La tarea de la sociologia y el rol del sociologo


TAREA DE LA SOCIOLOGIA

La sociología emprendió un fuerte proceso de renovación desde la década del setenta y en este proceso juegan papel central tanto la propia tradición sociológica, el diálogo con otras disciplinas, como las  transformaciones socio-económicas y culturales que fueron dándose como nuevo proceso. Ciertos temas fueron apareciendo bajo una nueva luz, o como tributarios de las actuales escuelas filosóficas, cuestiones tales como el lenguaje, la subjetividad y las identidades son temas que han sido y son trabajados teórica y empíricamente por distintas escuelas sociológicas, casi desde su institucionalización como disciplina.  En el camino algunos temas que hoy son recuperados, poder, cultura y personalidad social, centralmente,  se desdibujaron o perdieron peso.

Montados en estos enfoques aparecen autores que  se arriesgan a explicaciones totalizadoras de la realidad social y que intentan hacer síntesis capaces de superar la antítesis entre subjetivismo y objetivismo. Al considerar los aportes de estos autores tendremos la oportunidad de analizar los principales conceptos e interrogantes de la sociología y reactualizaremos la presencia de  los clásicos, a la vez que posibilitaremos la adquisición de conceptos y métodos vigentes en la actual práctica científica del sociólogo. El constructivismo social –corriente en la que convergen los autores que vamos a analizar  Norbert Elías, Anthony Giddens,  y Bourdieu se caracteriza por tres rasgos fundamentales:

 

1)      la voluntad de superar las parejas de conceptos dicotómicos que la sociología ha heredado de la vieja filosofía social, como las oposiciones entre idealismo y materialismo, entre sujeto y objeto, y entre lo colectivo y lo individual;

2) el esfuerzo por aprehender las realidades sociales como construcciones históricas y cotidianas de actores individuales y colectivos, construcciones que tienden a substraerse a la voluntad clara y al control de estos mismos actores;

3) la afirmación de que, como resultado de este proceso de construcción histórica, las realidades sociales son a la vez objetivadas e interiorizadas, de modo que el principio de la acción social sea la relación de determinación recíproca entre lo objetivo y lo subjetivo, es decir, entre las formas objetivadas (reglas, instituciones) y las formas subjetivadas (representaciones, formas de sensibilidad) de la realidad social.

 

Así para Giddens los sistemas sociales existen en tanto son creados y recreados continuamente por sujetos sociales, el sistema social no es algo que esté fuera del individuo al modo de Durkheim, sino que existe en tanto es recreado en cada encuentro por los  sujetos que participan y es a su vez realización activa de esos sujetos. En este sentido el mundo social existe como realidad objetiva generadora de interacción, pero es reconstruida y resignificada (rol de la subjetividad) en el proceso de interacción por medio de reglas y recursos. Así el sistema social no tiene una estructura dada, sino que lo que existe es estructuración, propiedades estructurales, la estructura solo existe en su actualización en las prácticas y como huellas mnémicas que orientan la conducta de agentes humanos entendidos. El consenso ortodoxo, de la mano de Parsons, hacía equivaler ciencia social a ciencia natural. La caída del estructural-funcionalismo coincide con la entrada del marxismo en las academias occidentales, en momentos de ruptura de paradigmas. Según Giddens, la teoría social sería el punto en donde convergen todas las teorías que se preocupan del actor, de la acción, de la interacción y de las instituciones; y entiende que la actividad principal de la teoría social es la conceptualización de la actividad humana como prácticas rutinarias, recursivas. El análisis social busca entender aquellos aspectos de las actividades rutinarias de las agentes que estos no pueden aclarar discursivamente. Aunque todos estamos influidos por nuestro contexto social, nuestro comportamiento no está del todo condicionado por ellos.  Tenemos nuestra propia individualidad y la creamos. Un segundo punto importante para el análisis social es que trabaja cuestiones que ya han sido interpretadas por los agentes sociales, esto es la “doble hermenéutica” que da cuenta de la imbricación, de la interpenetración que existe entre el saber científico y el “saber de sentido común”. Entonces, la teoría social, tal y como Giddens la entiende, hace un análisis “hermenéutico”, comprensivista, de lo social. La hermenéutica reformula conceptos de carácter ontológico, qué cosa es el ser, el agente, la agencia, la producción, la reproducción, etc. Para Giddens los sociólogos cuando investigan fenómenos sociales tienen que tener en cuenta una doble hermenéutica, debe tener en claro que los legos cuando construyen la vida cotidiana lo hacen con una cierta intención y que esta intencionalidad genera un plano de conocimientos que se debe descifrar. Hay que adentrarse en esos conocimientos tratando de develar la conciencia práctica y la conciencia discursiva de los legos. Para Giddens, los sociólogos también construyen una práctica social cuando investigan y una serie de significados correlativos a esa práctica. Adhiere además a la sociología es una ciencia porque conlleva métodos de investigación sistemática y la evaluación de teorías a la luz de los datos y de una argumento lógico. “la sociología es una empresa científica que conlleva la aplicación de métodos sistemáticos de investigación empírica, el análisis de datos y la valoración de teorías según las pruebas existentes y con un argumento lógico[1]“ Sin embargo, no puede seguir directamente el patrón de las ciencias naturales, ya que existen diferencias fundamentales entre el estudio del comportamiento humano y el de la naturaleza. “es diferente estudiar a los seres humanos que observar los fenómenos del mundo físico y la sociología no debe considerarse exactamente como una de las ciencias naturales. A diferencia de los objetos de la naturaleza, los humanos son seres auto conscientes que confieren sentido[2].”

