El periodismo morboso y su publico morboso


Miles de ciudadanos mostraron su indignación por la publicación por parte del diario Crónica de las fotos del cuerpo de la modelo Jazmín de Grazia;  la publicación que tiene tres responsables: primero quien filtró las imágenes –que según la ministra de Seguridad Nilda Garré será separado de la fuerza-; en segundo lugar, la del matutino que las compró y publicó. Otros medios también recibieron la oferta de las fotos y se negaron a comprarlas, como bien podría haber hecho ese diario. Y al mismo nivel se encuentran los narcotraficantes que permitieron que la droga terminara con la vida de la joven.

“Pobre Jazmín”, fue el título que eligió Crónica para presentar la nota y parece acaso un acto autoexculpatorio, porque “Pobre Jazmín” es lo que pensamos los lectores que nos vimos expuestos al cuerpo sin vida, con fotos del rostro en primer plano, y la semidesnudez de la modelo. Agregamos “Pobre familia de Jazmín” pensando, desde el costado humano, en las personas que la lloran a menos de una semana de su muerte.

Ávidos de reflejos, los usuarios de Twitter multiplicaron los mensajes de rechazo y pidieron que nadie difunda la fotografía y –en cambio- la reemplazaron por imágenes de flores. Nadie debería reproducir esas imágenes que fueron obtenidas de manera ilegal, violando los procesos judiciales, el derecho a la intimidad de la persona y de los familiares de la joven fallecida.

Aqui en Rio Negro tambien circula, por ahora solo a nivel telefonos celulares, una supuesta foto del asesinado ex gobernador Soria, a posteriori de la autopsia, en la Morgue Judicial de General Roca. A quien la obtuvo y la difundio en caso de ser veraz la foto le cabe el mismo criterio de irresponsabilidad. Si por el contrario la foto es falsa estamos ante una rara patologia.

Hace muy poco tiempo se produjo un fuerte debate por las fotografías que fueron tomadas al cantante Luis Alberto Spinetta y publicadas en la revista Caras, del grupo Perfil. Imágenes robadas a un hombre enfermo que pedía que no continuaran y no pudo doblegar al fotógrafo que de todos modos cumplió con su misión de volver a la redacción con las fotos pedidas. La búsqueda del morbo, apuntar al costado más oscuro de los lectores, es la premisa con la que muchas editoriales periodísticas están buscando aumentar sus ventas. Sin embargo, afortunadamente, se enfrentan con el rechazo de gran parte de la sociedad.

Al momento de señalar responsables, se deben sumar los verdaderos culpables de la muerte de la joven: aquellos que le proveyeron de la droga y el sistema de exigencia perverso que acabó con Jazmín. Aquellos que se enriquecen con la perdición ajena, también deben pagar por su responsabilidad.

Abogamos por un periodismo humano y sostenemos que no se logra “concientizar” con fotos obtenidas con dudosa legalidad, como afirma el matutino.

Pero como no existe la trata sin clientes, ni los narcos sin consumo, el periodismo morboso vende antes las exigencias del consumidor morboso

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