como Mastrángelo, como Feldman, quería gambetear a Passarella, meterle goles a Fillol. Pero ella no. Ella soñaba con  que yo fuera Favaloro, que fuera medico cirujano y salvara vidas que los operara del corazón así no se moría tanta gente como su mama y su abuela, que habían muerto así, pobrecita ella también murió así, disculpe las lagrimas señor Juez, pero yo nada no le hacia caso, era una obsesión la pelota. Cuando se hacia de noche y el barrio quedaba por completo a oscuras, solo con la luz esa de la esquina de doña Martina con ese viejo porta lámparas que simulaba el sombrero de un chino, cuando ya los ladrillos que habíamos usado de arco estaban molidos por el paso de los autos en esa misma esquina yo seguía con la pelota bajo el brazo. Después me encerraba en mi cuarto, después de haber tomado la consabida sopa y algún bife o milanesa u otras veces ropa vieja cuando sobraba puchero, yo mismo a veces dejaba un poco para que mi mama hiciera ropa vieja, que rica le salía por Dios, todavía siento el gusto de la sal , la cebolla y el huevo bañando la carne de cuadril, me encerraba en el cuarto y recortaba papeles y les ponía nombres de jugadores, armaba dos arcos chiquitos y con un bollito de papeles hacia una pelota y jugaba partidos interminables llenos de goles que yo mismo  relataba imitando a Muñoz o a Víctor Hugo. Siempre ganaba Boca por varios goles; y una vez para el mundial vinieron en el diario todas las fotos de los jugadores de la selección Argentina y yo las recorte y les pegue con plasticola unos cartoncitos detrás y me arme unos equipos fabulosos contra otros cartoncitos en blanco donde ponía el nombre de jugadores extranjeros, claro porque yo me sabia de memoria todos los jugadores de todas las selecciones que jugaban los mundiales, que lindos recuerdos los mundiales, yo no sabia señor Juez que los milicos andaban matando a la pobre gente, no se si esta bien que lo diga acá pero mataron un montón de argentinos y nosotros sin saber nada acá en el medio de la nada; que lindos los partidos con los cartoncitos y los papelitos en el piso gris de cemento alisado de mi pieza, ahí dónde Maradona era la gran estrella y metía goles mejores que el que le hizo a los ingleses.

Yo quería ser futbolista señor, pero mi mama murió y tuve que salir a vender diarios para poder subsistir. No sabe lo que llore y lo que me costo acostúmbrame a que ya no iban a estar mas sus guisos, ni sus estofados, ni la ropa vieja ni la ropa planchada. Pobrecita murió del corazón y yo que ni cerca estaba de ser Favaloro. Me hice canillita a la fuerza, no me quedaba ninguna otra opción, el sueño de Martin Castro figura del fútbol nacional en letras grandes en la revista El Grafico se termino para siempre, al contrario me tenia que levantar todos los días a las 5 de la  mañana ir a la distribuidora a buscar los diarios y a las 6 empezar a recorrer las calles de ripio en invierno y verano repartiendo el diario Río Negro, salvo tres días al año. Navidad, año nuevo y el día del trabajo, antes tampoco trabajábamos los viernes santos, pero seguro el dueño debe ser ateo, la verdad que  no lo se porque hoy en día es muy difícil conocer a los patrones. Ellos mandan de lejos nomás, como Bochini que gambeteaba los jugadores10 metrosantes de enfrentarlos.

Si si esta bien me fui de tema disculpe, es que es importante para el relato porque yo no pude ser futbolista, nada mas un picadito los sábados en el barrio y a veces jugar para El Fortín en la liga Independiente, pero es que los domingos generalmente trabajo en la casa del cura que siempre hay algo para hacer y además me invita a comer después y también cuando se puede miramos los partidos en la tele, el es fanático de San Lorenzo, no se porque pero me parece que todos los curas son de San Lorenzo.