Pierre Bourdieu también se plantea la superación de las dualidades preexistentes y desarrolla una posición epistemológica articulada de las posturas “objetivistas” y las “subjetivistas”. Rescata del aporte del estructuralismo, y en general de los clásicos, la  posibilidad que dan de distanciarse de la “sociología espontánea” centrada en las prácticas cotidianas. Señala que la sociología es en plenitud una ciencia, pero sí una ciencia difícil, y es una ciencia porque hay sistemas coherentes de hipótesis, de conceptos, de métodos de verificación, todo cuanto se adjunta comúnmente a la idea de ciencia. “Son verdades que los tecnócratas, los epistemócratas (es decir buena cantidad de aquellos que leen la sociología y de los que la financian) no quieren oír”[3].  Al contrario de las ciencias consideradas puras, ella es por excelencia la ciencia que se sospecha de no serlo. Hay para ello una buena razón: produce miedo porque levanta el velo de cosas ocultas, incluso reprimidas. De hecho, la sociología no hace más que plantear a las otras ciencias preguntas
que se plantean a ella de manera particularmente aguda. “Si la sociología es una ciencia crítica, es quizás porque ella misma se encuentra en una posición crítica. La sociología crea problemas, como se dice”[4].

Para Bourdieu  la sociología tiene como particularidad tener por objeto campos de lucha: no solamente el campo de las luchas de clases sino el campo de las luchas científicas mismo. Y el sociólogo ocupa una posición en esas luchas: de arranque, en tanto que detentor de un cierto capital económico y cultural, en el campo de las clases; enseguida, en tanto que investigador dotado de cierto capital específico, en el campo de la producción cultural incluso en algún momento, Bourdieu, ha llegado a señalar que una de las tareas de la sociología debía ser la politización de la sociedad. “La sociología no invita a moralizar sino a politizar”[5]. La labor de la sociología es investigar la conexión que existe entre lo que la sociedad hace de nosotros y lo que hacemos de nosotros mismos revelando, por ejemplo, la correlación entre el éxito escolar, que se identifica con la inteligencia, y el origen social o, más aún, con el capital cultural heredado de la familia

Para el autor francés la metodología del sociólogo debe integrar los dos momentos en el proceso del análisis. En un primer momento, en el momento objetivista, debemos tomar distancias de las representaciones cotidianas, y analizar “objetivamente” el hecho social o la realidad social que estemos analizando. Pero será necesario en un segundo momento, el momento subjetivista, reincorporar y analizar objetivamente el mundo de las representaciones, las representaciones en este  caso no serán vistas como meta “creación” de los individuos sino en una interacción dialéctica con la estructura. El concepto de habitus y el de campo, entre otros, permitirá a Bourdieu superar la oposición entre objetivismo/subjetivismo y sociedad/ individuo y será su gran aporte a la sociología.

El habitus es un sistema socialmente constituido de “disposiciones estructuradas y estructurantes”. Son estructuras incorporadas en el individuo (modos de percibir el mundo, disposiciones que nos diferencian en los gustos, en los códigos del lenguaje, etc.), que habiéndose constituido diferencialmente de acuerdo a la posición de los agentes en la estructura social, generan esquemas de percepción y de acción acordes con la posición objetiva en el mundo social, haciendo aparecer como evidente, no cuestionable, la estructuración objetiva del mundo, la realidad de la vida cotidiana. Campo es un espacio social de acción y de influencia en el que confluyen relaciones sociales determinadas. Estas relaciones quedan definidas por la posesión o producción de una forma específica de capital propia del campo en cuestión.

