La vida después de la muerte


Hay cifras que solamente describen una realidad; otras que previenen; algunas, tal vez, asusten. Pero hay una cifra que por estas horas llena de alivio y de esperanza a quienes necesitan un trasplante para seguir viviendo: en la Argentina la donación de órganos ha marcado un récord histórico en 2011.

El año pasado hubo 604 donantes reales que posibilitaron que 1376 personas fueran sometidas a un trasplante, según informó el Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai).

Así, nuestro país alcanzó la tasa de 15,1 donantes por millón de habitantes, lo que lo coloca a la vanguardia de las naciones de América latina.

Del total de trasplantes realizados, 901 fueron renales; 321 hepáticos; 101 cardíacos; 25 pulmonares; 9 pancreáticos, 4 intestinales y 15 combinados. También se realizaron 931 trasplantes de córneas y 68 de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH).

Los datos son por demás alentadores, pero todavía falta mucha conciencia sobre la importancia de las donaciones de órganos. De hecho, hay actualmente unas 7000 personas en lista de espera para ser trasplantadas.

Un sistema de salud mejor preparado ha sido una de las claves para que creciera significativamente la cantidad de donaciones.

Según palabras del presidente del Incucai, el doctor Carlos Soratti, “se necesita invertir mucho en planes de capacitación dirigidos a la comunidad hospitalaria y a los usuarios de los centros de salud”. Es decir, los médicos y el resto del personal de una institución sanitaria deben tomar conciencia de que la muerte de un paciente tiene que dar paso a que se apliquen una serie de protocolos tendientes a comunicar a sus allegados la posibilidad de donar los órganos. Y los propios usuarios de un centro de salud deben conocer con amplio detalle que pueden en algún momento ser protagonistas de un hecho de estas características y saber cómo actuar en consecuencia.

Muchas veces, la prensa se ha hecho eco de historias fuertes, conmovedoras, de gente decidida a mostrar su desesperación ante la posibilidad de que un ser querido pueda seguir viviendo con la ayuda de un trasplante. Y, también, muchas veces se ha cometido el error, en la necesidad por hallar una rápida solución, de ungir un caso como “primero” en la lista de emergencia del Incucai.

En rigor, no hay un orden previo al proceso de donación, como explicó el doctor Soratti a LA NACION. Sólo a partir del momento en que ingresa un donante al sistema del Incucai se establece una lista de las personas en espera de un trasplante, cuyas necesidades sean compatibles con las características de quien dona. La edad del donante, el grupo sanguíneo, la antigüedad del padecimiento del receptor y las compatibilidades clínicas completan así la nómina de quienes tienen más posibilidades de ser sometidos a una intervención.

La emergencia nacional en la que se encuentre un paciente, en tanto, es la que permite adicionar otros criterios objetivos, como el hecho de que se halle recibiendo asistencia respiratoria mecánica, pero aun así no existe una lista preestablecida pues, si hubiera más de una emergencia, también se definiría el trasplante por criterios de antigüedad y compatibilidad, entre otros.

Es muy interesante aclarar esto porque hace a la transparencia del sistema y a la credibilidad de quienes hoy, cada vez más, deciden ser donantes.

Con la sanción de la ley modificatoria de la de trasplante de órganos y tejidos en la Argentina, toda persona capaz y mayor de 18 años pasa a ser donante tras su fallecimiento, es decir, es un donante presunto. Así, de no existir manifestación expresa ni en favor ni en contra, la ley presume que la persona donará sus órganos. Sólo cuando ella no haya dejado constancia expresa, los familiares directos son quienes darán cuenta de su voluntad al respecto, la que debe coincidir con la última decisión del fallecido. Asimismo, sólo los padres o representantes legales de una persona menor de 18 años pueden decidir por ella ante estos casos.

Han sido pasos legales muy importantes que transformaron al país en un referente en materia de trasplantes de órganos a nivel mundial. Es de esperar que las campañas oficiales y privadas sobre el tema vayan acompañadas de una importante inversión tendiente a convertir este récord en una constante, a transformar la esperanza de vida en una realidad y la pérdida, en un acto de amor..

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