Y bueno ahí en el barrio casi no hay buenos jugadores, porque se perdió el potrero y las canchas con arcos de ladrillo de la esquina de doña Martina, que tampoco esta con vida, el zapatero también murió y en la canchita de Agua y Energia hicieron casas para unas profesoras que se vinieron a vivir acá cuando abrió el secundario. Entonces jugamos en un baldío de la casa de don Roman, un viejito bueno del barrio que es de Boca como yo y que siempre nos deja  jugar aunque algún pelotazo mal dirigido le rompa alguna rama de los durazneros o ciruelos o incluso le rompa alguno de esos sifones pico verde que guarda como reliquia al lado de un viejo motorcito que le sirve para extraer agua.

Pero yendo al tema especifico yo no le pegue a la Mara por su condición de mujer ni nada por el estilo, si apenas la conozco, a veces nos saludamos pero no siempre y una vez se volvió del baile conmigo porque ella también se vuelve temprano pero vinimos hablando de fútbol nada mas, ni siquiera nos quedamos charlando en la vereda que ya no tiene los dos árboles adelante que usábamos con su hermano Jorge como arco en largas jornadas de penales, cuando los otros pibes del barrio no estaban o a veces cuando éramos los únicos que nos levantábamos temprano en la cuadra. Pero no fue una cuestión de genero señor Juez, lo que pasa es que ella juega lindo y te marea mucho, para mi juega mejor que Jorge, el hermano, a veces nos enfrentábamos porque íbamos a escuelas diferentes y me tocaba marcarlo y  nunca me pudo pasar, perola Maraes diferente, juega con las dos piernas, se arquea como una vara de mimbre y tiene un quiebre de cintura que ¡mamita mía! además se frena en toda la carrera y cambia de dirección como si nada, es muy completa si hasta la para de pecho y remata de cabeza con fuerza y sin que se le mueva la gorra negra que usa sobre su cabellera rubia. Ahora que se esta difundiendo el fútbol femenino podría irse a probar suerte. Lastima que sea hincha de River.

Pero yo no le pegue por ser mujer, pero resulta que nos estaba dando un baile bárbaro y  ¿a quien le gusta que lo bailen doctor? Póngase en mi lugar ¿usted no jugo nunca a la pelota maestro? O si no ponga en mi lugar a Hrabina, Mc Allister, Pernía o este que trajo Boca hace poco Bermúdez creo que es colombiano o venezolano, y que le hubieran hecho un enganche como el que me hizola Mara¿sabe que hubieran hecho? Se hubieran tirado a los pies llevando pierna pelota y pasto si preocuparse si  era Caniggia, Francescoli, Saviola o la mismísima Mara; y lo que paso después, fue otra cosa señor Juez, porque ella, que se ha aguantado peores patadas, porque yo la he visto con las piernitas flacas esas que tiene llena de machucones y a veces con algún hilito de sangre, ella Doctor se me paro enfrente con gesto desafiante y yo reaccioné como Zandoná con Edmundo, como Graciani  con Serrizuela, la faje, si es verdad, pero usted analice lo siguiente ¿para que se pone los cortos y entra a una cancha señor? Ese acto la convierte en unisex  Señor, es uno mas de nosotros, en la cancha las únicas diferencias son futbolísticas pero ahí no hay razas, ni edades ni religiones y tampoco hay cuestiones de genero. El zapatero Salazar nos enseño eso, que en la cancha siempre éramos once contra once, no importaba si los otros tenían botines y nosotros zapatillas  si ellos tenian camisetas y pantalones cortos y nosotros usábamos lo que teníamos en casa no importaba siempre éramos once contra once y la diferencia solo la hacia el que jugaba mejor, entonces para mi no era una mujer, era un futbolista como yo, mas hábil si pero yo podía impedir su juego vistoso con tenacidad y sacrificio; lo otro, bueno, fue otra cosa, entiendo lo que dice la ley Doctor  pero no me mande a la B, fue un hecho aislado yo le pedí perdón pero igual no se como se entero la asistente social esa y me denuncio, quizas porque nunca  se atrevió a denunciar al marido que como le conté la engañaba y además la fajaba pero viera en que forma. No me condene Doctor por favor, no me corte las piernas como paso con el Diego ¿no puede usar como atenuante que ella hacia un ratito nada mas me había hecho un caño de ida y vuelta?

Cuerpos pintados de mujeres en el futbol

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2 comentarios en “Ella me tiro un caño Señor Juez

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