Mientras que, la ‘sociología figuracional’ de Elías contiene un programa epistemológico que se desarrolla en contra de la tradición cartesiana-kantiana. El punto focal programático se centra en el concepto de proceso. Habiendo demarcado los límites explicativos de las nociones clásicas de la sociología, Elías da un paso más allá intentando proyectar un análisis que evite las descripciones estáticas y reificantes. Su mirada se centra primeramente, en lo que dio en llamar los procesos de entramado. Y si bien el equipo conceptual del que disponemos en la actualidad resulta aún insuficiente para comprender cuestiones tales como el surgimiento de la humanidad, podemos darnos cuenta cómo un problema que en la forma de un dualismo que disuelve el proceso se resiste obstinadamente a una solución reconocida, pasa a ser susceptible de solución si se abandonan las valoraciones extrañas y se restaura el carácter de proceso. El tratamiento de la dicotomía individuo-sociedad es objeto de reflexión constante en la propuesta sociológica de Norbert Elías. Una sociología que con ahínco busca subvertir los límites de lo pensado y de lo heredado, aunque esa intención suponga un enfrentamiento con las tradiciones más consolidadas. Para Elías es necesaria otra representación del mundo social y para eso la sociología debe llevar a cabo la “revolución copernicana”, que consiste en ayudar a quebrar esa imagen egocéntrica y sustituirla por una configuración de individuos interdependientes que nos permita entender que no podemos estar solos “De esta interdependencia de los seres humanos se deriva un orden de un tipo muy concreto, un orden que es más fuerte y más coactivo que la voluntad y la razón de los individuos aislados que lo constituyen”[6]. Si el pensamiento sociológico ha circulado en un devenir fructuoso -aunque no exento de dificultades- en las huellas de esa famosa polaridad, la sociología eliasiana se planta frente a ella con una doble postura. Por un lado, como un acercamiento que permite detectar las limitaciones conceptuales con que la tradición sociológica se aferra a sus nociones básicas, y por el otro, como un alejamiento lo suficientemente profundo, como para concluir que es necesario un cambio en el lenguaje utilizado en la disciplina. “si no se está en condiciones de pensar más allá de la oposición de los términos ‘individuo’ y ‘sociedad’, y se considera ésta simplemente evidente, se cae en un error. La costumbre lingüística que lleva a considerar los mencionados términos en este sentido es un hecho relativamente reciente.[7]” Para él la tarea de la sociología, específicamente de la investigación teórica es intentar aproximar su comprensión a las interrelaciones sociales y procurar un saber fiable acerca de esas interrelaciones, para lo cual debe no sólo liberarse de los usos del lenguaje cotidiano y a lo tradicional sino crear conceptos propios, que tienen en cuenta el concreto estadio evolutivo del conocimiento. Su objetivo entonces es ayudar a repensar los problemas básicos de la sociología para que esta tenga una real incidencia en la vida de las personas. Por eso, lo social debe liberar, al pensar y al hablar, de las ataduras a modelos heterónomos. Apropiarse inadecuadamente de conceptos extraños al mundo social o acudir a categorías explicativas exclusivamente por la experiencia inmediata e ingenua de los hombres, obturan toda posibilidad de acceder a un pensamiento más ajustado de la realidad.

Elías y Bourdieu construyen una antropología de la práctica humana que supera la vieja antinomia entre física social (necesidad estructural) y fenomenología social (acción individual). Frente a la física objetivista de las estructuras sociales materiales y frente a la fenomenología constructivista de las formas cognitivas, ambos autores despliegan un programa de investigación basado en la idea de que cada acción práctica se desarrolla entre estructuras objetivas y estructuras incorporadas. Ello permite a Elías aunar la psicosociología histórica con el proceso histórico de construcción del Estado, que ejerce el monopolio de la violencia física y simbólica en términos de Bourdieu. Para Giddens la sociología puede definirse como el estudio sistemático de las sociedades humanas, prestando un énfasis especial a los modernos sistemas industrializados, surgiendo como un intento por entender los trascendentales cambios que han ocurrido en las sociedades humanas a lo largo de los dos o tres últimos siglos  que los cambios implicados no son solo cambios a gran escala. Se han producido modificaciones esenciales también en las características más intimas y personales de la vida de las personas.

Elías y Bourdieu también coinciden en afirmar que lo instituido es el resultado de una lucha que se da con el fin de que algo exista (o deje de existir), pues el mundo social es esa ‘realidad’ en la que tiene lugar la lucha permanente para definir ‘la realidad’. Por ello resulta erróneo considerar que los objetos históricos son los que parece que son: objetos ‘naturales’, esto es, objetos universales e invariables excepto en sus peculiaridades históricas. Para Giddens, la modernidad es inherentemente globalizadora, y las inquietantes consecuencias de este fenómeno se combinan con la circularidad de su carácter reflexivo para configurar un universo de acontecimientos en el que los riesgos y los peligros adquieren un nuevo carácter. Las tendencias globalizadoras de la modernidad son simultáneamente extensivas porque conectan a los individuos a los sistemas de gran escala como parte de una compleja dialéctica de cambio tanto en los polos locales como globales. Dentro de estos marcos realizan su labor sociológica.

 

 

Rol del sociólogo

Según Bourdieu si el sociólogo tiene un papel, éste consiste más bien en dar armas que en dar lecciones: en la sociología de Bourdieu, el sociólogo cumple el papel de socioanalista y debe atender en su quehacer  sociológico a la búsqueda de una  antropología total  que englobe las relaciones objetivas con la experiencia de las significaciones, y cuyo resultado es la significación total de la experiencia posibilitando la toma de conciencia de las fuerzas anónimas que la estructura social impone. De ese modo, la sociología es una herramienta radicalmente comprometida con la intervención en las relaciones sociales. El sociólogo debe elegir de manera consciente y controlada un determinado número de herramientas intelectuales con vistas a interrogar a la realidad y a construir  los hechos. Para  Bourdieu se debe articular el plano objetivo, las condiciones externas de existencia, con el plano subjetivo y las disposiciones interiorizadas o actitudes morales de los agentes. Siempre interrogado, el sociólogo se interroga e interroga siempre.

El sociólogo según Giddens debe contribuir para  producir explicaciones abarcativas de la sociedad, proveyendo  concepciones de la naturaleza de la actividad social humana y del agente humano que puedan ser puestas al servicio del trabajo empírico, buscando elucidar los procesos concretos de la vida social; a través del trabajo empírico el cientista social no puede solamente aprehender las regularidades de tales procesos, regularidades que le dan un cierto grado de previsibilidad, sino que debe buscar comprender las efectivas motivaciones de los agentes en el desencadenamiento de sus acciones.

Para Elías el sociólogo debe reconocer que las coacciones sociales son coacciones que los hombres ejercen sobre sí mismos y tratar de ayudar a reorientar el aparato social de lenguaje y pensamiento, para romper con los modelos genuinos y egocéntricos y aquellos propios de la ciencia natural. Deberá entonces cumplir una doble función en tanto pertenece a este tipo de relaciones y por el otro apartarse y tomar distancia para poder realizar un análisis desde otro punto de los actos y decisiones del resto de los actores.

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BIBLIOGRAFIA

  • Bourdieu, Pierre y otros (1976) : El oficio de sociólogo,  Madrid, Siglo XXI
  •  Bourdieu, Pierre. (1991) : El sentido práctico, Madrid, Taurus .
  • Bourdieu, Pierre (2000). Cuestiones de sociología. Madrid: Ed. Istmo S.a.
  • Bourdieu, Pierre (2005). Pensamiento y acción. Buenos Aires, Libros del Zorza.
  •  Elias, Norbert. (1982 ) : Sociología fundamental, Gedisa , Barcelona
  • Elias, Norbert, (1987) “El proceso de la civilización”, México, Fondo de Cultura Económica
  •  Elias, Norbert,(1990) “Compromiso y distanciamiento”, Barcelona, Península.
  • Elias, Norbert, (1990) La sociedad de los individuos, Barcelona, Península.
  • Giddens, Anthony(1990): Estructuralismo, posestructuralismo y la producción de la cultura, en La teoría social hoy (AA.VV), Barcelona, Alianza.
  •  Giddens, Anthony (1993) Consecuencias de la Modernidad, Madrid, España. Alianza Editorial
  •  Giddens, Anthony (2001) Sociología, Madrid, España. Alianza Editorial
  •  Giddens, Anthony (2001) En defensa de la sociología, Madrid, España. Alianza Editorial
  •   La Recherche, nº 331, mayo del 2000. Entrevista con Pierre Bourdieu

 

 

 


[1] Giddens A, Sociologia, Madrid, Alianza Editorial

[2] Giddens A., Sociologia, Madrid, Alianza Editorial

[3] Bourdieu P. Cuestiones de sociología. Madrid: Ed. Istmo S.a.

[4]  La Recherche, nº 331, mayo del 2000. Entrevista con Pierre Bourdieu

[5] Bourdieu, Pierre (2005a). Pensamiento y acción. Libros del Zorzal, Buenos Aires, Argentina

[6] Elias, Norbert, “El proceso de la civilización”, México, Fondo de Cultura Económica.

[7]  Elias, Norbert, “Compromiso y distanciamiento”, Barcelona, Península.

Autor: Marcelo Guerrero Roman

Contacto: marce_lamarque@hotmail.com

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